Las recientes declaraciones del candidato electo a la presidencia de El Pacífico, frente a sus fuerzas del orden, para el periodo 2018-2022, no sólo dejan las cosas más claras que nunca, sino que nos confirman que la supervivencia de su gobierno, bueno o malo, sin excluir su mejor voluntad por no incentivar crímenes de lesa humanidad, dependerá únicamente de la santísima providencia, de la fe en ella, y del juicio y fidelidad de las tropas. Nada difícil de analizar, una prueba fehaciente más, que su realidad e intenciones, no contienen la más mínima ficción, y que su guerra será santa.

La historia sagrada puede prestarse a numerosas e inimaginables interpretaciones, pero la historia como tal, no puede caer en sutilezas encargadas de manipular o borrar los hechos atroces, que marcan la evolución mental de los seres humanos. Si esta última no miente, los pirineos provenientes de la Península del Ibex, que a finales del siglo XV llegaron a territorios indígenas de otros mares, armados hasta los dientes, como en el apogeo de Las Cruzadas, hambrientos de oro, arrasaron cuanto a su paso se interpuso, incluyendo todo templo dedicado a la adoración de todo Dios ajeno al suyo.

Con ellos viajó el Arcángel San Miguel, protector de los ejércitos del Dios de Occidente, a quien en su discurso, invoca y rinde pleitesía nuestro nuevo mandatario, violando pública, verbal, y de hecho, la constitución de 1991, la cual es ante todo respetuosa de todo origen, de toda raza y de todo credo, sin dejar de lado las divinidades autóctonas, guías espirituales de aborígenes masacrados, y no reconocidos como seres humanos por el papa de ese entonces, encargado de llevar a buen término, La Conquista.

Hoy después de más de veinte siglos de sevicia, de guerras por el oro, por imponer nuestros dioses, y por buscar aliados para hacernos con el Poder, nada ha cambiado, “estamos en manos de Dios”, como bien lo afirma quien por la gente de bien, fue designado democráticamente, para hacer justicia, erradicar las plagas, y preservar ante todo, las sanas costumbres de El Pacífico.

 Atreviéndome a utilizar un lenguaje vanguardista, culto e incluyente, yo me expresaría en los siguientes términos: -“Estamos en manos de los dioses, y de los que en ellos no creen”. Los dioses lo bendigan señor presidente en su noble misión.

Mi misión como educador como usted bien lo sabe, y como pueblo que soy, no es formar gente de bien, esto hoy por hoy sería un proyecto demasiado ambicioso, me conformo con contribuir a la formación de gente grande, gente al filo de toda doctrina y de todo dogma, gente que no venda su voto por un favor, una promesa, un miedo o un lugar en el cielo, gente capaz de exigir y ofrecer con conocimiento de causa, igualdad de oportunidades para nuestros conciudadanos, al igual que siendo franco, me inclino por velar por un lenguaje adecuado que no incite a la violencia, que no atemorice, y que tenga cuenta de las minorías e interese las mayorías.

Bandidos, muy queridos compañeros y amigos de las Fuerzas Armadas, no son sólo los miembros de la guerrilla, también lo son aquellos cultos con Poder, a los que ustedes deben obediencia, a los que todo sucede a sus espaldas, y a los que el conocimiento y respeto por la constitución, no hace parte de su laureada hoja de vida, y esta última es altamente valorada por cleptócratas y bandas criminales.

Como queda claro, señor presidente, nuestras misiones convergen en lo más sagrado de la dignidad humana, pero divergen en la identificación de las plagas, y en la estrecha relación con ellas. Una cosa tenemos en común, y es la comprobada lealtad y fidelidad para por quienes trabajamos, ninguno de los dos estoy casi seguro, es un agente doble, cualidad que lo invito a conservar, eso nos pone por encima de todo debate salpicado de vituperios, y de toda intromisión de terceros. Una cosa nos hace diferentes, y es nuestro mundo, el mundo en un ser humano, es su mayor atractivo, yo provengo de un mundo bajo, yo diría demasiado bajo, y esto me podría estar poniendo en ventaja ante la corte internacional. ¿A quién podría encubrir, y qué se puede esperar de alguien tan bajo?

“Aquel que el infierno en vida conoció, y ante su pueblo en vida confesó sus pecados, gozará eternamente de su más preciado respeto”. Apostólides

Hoy por fin, los grandes propietarios de tierras bien habidas, incluidos los testaferros de la guerrilla, podrán dormir tranquilos, no habrá expropiación, y de víctimas, tampoco habrá reparación, todos se harán pasito, sin dejar de tener en cuenta a aquellos que las piernas les temblaron, por caso tan somero, como “El caso Correa”, y con gran asombro, vieron recientemente destituir a su ídolo y amigo, el excelentísimo representante de la madre patria, presidente de la corona pirinea, y súbdito de su majestad el rey.

Soldado advertido…

…Con el más profundo respeto mi Señor, rey de reyes, a plebeyos asistir, es nuestro deber principal, somos tu pueblo, hoy os pido extender vuestro manto de amor, sobre todos aquellos que en las armas ven la salvación, aquellos que se sirven de la fe para encaminar inocentes soldados al frente de batalla. Yo por mi parte, Señor Yahveh, no siendo más, y con vuestra venia, emprendo ipso facto a mis aposentos retirada, viendo con gran sosiego, que por mañana, mi pluma no me dejaréis colgar, y que en mis largas noches de desvelo, mucha tela tendré por cortar. Pero de la presencia de este siervo, considerado impío por quienes con sus indecorosos actos, aceleran la caída de tu iglesia, mi Señor, amo de luz, verdugo de falsos profetas, enemigo acérrimo del tribunal inquisidor y de las tinieblas, en medio de truenos y centellas, no os libero sin antes deciros que en tus largas noches de ausencia, la maldad, la infamia, y la ambición por acaparar tus tierras y el vil metal, han desplazado y asesinado a quienes en ellas moraban, principio que en vuestras sagradas escrituras, tu luz no ha incluido. Señor, con todo mi respeto me permito advertiros, que en noches de amparo, de vuestros vicarios y cortesanos más cercanos debéis desconfiar, y de ministros y vasallos, vuestros favores, por el bien de tu pueblo, hoy más que nunca, debéis cobrar.

“Quienes de las guerras santas saquen provecho, con creces serán recompensados, y por sus actos, perdonados”. Apostólides

Apartes de textos de la obra inédita en construcción: Amos de las Tinieblas, y de artículos escritos con miras a participar en los concursos iberoamericanos de literatura y periodismo, Ortega y Gasset, y Gabriel García Márquez, categorías, libre, ficción e innovación.

Carlos Adolfo Rodríguez Escobar

Publicado por Editorial Rove, Argentina, y Revista Hebdo Latino, Suiza.