Ana María Vidal Carrasco

El titulo no deja lugar a dudas: dolor, violencia y terror serán las palabras claves de estas siete novelas que nos presenta Ana María Vidal Carrasco. La compiladora es especialista de las cuestiones de Derechos Humanos, Derechos Indígenas y de las problemáticas de género. Con esta recopilación, nos invita a la espiral del terror de la Guerra Interna de Perú.

Así reafirma la vocación curadora de la literatura y la necesidad de contar la violencia para curar y construir memoria. Eligiendo autoras que admira, nos propone aquí una selección personal y subjetiva : es éxito rotundo. A través de estilos, personajes e historias distintas, el lector entra o mas bien se incorpora en el atmosfera de la guerra y del dolor.

Las autoras nos llevan al abismo del sufrimiento humano. Tres temáticas permiten contestar el objetivo principal de la compiladora : “poner una cara a la violencia”. Primero son las mujeres, a la vez personajes y autoras : evocan aquí las voces a menudo olvidadas en las temáticas de guerra.

Tienen un papel tanto de victimas como de torturadora o de ungüento gracias a la literatura.

Compartimos el dolor a través de estos cuerpos femeninos, sus entrañas y sus posibilidades de dar a luz o matar. La primera novela La muerte tenía nuestros dedos de Jennifer Thorndike es particularmente elocuente. Mediante las manos de una médica, el lector entra literalmente en el horror de las esterilizaciones forzadas y comparte las dudas e interrogaciones morales de la protagonista. La injusticia que viven las mujeres quienes, a cambio de un poco de comida, firman por sus esterilizaciones sin saber de que se trata, nos da un sabor amargo o mas bien el sabor metálico de la sangre, el olor acre de las salas de operación sucias y se nos enruedan los órganos, estos mismos que son mutilados sin consentimiento. Este dolor interno, esta invitación en las entrañas se puede leer también en El grito de Claudia Salazar Jiménez, en la maternidad no deseada, forzada que presenta Ysa Navarro como en la violencia infantil y la crueldad descritas por Christine Félip Vidal.

La imposición de un sistema, la opresión de las poblaciones indígenas es otro enfoque importante.

Temática central del conflicto peruano, las autores lo abordan aquí de manera sutil e interrogan las problemáticas de identidad en el Perú tal como en el resto de América Latina. Existe un cierto desfase entre los gobiernos, las autoridades y las poblaciones indígenas; unas dificultades de comunicación que se materializan, por ejemplo en el texto de Thorndike por una imposibilidad de comprensión lingüística. Christine Félip Vidal sigue esa problemática y pone adelante la violencia de la imposición de un sistema de pensamientos y comportamientos. Esta violencia quieta es resultado de un descuidado del otro, una incapacidad, un desprecio o una indiferencia a los deseos y costumbres del otro.

En estos cuentos las fronteras entre el pasado, el presente y el futuro no están bien delimitadas y el lector, tal como los personajes se pierde en el tiempo y en el espacio. Las heridas del pasado se quedan en el presente y asombran el futuro. Numerosos personajes dudan hasta de la realidad de sus existencias : « No solo mataron a sus padres, también mataron a sus amigos, a su profesora, a sus vecinos. La mataron a ella misma, y siguió creyendo que ya estaba muerta ».

Al cerrar el libro, el lector entiende que, al contrario del titulo, solo iniciamos la batalla por el reconocimiento de los traumatismos, de los abusos de violencia, por la reconstrucción de una memoria y reconstrucción de las victimas. Esperemos entonces que esta literatura sea vía de reflexión acerca de la Historia y curadora de las heridas.

Joëlle Ruchonnet

678Vidal Carrasco, Ana María, compiladora, Al fin de la batalla, Después del conflicto, la violencia y el terror, Ediciones cocodrillo, Lima, 2015.