La selva de Petén fue escenario de la civilización Maya y más recientemente de los tiempos heroicos de la UNR Guatemalteca. En el complejo monumental maya rodeado de selva, aparece la estatua de una diosa de cuyo cuello salen dos serpientes que se separan y más arriba convergen, pegando sus cráneos y formando así la cabeza de la estatua. Parece una profecía sobre el Poder en USA en estos momentos. Veamos.

Hace ya cien años que el capital financiero mantiene sus rasgos saqueadores, depredadores y belicistas. Pero los choques de intereses entre estados y corporaciones llevaron a la Guerra Mundial. Ni siquiera el interés unánime de destruir los grandes experimentos socialistas los llevó a una alianza general. Si bien esta alianza se esbozó en 1919, colapsó en 1942, cuando la URSS, Gran Bretaña y USA lucharon del mismo lado contra los estados fascistas.

Detrás de las apariencias, el siglo XX mostró una complejidad que, sin embargo, tuvo como una constante corriente subterránea, la lucha de los pueblos contra sus opresores.

A veces la lucha popular tuvo su expresión en el nacimiento de estados anti imperialistas con mayor o menor grado de consecuencia, con mayor o menor duración. Algunos de estos estados tuvieron o tienen al Islam como religión oficial. Lo que define su papel en la escena internacional no es el discurso, sino la actitud hacia su propio pueblo y la solidaridad hacia todos los pueblos y hacia los estados agredidos, alineando claramente contra sus agresores.

La multipolaridad actual beneficia la lucha de los pueblos, le permite hallar resquicios nuevos para resquebrajar el muro del Poder. En el siglo XXI la conciencia de los pueblos, en todos los continentes, avanza más rápido que la forja de las herramientas políticas necesarias. Éstas siguen siendo imprescindibles, y deben forjarse con la denuncia implacable de toda claudicación y entrega de los antiguos voceros populares.

En estos momentos de tensión de las fuerzas hacia la lucha final contra el Sistema Imperialista, resulta de particular interés lo que ocurre en la administración USA. El complejo industrial militar, el poder detrás del trono, siempre tuvo una contradicción interna que cada Presidente trató de equilibrar. Las tareas requeridas para mantenerse como jefe militar y financiero del Capitalismo Mundial tienen altos costos. Invertir afuera significa invertir menos adentro. Mantener la OTAN significa costear a los generales holgazanes y el staff inservible de los “países amigos”. Las bases militares cuestan fortunas. La inversión en los programas de la UN no siempre dan dividendos políticos, si exceptuamos los Cascos Azules que siguen siendo una excelente inversión. Los servicios de inteligencia, aunque aparentemente cubren áreas complementarias, compiten por los fondos públicos propinándose golpes bajos y ocultando o falseando la información que llega a la Casa Blanca.

Hasta ahora cada Presidente heredaba estas rencillas y las administraba con el arte del equilibrio.

Con Trump, este equilibrio, momentáneamente, se acaba. Más empresario que político, Trump ve los negocios a largo plazo y la política con óptica cortoplacista. Hace énfasis en abatir costos e invertir adentro, en sacarse de encima costos sociales e inmigrantes pobres. Genera así un nuevo desequilibrio que enfurece a algunos aliados, y complica el discurso del aparato propagandístico que maneja la CNN.

Pero Trump no tiene todo el poder. Es apenas una de las serpientes cuyo cráneo choca contra el de la otra serpiente. La diosa del capital, de cuyo cuello brotaron ambas, encontrará los nuevos equilibrios, sea reconciliando las partes o cortando alguna cabeza. Mientras tanto, sin ilusiones, seguimos cavando el foso que enterrará todo ese reptiliario. En Guatemala, en la selva del Petén, será la victoria de la serpiente emplumada sobre las bestias de la opresión.

Por Gonzalo Abella

gonzalo abella 472El Hebdolatino.ch tiene el placer y el honor de presentarles a nuestro lectores un nuevo colaborador que prestigiará nuestras páginas a partir de esta fecha.

  Gonzalo Abella (1947). Maestro de Primaria en Uruguay. Cursó estudios en Ciencias Sociales en Cuba y URSS (hasta 1979). Profesor de Historia del Movimiento Obrero en el Tecnológico del Tabaco en Pinar del Río desde 1980 hasta 1982 y en el tecnológico Estrella Roja carretera al Guatao, Provincia Habana, durante 1983. Máster en Ciencias Sociales con Mención en Educación (becario IDRC-Canadá) en 1988.

Está casado con Isabel Izquierdo, con quien comparte el trabajo de investigación.

Como evaluador de proyectos de la cooperación internacional, convivió con pueblos originarios supervivientes en América del Sur.

Ha publicado novelas, cuentos y ensayos históricos, entre estos Historia diferente del Uruguay (2002), Artigas: el resplandor desconocido (1999), además de trabajos sobre identidad, historia y creencias populares del pueblo uruguayo.