Comisión Parlamentaria cita a ministro de Justicia de Bolsonaro

Miembros de la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) en Brasil presentaron este domingo una solicitud para que el ministro de Justicia de Bolsonaro, Anderson Torres, a la instancia para que rinda declaratoria sobre sus cuestionamientos a la instancia Legislativa.

La solicitud llega tras una entrevista del Ministro para la revista Veja, en la que afirmó que pedirá información a la Policía Federal sobre las indagatorias de la CPI hacia gobernadores por apropiación indebida de recursos sanitarios. Además, el nuevo ministro dijo que la policía “no es judicializable” y encomió la labor bolsonarista.

Estos comentarios suponen para varios senadores integrantes de la Comisión en un intento del Gobierno para intimidar a la instancia, por lo que han anticipado a la presentación de una solicitud para citar a Torres para que explique sus declaraciones contra la CPI. La solicitud será discutida el próximo 11 de mayo, refieren medios del país.

Además de las declaraciones contra la Comisión, el ministro deberá responder en los métodos que utiliza el Ejecutivo para enfrentar la pandemia de la Covid-19.

La pasada semana Brasil superó los 400.000 fallecidos por la Covid-19 y tuvo lugar el lanzamiento de una serie de pautas desde el Palacio de Planalto sobre los posibles temas de los interrogatorios a los ministerios por parte de la CPI.

En un documento elaborado por la Casa Civil, el Gobierno Federal enumeró más de 20 preguntas y denuncias que abarcan desde el negacionismo, la falta de incentivo a las medidas restrictivas, la politización de la compra de vacunas y la defensa de tratamientos ineficaces contra el coronavirus. También aparecen la ausencia de campañas de prevención y coordinación nacional para enfrentar la crisis de salud.

El mismo día en que se dio a conocer el documento elaborado por la Casa Civil, la agenda de la CPI añadió muchos de los temas a sus futuras indagaciones, y ocurrió otro hecho de intimidación hacia la CPI, cuando el 2do Juzgado Federal de Brasilia dictó una orden judicial que suspendió el nombramiento del senador Renan Calheiros (MDB) como relator del CPI, a solicitud de la diputada bolsonarista Carla Zambelli.

Si bien la remoción no tuvo lugar, esta acción, junto a las declaraciones del ministro de Justicia, revelan los intentos de desprestigiar y desanimar el trabajo de la Comisión investigadora.

El próximo martes 4, el exministro de Salud Luiz Henrique Mandetta abrirá la temporada de testimonios en el recién creado CPI Pandemia . De él los senadores quieren saber, por ejemplo, cuáles fueron las primeras directrices guibernalmentales para el manejo de la pandemia y si fue presionado para referirse positivamente a tratamientos no probados.

Telesur

Grandes ciudades de Brasil interrumpieron la segunda dosis de la vacuna china CoronaVac

Al menos siete capitales de los 27 estados de Brasil, incluidas grandes ciudades como Belo Horizonte y Porto Alegre, interrumpieron la aplicación de la segunda dosis de la vacuna china CoronaVac por falta del inmunizante, el más usado en un país que sigue padeciendo cifras aterradoras de muertes y contagios por la pandemia de coronavirus, informó la prensa local.

Aracaju y Recife (noreste), Belem y Porto Velho (norte), y Campo Grande (centro-oeste) enfrentan la misma situación, según un reporte del portal de noticias G1.

El alcalde de Rio de Janeiro, Eduardo Paes, suspendió el sábado por diez días la vacunación de la segunda dosis de CoronaVac, del laboratorio chino Sinovac, pero al día siguiente decidió escalonarla a partir de este lunes, comenzando por los mayores de 70 años.

Los menores de 60 años que ya recibieron la primera dosis entre el 10 y el 17 de abril deberán esperar hasta el 17 de mayo para la segunda, es decir entre 30 y 40 días más tarde, pese a que el intervalo recomendado es de 28 días.

Más de la mitad de las capitales estatales carecen de las reservas necesarias para entregar a la población la segunda dosis en el tiempo requerido, según el diario Folha de Sao.Paulo, citado por la agencia de noticias AFP.

Datos de la Confederación Nacional de Municipalidades revelan que un 30% de los municipios se quedaron la semana pasada sin stock para la segunda aplicación.

El ministro de Salud, Marcelo Queiroga, afirmó el pasado domingo que el desabastecimiento se debe a una decisión equivocada de su predecesor, el general Eduardo Pazuello, quien salió del cargo a mediados de marzo.

En febrero, Pazuello recomendó a estados y municipios aprovechar las reservas destinadas para la segunda dosis con el objetivo de acelerar la vacunación.

El entonces ministro contaba con la entrega de más fármacos, que se atrasaron principalmente por las dificultadas para importar los principios activos del inmunizante.

El instituto Butantan de San Pablo, asociado al laboratorio chino para la fabricación de CoronaVac, anunció el viernes la entrega anticipada de 600.000 dosis, aunque solo 42 millones de las 46 millones previstas hasta finales de abril se entregaron dentro del plazo.

Con 212 millones de habitantes, Brasil totaliza más de 408.000 fallecidos y 14,8 millones de infectados, pavoroso índice superado solo por Estados Unidos.

La campaña de vacunación se inició a mediados de enero, un mes después que la mayor parte de países europeos y detrás de vecinos como Argentina.

Otras vacunas en uso en Brasil son la cuestionada sueco-británica AstaZeneca y la germano-estadounidense Pfizer/BioNtech, que comenzó a distribuirse este lunes, no así la rusa Sputnik V, por orden del presidente Jair Bolsonaro, quien objetó su eficacia, pese a que la misma ya fue plenamente demostrada en los numerosos países que se aplica.

Pese a la situación, Queiroga aseguró el viernes en una videoconferencia con la Organización Mundial de la Salud que todos los brasileños serán vacunados antes de fin de año.

Télam

El retorno de Lula a Brasilia inquieta a Bolsonaro

Por Darío Pignotti

Lula ronda el Palacio del Planalto, una vez más. Respaldado por encuestas que lo dan como favorito de cara a las elecciones presidenciales del año que viene, Luiz Inácio Lula da Silva desembarcó este lunes en una Brasilia que lo aguardaba con expectativa. Se trata de su primer viaje a la capital desde que el Supremo Tribunal Federal hizo justicia ( no siempre lo hace) al restituirle sus derechos políticos luego de anular las causas en su contra instruidas en el proceso Lava Jato comandado entre 2014 y 2018 por el entonces juez Sergio Moro.

Si San Pablo es la locomotora económica del país, Brasilia es donde habita el poder: nadie con aspiraciones políticas puede estar lejos de esta ciudad. Durante ocho años, entre 2003 y 2010, los de sus dos mandatos presidenciales, Lula fue el hombre fuerte en Brasilia.

El primero de enero de 2011 dejó la capital tras descendió la rampa del Palacio del Planalto con un ochenta por ciento de popularidad, tras haber sido el artífice de la victoria de su heredera Dilma Rousseff.

A partir de este martes y durante varios días el exgobernante mantendrá reuniones con legisladores, diplomáticos y políticos en las inmediaciones de la “casa de cristal” donde desde hace dos años y cinco meses despacha el presidente Jair Bolsonaro.

Su presencia en Brasilia modifica un paisaje político hasta ahora dominado por neofascistas, militares y políticos conservadores dotados de un acabado sentido de la ubicación ( léase oportunistas).

“El líder más popular de Brasil”
En su condición de “líder más popular en la historia de Brasil, Lula ya se instaló como el gran polo civilizatorio del país, capaz de modificar la calidad del debate político nacional y apuntando hacia una derrota de Bolsonaro en las elecciones de 2022”, plantea el exministro y exsenador Aloizio Mercadante, titular del tanque de ideas del Partido de los Trabajadores (PT), el instituto Perseu Abramo.

“El restablecimiento de los derechos políticos de Lula era una gran aspiración de las fuerzas democráticas y progresistas, su retorno fue una extraordinaria novedad en medio de la pandemia del coronavirus, la recesión, el desempleo”, comenta Mercadante en diálogo con PáginaI12.

Comisión investigadora del genocidio
En la agenda del líder petista, que aún no fue confirmada, figuran posibles encuentros con senadores que a partir de este martes comenzarán a indagar a exfuncionarios del Ministerio de Salud en la Comisión Parlamentaria de Investigaciones (CPI) sobre la pandemia.

A nadie escapa que el veterano extornero analizará con los legisladores la estrategia a ser llevada adelante por un organismo que sesionará durante los próximos tres meses en los que el gobierno será puesto al desnudo. Serán indagadas sus responsabilidades en los 407 mil fallecimientos y más de 14,7 millones de infectados por la covid-19.

Si el accionar de la oposición es eficaz esta CPI podría ser la antesala de un eventual impeachment contra Bolsonaro, repitiendo la saga de 1992 cuando Fernando Collor de Mello se vio obligado a renunciar a la presidencia después de una CPI que echó luz sobre sus irregularidades.

Desde que Lula volvió al ruedo, con sus derechos políticos y la posibilidad de ser candidato, el excapitán-presidente da muestras de preocupación. No pocas decisiones las ha tomado pensando en un rival al que le teme, y al que seguramente no hubiera vencido en las elecciones de 2018.

Fue gracias al Supremo Tribunal Federal, el Ejército y el entonces juez Moro ( la lista no termina allí) que el extornero mecánico perseguido por la dictadura fue proscripto de aquellas elecciones de 20|8 en las que se impuso un apologeta del régimen de facto.

En una demostración de fuerza el sábado pasado Bolsonaro sobrevoló a bordo de un helicóptero militar el centro de Brasilia, incluyendo el Planalto y el Congreso, un gesto de agradecimiento hacia unos cuatro cinco mil fanáticos que lo instaban a dar un golpe militar. ¿Un mensaje para Lula?.

¿El desembarque de Lula en Brasilia debe ser visto como el inicio de la campaña hacia un tercer mandato presidencial?.

Aloizio Mercadante plantea que lo electoral es secundario en este viaje.

“Lula no está priorizando las elecciones de octubre de 2022 en estos momentos, ahora su gran preocupación son los millones de brasileños que cada día se ven ante la disyuntiva entre pasar hambre por no tener un ingreso mínimo o el riesgo de contraer la covid-19 si van a trabajar”.

Desde que Bolsonaro dejó de pagar el subsidio de 600 reales (unos 110 dólares), abonado el año pasado, la desocupación saltó a 14,4 % , afectando a 14,4 millones de trabajadores, a lo que se suman unos 117 millones de ciudadanos que enfrentan problemas de alimentación. Brasil retornó al mapa mundial del hambre del que había salido durante las administraciones petistas.

“La ida de Lula a Brasilia se inscribe dentro de sus esfuerzos para garantizar que haya más vacunas para el pueblo brasileño y para que el gobierno vuelva a pagar la asistencia de emergencia de 600 reales a todos los brasileños en situación de pobreza y vulnerabilidad social”, añade.

La falta de vacunas y el tardío inicio de la inmunización son consecuencia de la lógica de Guerra Fría con que el gobierno asumió la pandemia.

Desde un primer momento el excapitán se negó a entablar conversaciones con China y Rusia, como parte de su adscripción a las posiciones de su colega norteamericano Donald Trump.

Con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, Bolsonaro amagó moderar su posición frente a la pandemia, incluso dejó abierta la posibilidad de vacunarse, algo que un año atrás juró que nunca haría.

A pesar de estos aparentes cambios lo cierto es que el gobierno persiste en las chicanas contra Beijing y Moscú. La semana pasada el ministro de Economía, el pinochetista Paulo Guedes, acusó a China de “inventar” el virus y la agencia reguladora de medicamentos, comandada por el almirante Antonio Barra Torres, postergó por enésima vez la aprobación del uso de emergencia de la Sputnik V.

Ante ese vacío diplomático Lula ocupará parte de su estancia en Brasilia en “reuniones con embajadores y líderes políticos en busca de más vacunas para el pueblo brasileño”, anticipa Mercadante.

No se descarta que mantenga encuentros con los embajadores de Rusia y China. También trascendió que podría encontrarse con algún diplomático europeo. Si estas reuniones se confirman Lula habrá tenido una agenda propia de un jefe de Estado , dejando en negro sobre blanco algo que todo el mundo sabe: el aislamiento diplomático de Bolsonaro.

Página 12