Emigrantes españoles

Fue en mi primera visita a Ginebra que conocí a Madam López. De trato fácil y conversadora nata, Madam López tiene una jovialidad y energía acompañadas de una figura – que la hacen aparentar quince años menos de los realmente tiene. Nacida en Málaga (España) en 1942, fue la cuarta de cinco hermanos (tres varones y una mujer), hijos de un pescador y de una empleada doméstica, ambos malagueños.

Mejores pescas llevaron a esta familia a un pueblecito de la costa asturiana, Madam López tenía entonces 14 años. Siete meses después de su llegada a tales tierras, se casó con un vecino del pueblo… – ¡un desgracio maltrataó! – según palabras de la propia Madam López. Este asturiano, con el que estuvo casada durante 16 años, fue el padre de sus dos hijas – Carlota y Pilar – y fue con él con quien llegó a Ginebra en 1968 huyendo de la pobreza de la España franquista. Su objetivo, como el de tantas otras personas (de antaño y de hogaño) era venir a Suiza para trabajar: –Llegábamoh a Cornabán, separaban a loh hombreh de la mujereh y luego noh teníamoh que quitá lah camisah pa que noh miraran loh pulmone. Si te veían algo raro te regresaban. A una gallega que llegó conmigo la regresaron… lloraba tanto la pobre. Primero llegaron loh italiano, luego llegamoh loh españole, despuéh loh portuguese y luego ya vino tor mundo.

UNHCR Milestone 01En mi época era llegá y ya empesaba el contró, no como ahora que ehto eh un pitorreo. Loh primeroh año tú no podíah alquilá casa, era el patrón quien te la daba y no podíamoh traé a loh hijo con nosotro. A loh treh año de ehtá aquí fue que me pude traé a mi hijah. Un día me llamó mi madre llorando. Había una vecina que le decían «La patua», tenía un pie mú hinchao y no caminaba bien. Ella vivía en la parte de abajo del pueblo, al lao de mi suegra, y mi madre vivía en la parte máh alta. Pueh así cojeando y tó y a suh 80 año, consiguió subí hahta donde vivía mi madre y llegó gritando: « ¡Anita, Anita!

… ¡si quiere a su nieta viva baje por ella! ». Como la Pili era mú traviesa, la dehgrasiá de mi suegra la había maltratao mucho y la dejó toa mojá de lluvia y cogió una purmonía. Dehde entonse la Pili quedó mú delicá de loh bronquioh –

– ¿Y las niñas se adaptaron fácilmente al cambio? –

– Si, si, ya veh que pa loh niñoh es má fási adahtarse. Aprendieron rápido el fransé y tó. Fue llegar y aprendel-lo. Paló adultoh eh máh difísi, mira yo, entre que mal aprendí a lee y ah escribí allí en Ehpaña y que estaba tor día, tor día trabajando, mira tú como lo hablo. Por eso tú tiene que aprendé el fransé… ¡eh mú importante! Yo llegué aquí sin hablá y sin entendé ná y dejé de se persona. Dependiendo tor tiempo de loh que hablaban y sin poderme defendé. Yo me sentía como una niña pequeña. Cuando no hablah bien te tratan como a una niña pequeña y yo ahí mirando, sintiéndome gilipollas, como una niña mongola.

Fueron pasando loh años y lo fui hablando y entendiendo mejó, pero lo mehclo y a vese no sale ni fransé ni ehpañó. E hablá toa dividía. Una veh una mujé me dijo, en la fábrica donde trabajé, que porqué no hablaba bien el fransé dehpuéh de tanto añoh, así con el asento tan marcao. Yo le rehpondí que sacrifiqué mi lengua pá dársela a mi hijah. Ya veh que la Pili habla sinco idiomah y mi nieto ocho. Igual y el sacrificio sa ío acumulando –

En efecto su hija Pilar, agente de viajes y residente en Málaga desde hace casi 30 años, domina perfectamente español, francés, inglés e italiano y tiene unas buenas bases de alemán. – Las ventaja de habé ehtudiao en la Suisa – me dijo Madam López. Por su parte uno de los hijos de Pilar un joven traductor intérprete de 24 años, habla con total desenvoltura español, francés, inglés, italiano, portugués, rumano, alemán y catalán. Hizo sus pinitos con el ruso pero lo abandonó y ahora quiere aprender holandés. Pensamiento mágico o realidad que supera ficción, todo parece indicar que el sacrificio simbólico de Madam López, quien renunció al «don de lenguas» a favor de sus descendientes, tuvo efecto. El «torrebabelismo» de sus nietos, sirva pues de testimonio.

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En relación al acento de Madam López, tan presente como el sol de su Málaga natal, va allende de ser un simple rasgo identitario. Perenne y transmutable, se trata de una esencia que ha resistido el paso de los años, ha esquivado fronteras e influencias y además, vivaz y espontaneo como la propia Madam López, tiene la capacidad de transmigrar. Sea en español, sea en francés, su acento malagueño se mantiene entero e incorruptible. El acento de Madam López es su verdadera lengua madre.

La primera vez que visité un médico en Ginebra, fue Madam López quien me acompañó. El Dr. Mook es el médico de cabecera de Madam López desde hace décadas y es evidente la estima y la confianza que se profesan. Mientras el Dr. Mook masajeaba la boca de mi estómago – sospechando que mis dolencias eran provocadas por reflujos – escuchaba con una sonrisa llena, las ocurrencias de Madam López. – Es increiblé como ella guardá son accentó después de tantos años. Su francés es casi correctó, mas son accentó es tan marcado que parece que habla otrá lenguá – me dijo el Dr. Mook con expresión maravillada y en un español amable y acentuado. Sus manos seguían masajeando mi abdomen y Madam López le respondió: – Dotor Mok, yebebús dir un chós: el acsón se como lo nombril, elelá pur nus rapel que nusabión tus une mer –

Geneve

Ginebra

En aquel momento yo estaba sometido a una enorme presión interna y externa para aprender francés, fuese como fuese. Cada experiencia migratoria es distinta, así como lo es cada territorio al cual llegamos. He llegado a pensar que las lenguas son como los territorios: las hay accidentadas, áridas, boscosas, marítimas, con fronteras reales e imaginarias. Inventadas, con historia, colonizadas y colonizadoras.

Hostiles, en disputa, inhóspitas, con ejércitos, despobladas o densamente pobladas. En este nuevo territorio mi antigua brújula (la única que había tenido) no encontraba el norte. Escuchando la mitad de lo que veía escrito, el francés – aderezado de múltiples acentos, ya que así es la cosmopolita Ginebra – me cayó encima al lado de otras tantas lenguas paralelas.

Múltiples campos magnéticos, que asaltaron mi modesta brújula de navegante criado como monolingüe. Con poca luz y menos norte, esta experiencia me hizo conocer un variopinto repertorio de interlocutores: impacientes, bienintencionados, intolerantes y correctores automáticos.

Algunos otros, puristas, condescendientes, pacientes, diplomáticos y amables. También aquellos de sonrisa-de-lado y otros tantos etcéteras.

Pero ante todos compartía algo en común: el sentimiento de infantilización. – Cuando no hablas bien te tratan como niña pequeña y yo… sintiéndome … como una niña mongola – me había dicho Madam López. Y en efecto, no era simplemente el sentirme como un niño de baba y moco.

Domingo de los Pueblos 2016 2emigrantes de latinoamerica en Ginebra

Era además, sentirme como un niño intelectualmente retardado, ya que aunque providencialmente aprendí una segunda lengua antes de llegar a esta ciudad,ser simplemente bilingüe viviendo en Ginebra, me hacía sentir como un semi analfabeto. En Ginebra nadie es monolingüe y ser bilingüe, es como el equivalente a solo tener la educación básica.

Vulnerable e «incomunicado», acomplejado por mis balbuceos y en una lucha constante contra mi acento hispano, cada vez que tenía que dirigirme a alguien en francés sentía un fogonazo de nervios en el estómago. Aquel día, mientras las manos de un médico ginebrino se afanaban en controlar mi incendio gástrico, las palabras de Madam López me tocaron hondo: «el acento es como el ombligo… está ahí para recordarnos que todos tuvimos una madre». Así son las poéticas del cotidiano: inesperadas, coincidentes, simples y curativas. Así son las poéticas de las voces anónimas: gestos de trascendencia camuflada, que tantas veces nos pasan desapercibidas.

Madam López dice haber tenido una vida llena de tribulaciones. Ella dice que un demonio la persigue, que las mujeres de su familia tienen una maldición y que solo le han tocado hombres chiquitillos y de mala leche. A los 30 años se divorció del padre de sus hijas: – Un día ehtábamo
comiendo, dejó el pan y me dió una guantá que me dejó la boca llena de sangre pá luego desirme: «A vese ni sé porqué te pego». Anteh la mujereh  aguantábamo de tó. Me tocó mú mal abogao. Al final no me pasó la pensión pá lah niñah y hahta tuve que pagarle dinero yo. Pero al menoh me lo quité de ensima – recuerda Madam López.

Conoció luego a un portugués « nada chiquitillo, grande y mú guapo, y que la quería mucho», pero del que se terminó separando por mujeriego. Un tercer individuo apareció en su vida: – Una copia de mi marío pero en italiano. La única diferensia era que ehte no me pegaba, pero tenía la mihma mala leche y era igual de chiquitillo. Otros dose años perdió y tó pá ná. Era un agarrao, un
miserabre y al final dehcubrí que se entendía con una sobrina… ¡unoh sinvergüensa! Lo mandé fuera de mi casa y pa vengarse me metió en líoh con abogaos y venga a perdé máh dinero.

Siempre he tenío que está perdiendo dinero. Por su culpa no me pude hasé suisa, ¡te digo que a mí un demonio me persigue! –

Es así que Madam López ha perdido toda la esperanza en encontrar un nuevo compañero. Ella realmente piensa que existe una maldición femenina instalada en su familia: – Si hahta la Pili me lo ha dicho: «mamá, lah mujereh de ehta familia tenemos una maldisión». Y mira tú la pobre de la Pili con el ahqueroso del padre de su hijoh, luego con el dehgrasiao del Fransuá y sobre tó con el probrema que tuvo. La Carlota con su marío loco y su hija todavía máh loca, que ademáh va y se junta con ese chuhma que seguro y trafica. Yo solo ehpero que ehta cadena no alcanse a mi bihnieta, ¡angelito! –

Si la vida de todo el mundo es una suma de pequeñas, grandes y relativas tribulaciones, poco importa. Quizá lo importante es reconocer que así como cada edad tiene sus preocupaciones, cada persona tiene sus propios dramas individuales, reflejos inherentes de que cada experiencia vital es única e irrepetible. Nuevos sobresaltos estuvieron reservados para Madam López a lo largo del año 2016.

La crónica de este nuevo infortunio comienza así: Un día, la cañería del lavabo de Madam López comenzó a tener serios problemas para desaguar. La susodicha se vio en la necesidad de llamar a su régie para que le resolviera el desperfecto. Después de mucho insistir un plomero fue enviado, descubriendo que el motivo de la obstrucción era un reloj de niña atorado en una de las cañerías. El arrendatario, ante lo extraordinario del hallazgo, argumentó que posiblemente fue negligencia o provocación de parte de la inquilina, por lo cual, tendría que ser ella quien pagase los gastos de fontanería.

– ¡¿Tú te puedeh cree?! yo no entiendo como ese reló fue a dá ahí, seguro y fueron loh guarroh de arriba, con esos niñoh tan malcriaos, que lo hecharon a la cañería y me se vino a atahcá a mí – argumentaba Madam López.

Negándose a pagar la dispendiosa factura, Madam López aprovechó la comisura para sacar a colación otra serie de desperfectos domésticos e inmobiliarios que no fueron atendidos en su momento:

– ¿Tú hah visto el buquete que hay en la cava? ¡Esa cava es una vergüensa!¡No sirve ni pá lah ratah! un día le va a pasá una desgrasia a la conserja en esa cava que no sirve pá ná. Yo venga a llamá, venga a llamá, pol lo asulejoh del baño que se me ehtán cayendo, el meneo ese con el chofáh (NDR: calefacción) y elloh siempre con la mihma retahíla de: «uí uí, madam, nusalón fer »( NDR: si, si señora, lo vamo a hacer) ¡Pero ná! Eso sí, elloh viene y entran sin avisá cuando leh da la gana. El otro día se le metieron en casa a Madam Bucarel que ya ni caminá puede la pobre.

Elloh lo que quieren eh deshaserse de toa lah persona mayore que vivimos aquí, pá luego subí loh alquilere a su antojo. ¿Sabeh en cuanto ehtán alquilando el piso resién desocupao del tersero? … ¡2800 franco!, ¡y eh máh pequeño que este!, me la dicho la conserja. ¡Son unoh desgrasiao! Se conose que ehta reyí ha tenío pleitoh con tor mundo, porque le guhta hasel-le la via negra a suh inquilinoh-

Después de 40 años residiendo en el mismo apartamento, Madam López – como tantas otras personas mayores que han ido ganando derechos de antigüedad – gozaba de un alquiler congelado. No obstante, ante el hallazgo del misterioso reloj infantil, la negativa del arrendatario a pagar la factura del plomero y el bombardeo de quejas paralelas que Madam López utilizó como
contraofensiva, se pusieron al día una serie de pleitos añejos. El arrendador, quizá a la manera de represalia, respondió a la lluvia de quejas con una nueva tentativa de alza del alquiler (una tentativa cíclica, a decir verdad), alegando que dichos desperfectos solo serían atendidos si la implicada firmase un nuevo contrato de alquiler. El alegato fue encausado de la manera habitual:
Madam López llamó a su abogada de la «Association droits locataires Suisse Romande» quien ya había llevado otros pleitos anteriores con la dicha régie.

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La abogada procedió como de costumbre y la régie fue llamada a juicio. Madam López, obrera durante toda su vida y prejubilada a los 60 años – debido a un cáncer de mama que felizmente superó- recibe una jubilación modesta. Forzosamente, esta jubilación tenía que ser compensada con diferentes tipos de ayudas sociales. Era la única forma que ella tenía para llegar a finales de mes. Este argumento, fue el argumento de base que en pleitos anteriores permitió que Madam López mantuviera el precio del alquiler más o menos estable. Ironías de la vida, la cuestión de las ayudas fue aquello que en principio, detonó la partida definitiva de Ginebra de Madam López:

– ¡Tó pó culpa de esoh desgrasiaoh del PP que lo único que quieren eh aprovechase de loh inmigrantes que hemos levantao a Ehpaña! ¡De verdá yo tengo un demonio que me persigue! La abogá má prevenío de cosah, que la Suisa va a empesá a hasé con tó loh inmigranteh el próximo año. Van a obligar a tor mundo a declará tó lo que tengan. ¡Pero eh porque loh desgraciao del PP que controlan Ehpaña, ehtán obligando a que la Suisa quite el secreto bancario! Ahora quieren que toa la gente diga cuantoh pisoh tiene y en dónde loh tieneh ¡y eso nunca fue así! Tó loh inmigranteh tenemos pisoh y casah fuera de la Suisa y nunca nadie loh declaró. Loh declaramo en Ehpaña, pero aquí no. Yo lo de Ehpaña lo declaro en Ehpaña y lo de aquí lo declaro aquí. El pobrema es que si yo digo que tengo un piso en Ehpaña, pá la Suisa yo tengo fortuna ¡¿Tú te puede creé?! ¡Pero si nunca nadie declaró! La abogá ma dicho que van a empesá pol lo que resibimos ayudas ¡por eso ehtoy toa cagá!, porque ella dise que noh pueden hacé pagá por tó loh años no declarao y pol-la ayuda recibías. ¿Pero cómo no voy a recibí ayuda, si la paga no me alcansa? Si no tuviera lah ayuda no podría con loh de la asuran maladí (NDR: seguro de salud), y que ya veh tú las horas a negro que hago en casa de Madam Pusina pá i tirando. Eh sierto que hay mucha gente que mama y mama de lah ayudah, pero loh que ehtamo soloh y lah nesesitamo de vera ¿qué hasemo? ¡La vida entera trabajando como una burra, pá dependé ahora de lah ayuda! Pero si hahta hay retreté suisos que se tienen que ir a otroh paíse máh baratos, porque suh retretah son chiquitilla y aquí no les alcansa pá viví… ¡angelitos!

Ademá, eh que una paga miserabre de aquí eh una paga de rico allí y entonse ya tenemo ensima a loh del PP como buitreh carroñeroh, queriéndonoh matáh a impuehtoh. ¡Si son unoh desgraciao! Mi amiga Conchita, la que se fue hase ocho añoh definitiva pá Ehpaña, ma dicho que ehte año tuvo que pagá 8,000 euroh de impuehto, ¡8,000!, y ahora ya no sabe qué ha´se con el piso que tiene en Barselona, el otro de Sevilla, su piso y la casa del pueblo que heredó de suh padreh. ¡Se la van a comé viva a impuehtoh! Y con ochenta años que tiene la pobre, la cabesa ya no le da pá tanto meneo. Y eso, que seguro que por mi paga y mih piso, me van a queré ehtá poniendo a mantené a no sé cuantoh políticoh de mierda. Primero han dejao en la calle a los de allí y ahora se quieren cargá a loh de afuera, a loh que tuvimoh que in no huyendo de la miseria, ¡si Franco no ha muerto, no te digo yo! ¡De verdá!

Nunca sabemoh pá quien trabajamo. Aquí dehpuéh de sincuenta añoh sigo siendo una ehtranjera, allí soy tratá como una turihta y ensima me quieren hasé pagá en tóh laoh. Al finá tó ehto pá terminar dividia. Ni de allí, ni de aquí.

¿A qué me voy ahora yo sola pa´llá ? Al menoh aquí tengo a lah der baile pá entretenerme loh fine de semana, mo´ocupo der jardín de la Carlota y voy y hago unah horah con la Pusina, mo´ocupo y saco un poco máh de dinero.

¿Pero allí? A mí me guhta irme temporáh, así como me voy tó loh añoh, pero ¿irme definitiva? … no me hago a la idea. Y estamoh tóh iguale, llegamos con la idea de vení a trabajá, comprannos un pisito, hasé unoh cuantoh ahorritoh y regresarnoh pá nuestrah tierrah a viví, ¿y al final que pasó?: lo hijoh olvidaron la lengua y se hisieron de aquí, loh nietoh ni se diga, terminamoh emparentao con gente de tor mundo, viviendo eternamente de alquilé y con piso por tóh laoh que no podemoh disfrutá del tó. Al finá terminamoh por quedanno aquí, a fuersa de cohtumbre, pol-lo hijoh y loh nietoh, por el dinero o por pura comodidá. Llegamos a Cornabán, noh miraron loh pulmoneh y firmamo con ellos un contrato pá toa la vía.¡Tanto sirco pá ná! –

Viaje a la emigracion gallega en America 1

Aquel día, mientras escuchaba la retrospectiva de vida de Madam López, cuyos hilos conductores eran en gran parte las consecuencias de una vida construida en función del trabajo, me fue inevitable no hacer un paragón con el mensaje de Santiago Sierra (Madrid, 1966), el polémico artista español.

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Sirvan de ejemplo algunos títulos de sus obras:

– Línea de 30 cm tatuada sobre una persona remunerada (Cd. de México, 1998).

– 8 personas remuneradas para permanecer en el interior de cajas de cartón (Cd. de Guatemala, 1999).

– 24 bloques de concreto movidos constantemente durante una jornada por obreros remunerados (Los Ángeles, 1999).

– 3 personas remuneradas para permanecer tumbadas en el interior de 3 cajas durante una fiesta (La Habana, 2000).

– Persona remunerada durante una jornada de 360 horas continuas (Nueva York, 2000).

– Muro de una galería arrancado, inclinado a 60 grados del suelo y sostenido por 5 personas (Cd. de México, 2000).

– Persona remunerada para permanecer dentro del maletero de un coche (Limerick, 2000).

– Persona remunerada para permanecer atada a un bloque de madera (Barcelona, 2000).

Tireless Refrain04133 personas remuneradas para teñir su pelo de rubio (Venecia, 2001)…

Partiendo de una estética minimalista, caracterizada por la efectividad visual absoluta y la precisión del concepto, Santiago Sierra nos presenta una serie de reflexiones sobre el trabajo, sus límites y sus consecuencias.

Según este creador, el trabajo es una actividad que consiste en vender nuestro cuerpo, talento y tiempo; así como nuestra fuerza, creatividad, inteligencia y salud (en suma, la vida misma) a favor de los intereses de terceras personas. Esta venta tiene como objetivo el poder sobrevivir para
luego reponer energías y así, poder seguir trabajando. Para Sierra, este uróboros – la serpiente que se come la cola – no siempre fue así. La idea contemporánea de que el trabajo es algo totalmente positivo nace con la revolución industrial. Es a partir de este momento histórico, donde la ideología dominante intenta convencer a las masas de que el trabajo «dignifica», así el ser explotado pasa a tener una connotación positiva. No sin provocación, este artista nos presenta entonces una serie de glosas sobre el conocido motivo del explotador-explotado, del trabajo como
metáfora de una «muerte en progreso» (el obrero que cava su propia tumba) y sobre la conocidísima maldición bíblica que reza: «ganarás el pan con el sudor de tu frente».

Para todos aquellos que tenemos que trabajar (si, subrayado), estos tópicos nos resultan atosigantemente familiares: durante ocho horas al día (supuestamente), de lunes a viernes (con suerte), durante varios meses al año (muchos), durante determina número de años (demasiados).

Y todo lo anterior dependerá del «mundo» en el que se viva (primero, segundo, tercero, etc.), así como de la burocracia y la política laboral a la que estemos sometidos. Es decir, las glosas de Santiago Sierra no nos pasan desapercibidas ya que nos hablan de nuestro cotidiano.

Es entonces cuando nos surgen una serie de preguntas: ¿Para qué trabajamos realmente?, ¿para quién trabajamos?, ¿qué precio pagamos por trabajar?, ¿cuál es el verdadero sentido de nuestro trabajo?, ¿somos felices con él?, ¿qué nos aporta?, ¿qué nos dice?, ¿qué nos hace sentir? …

Las glosas de Santiago Sierra son la intelectualización de una buena parte de los argumentos y sentires de Madam López, obrera, anónima, voz marginal y desatendida. La poética de Madam López, como la de tantos ciudadanos de a pie, es la retórica del cotidiano y de lo aparentemente
nimio, cuya estética y filosofía surge de la animosidad del momento y de los dramas cotidianos individuales, grandes o pequeños.

Casualidades del cotidiano, un día (precisamente de camino a mi trabajo) mientras reflexionaba sobre la redacción de estas páginas, cayó en mis manos el periódico de distribución gratuita 20 minutes (ejemplar del 8 de noviembre de 2017). Dos noticias captaron mi atención de inmediato:

«Des patrons favorables à la semaine de 50 heures» BERNE. L´Union suisse des arts et métiers
souhaite assouplir la législation. Les principaux syndicats montent au créneau ; (página 14) y «Pas de paradis fiscal» BRUXELLES. Le conseiller fédéral Johann Schneider-Ammann a confirmé hier en marge d´un sommet de l ´Union européenne que la Suisse ne figure pas sur la liste noire des paradis fiscaux élaborée actuellement par l´UE ; (página 2).

Por consejo e influencia de la abogada, el pleito fue resuelto de la siguiente manera: la régie tuvo que comprometerse a no encarecer el alquiler de Madam López, a pagar la factura del plomero y a reparar los otros desperfectos de su apartamento. En contrapartida, Madam López tuvo que dar una fecha definitiva de desalojo del apartamento en el que vivió durante 40 años. El estado de la cava (el sótano colectivo) no fue resuelto.

Metáfora, premonición, voz anónima del más allá o puro realismo mágico, un reloj de niña atorado en la cañería marcó un antes y un después, o un principio y un fin, para Madam López.

Un par de semanas antes de su regreso definitivo a Málaga, la llamé por teléfono y me dijo:
– ¡Me siento mú desorientá y mú nerviosa! Loh hombreh de la mudansa vienen en unoh díah a mirar lah caja y ehtá tó a medio hasé. ¡La vieja no me suerta! … ¡esa!, la Pusina ¡que quiere que vaya tor día tor día! Dise que está tó lleno de pusiera, ¡ehtá ohsesioná! …debe tené miedo de quedarse sola … ¡y yo que tengo mucho que despejá! Oye… ¿no te hace falta una cosa de esa pá hase la fundiú y la racleta? … –

Al día siguiente, cuando Madam López me abrió la puerta, comprendí su agobio. Aquello era un caos de años de pertenencias innecesarias.

Súbitamente, el recuerdo portugués de esa mujer que años antes me abordó en el cruce de la Rua da Alegria y la Rua das Ánimas, me asaltó. Cargada de bolsas, jadeante y ahogada en sus carnes lácteas, me miró y me dijo: -¡Ó menino! … está a ver? … sempre a carregar coisas e no fundo não temos nada –

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Recuerdo impulsivo e imagen que me cayó encima, me hicieron sentir el vacío en el exceso de aquella carga desordenada.

Ese día, antes de que nos pusiéramos a empacar y mientras escuchaba una buena parte de lo que aquí he escrito, Madam López me enseñaba a preparar un plato típico de su tierra llamado gazpachuelo, una sopa caliente hecha a base de papas y mayonesa. Cuando el plato estuvo listo y nos disponíamos a comer, ella me dijo:

– Con ocho año me tuve que meté a la cosina. Mi padre se iba anteh del amanecé a la má, mi madre se iba en cuanto salía el sol a ocuparse de la casa de una gente mú rica y mih hermanoh a ve como sacaban dinero. Mi madre me daba 12 pesetah (siete séntimo de hoy) pá que yo preparara la comía, con eso me tenía que depaná. Namás dehpertarme, me iba con un cántaro de barro mú grande mú grande a buhca agua a la fuente, ahora no me ehplico cómo podía yo con eso siendo tan pequeña. En cuanto lo dejaba, me iba ar mercao a vé que podía comprá con las 12 pesetah pá haserle de comer a tós mih hermano. M´acuerdo que un día amanesió tó nevao.

En Málaga eso eh mú raro y dijeron que era la primera veh que nevaba dehpuéh de 100 años.

Ehtaba tó blanquito blanquito y hasía un frío que nunca anteh s´abía sentío. Yo tuve que i a por el agua igua y no tenía sapato pá la nieve. Tenía las mihmah chanclah que usaba tól año. Cuando ehtaba volviendo de la fuente, ya no sentía loh pieh del frío y me rehbalé. Al caerme se rompió el cántaro cargao de agua, me mojé toa y perdí lah 12 pesetah.

Volví a casa toa mojá, llorando y sin dinero. Fíjate tú, yo era mú pequeña y ahora tengo 75 añoh y me siento tan descalsa como aquel día.

Madam López volvío a su Málaga natal en diciembre de 2016, después de 61 años de ausencia.

Vivió 12 años en aquel pueblecito asturiano y 49 en Ginebra. Ha vuelto varias veces a esta ciudad de visita y la última vez que estuvo en el baile de los domingos, su amiga Paquita le dijo que a una amiga española le ha caído una multa de 34,000 francos. Muchos de sus amigos y conocidos han vuelto a España, Italia y Portugal. Recientemente apareció en un programa de televisión buscando un compañero con el cual ir a la playa, a bailar y a ver partidos de futbol. Subió considerablemente el rating del programa, le fue organizada una cita a ciegas y conoció a un primer pretendiente en vivo y en directo. Llevó una gran desilusión ya que tal individuo resultó ser (en sus propias palabras) «máh feo que el coco», además de demasiado bajito. «La próhxima veh, la vida me va a mandá direhtamente un enano», me comentó. A pesar de haber recibido una larga lista de interesados, Madam López dice estar «mú desanimá». En efecto, tal como lo dicta la memoria de Madam López, el día 3 de febrero de 1954, la ciudad de Málaga capital amaneció cubierta de nieve. Madam López tenía entonces 12 años y 12 pesetas para comer.

Octavio Páez Granados, Ginebra

SOPORTES AUDIOVISUALES

1. Pequeño documental sobre la obra de Santiago Sierra y sus reflexiones sobre el trabajo:
https://www.youtube.com/watch?v=1dd2RhZGcmk&t=683s

2. «Les travailleurs espagnols (1963)» – Les archives de la RTS

https://www.rts.ch/archives/tv/information/continents-sans-visa/3466517-saisonniers-d-espagne.html