Me encontraba en una ceremonia religiosa (misa) un domingo de tantos, pero entre la buena vibra, excelente energía y el bonachón estilo del presbítero surge la invitación del mismo a la concurrencia (fieles), a entender que el “actuar” (forma de), es donde se encuentra la clave de todo; cómo actúo en casa donde tengo quizá hermanos, padres, hijos, esposa, etc.., es ahí donde tengo un mayor compromiso, puesto que se conoce, con mayor facilidad, los defectos que son los que más afloran, o mejor dicho, los que se alcanza a ver, ya que las virtudes no siempre.

Sin lugar a dudas creo que todo mundo sabe que si se porta bien, así le irá; si el comportamiento es malo, de igual forma será la recompensa; es aquí donde los ejemplos de las novelas, cuentos y hasta las telenovelas de mala calidad, casi todas, que son muy visitadas nos ayudan y dan la razón a quienes ofrecemos esta información.

¿Qué pasa entonces?, ¿Por qué la apatía por hacer las cosas como deben ser?, ¿ Acaso la mediocridad ha logrado avanzar como el cáncer en la pierna de un diabético?; las respuestas a estas preguntas habría que hacerlas después de un buen descanso y comprarse un “chip de profesionalismo”, buscar un buen asesor que logre ponerlo correcta y efectivamente, enseguida evaluar de ser posible todos los días las formas de “actuar” tomando en cuenta el referente anterior, ante las circunstancias que se presentan.

La homilía de ese domingo (no se con certeza cuál fue) ayudó a colocar el chip, hace falta pulir las asperezas que con el tiempo aparecen, pero vale la pena.

De nosotros depende el actuar y su forma, la empatía es mejor vivirla porque sonreímos sinceramente, de lo contrario se nos dificulta articular de mejor forma. El creer a medias o ser mediocre nos hace vernos mal y créanme que se nota en el rostro, en el caminar en la actitud. Ser profesionales es tarea que debemos tener todos, nos conviene para vivir mejor.

“Si los malos supieran que ser bueno es buen negocio lo serían por lo menos por la lana”. Facundo Cabral.

 Javier Salazar Rodríguez