El oleoducto Keystone XL, apoyado por Ottawa pero criticado por ecologistas, fue lanzado en 2008

Cinco meses después de que el presidente Joe Biden bloqueara la construcción del oleoducto Keystone XL en Estados Unidos, la empresa canadiense TC Energy, propietaria del oleoducto, ha detenido sus obras. Esta cancelación pone fin a una batalla de diez años entre los partidarios del desarrollo petrolero y varios grupos ecologistas y nativos que rechazaban el paso de este oleoducto.

Primera manzana de la discordia entre Justin Trudeau y Joe Biden hace casi cinco meses, el controvertido proyecto de oleoducto Keystone XL entre Canadá y Estados Unidos, denunciado por los ecologistas, fue oficialmente enterrado el miércoles 9 de junio. «TC Energy ha confirmado hoy, tras una revisión completa de sus opciones y en consulta con su socio, el Gobierno de Alberta, haber puesto fin al proyecto del oleoducto Keystone XL», anunció el operador canadiense en un comunicado.

El grupo canadiense había anunciado la suspensión de las obras unas horas antes de la firma del decreto por parte Biden, el 20 de enero, nada más tomar posesión del cargo. El grupo con sede en Calgary, en el oeste de Canadá, había expresado su decepción, anunciando que estaba planeando «el despido de miles de trabajadores sindicalizados» como resultado.

Por su parte, el gobierno de Alberta dijo que también se había retirado del proyecto y afirmó que estaba «explorando todas las opciones» para recuperar su inversión, según un comunicado. La provincia calcula que el abandono del proyecto le costará 1.300 millones de dólares canadienses (881 millones de euros).

Keystone XL es un proyecto de oleoducto entre Canadá y Estados Unidos, lanzado en 2008 y llevado a cabo por el grupo canadiense TC Energy. El proyecto, estimado en 9.100 millones de dólares (7.500 millones de euros), habría permitido transportar más de 800.000 barriles de petróleo al día entre la provincia de Alberta, situada en el oeste de Canadá, y las refinerías estadounidenses del Golfo de México. Canadá tiene las terceras mayores reservas probadas de petróleo del mundo, la mayoría contenidas en las arenas bituminosas del oeste, que han sido criticadas por su impacto medioambiental.

Iniciado en 2005, cuando George W. Bush estaba al frente de Estados Unidos, el proyecto de oleoducto se detuvo por primera vez en 2008, cuando Barack Obama ganó la presidencia. Su sucesor, Donald Trump, lo volvió a poner en marcha. Antes de que Joe Biden pusiera el último clavo en el ataúd de este oleoducto que no encaja con su política de lucha contra el cambio climático. Tras cinco meses de titubeos, los propietarios de Keystone XL han renunciado a su proyecto tras haber construido 200 kilómetros de oleoducto en el lado canadiense.

Los ingresos fiscales y la economía del petróleo podrían disminuir en los próximos meses, según las previsiones de los expertos. Sin un gran volumen de ventas a Estados Unidos, el petróleo de Alberta podría perder valor. La única esperanza para las empresas del sector es el otro oleoducto, el de Transmountain. Se trata de transportar combustible fósil a los puertos de la costa oeste de la Columbia Británica y luego a Asia.

Con nuestra corresponsal en Montreal, Pascale Guéricolas

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