Mujeres afectadas por la violencia en Guatemala viajaron a La Coruña en mayo de 2013 para denunciar ante la sede de la empresa gallega Hidralia su intención de construir una central hidroeléctrica. Este proyecto cuenta con el rechazo masivo de la comunidad indígena, el conflicto que se ha creado derivó en asesinatos y represión contra los opositores.

El pasado 7 de abril el líder indígena Daniel Pedro Mateo fue secuestrado y Pedro Matero-400posteriormente asesinado por oponerse a la construcción de la hidroeléctrica que la trasnacional Hidralia Energía, con sede en La Coruña, promueve en Santa Cruz Barillas, Guatemala. El caso recuerda mucho al que tuvo lugar hace casi un año, el 1 de mayo, cuando otro líder indígena opuesto al proyecto, Andrés Francisco Miguel, fue asesinado. No se pudo probar el vínculo directo entre su muerte y su oposición al proyecto, ya que las autoridades se apresuraron ha desmentir toda relación y alegaron que la causa fue un enfrentamiento entre vecinos o incluso un asunto relacionado con drogas.

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Sea como fuere, en los días siguientes el autoritario gobierno de Guatemala presidido por Otto Pérez, decretó el estado de sitio en la región. Seiscientos soldados tomaron la villa, echando abajo las puertas de las casas, destrozando los cultivos, deteniendo a 21 personas y trayendo a la memoria los tiempos del genocidio indígena en el país. Semanas después fueron detenidos como sospechosos del asesinato dos españoles, guardias de seguridad de las obras de la central eléctrica.Estas dos muertes se enmarcan en un ambiente de violencia generado alrededor de este polémico proyecto.

Hidralia Energía se instala en Guatemala en 2008 y comienza a trabajar en una serie de proyectos de producción de energía hidroeléctrica en Centroamérica con la connivencia de algunos gobiernos de la región, comenzando por el guatemalteco. Entre ellos está el ya mencionado de Santa Cruz Barillas, una pequeña central de apenasIMG 1140-700x325-400 5.000 kW, gestionada por la empresa Hidro Santa Cruz y que desde el inicio contó con la oposición de las comunidades indígenas de la zona. Oposición justificada no sólo por el hecho de tratarse de un macro proyecto que pondría en serio peligro sus comunidades, si no también por el modelo energético propuesto: Se trata de explotar para exportar. Todo esto sin contar con que la empresa se negó a negociar con ellos en todo momento. Hay que añadir que en 2007 los habitantes de la región ya votaron masivamente en referéndum contra la instalación en la zona de explotaciones mineras, petrolíferas o eléctricas.

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“En la consulta, la ciudadanía dijo claramente que no quería el proyecto, pero aun así comenzaron los trabajos; luego llegaron las muertes y los heridos, como dos hombres que se negaron a venderle las tierras a la compañía”, denunciaron Natalia Atz Sunuc y Paula Irene del Cid Vargas, representantes de la coordinadora que agrupa a los 38 colectivos que rechazan la instalación hidroeléctrica y que se trasladaron a La Coruña para denunciar la situación y protestar ante la misma sede de Hidralia, apoyados por varios activistas sociales y con pancartas en las que se podía leer: “La misma situación, la misma resistencia: Galicia-Guatemala” o “Hidralia: Cuantas mujeres precisa violar para producir luz?”

Además, los colectivos de mujeres de la región denuncian igualmente la
violenciasexual-400responsabilidad de la empresa coruñesa Hidralia Energía de los abusos y violencia que -alertan- están sufriendo las mujeres de las comunidades indígenas de esta región de Guatemala. Estos colectivos afirman que “la presencia de uniformes en su territorio se convierte en una amenaza constante de violación sexual”.

Así, recuerdan la represión y los nueve meses de cárcel que sufrieron once ciudadanos “acusados de sedición o terrorismo” por hechos que “habrían ocurrido de manera simultánea”. “Es una incoherencia”, recuerdan, tras advertir de que “no fueron escuchados por los jueces” para acabar siendo juzgados en la capital, a 500 kilómetros, pero sin darle opción a escuchar los cargos en su lengua madre, que no es el castellano.

IMG 0430-400“Las personas que se niegan a vender las tierras son acusadas, van a la cárcel, pierden sus empleos y corren el riesgo de que les sean embargados sus terrenos por las deudas que acumulan”, explican Natalia y Paula Irene, que insisten en alertar de la situación que sufren las mujeres de su comunidad. “Son perseguidas y amenazadas y muchas de ellas se quedan sin marido ni hijos”, añaden.

Asimismo, reiteran la oposición general de la ciudadanía al proyecto de Hidralia -“no somos dos o tres, somos montones de personas en contra de un proyecto” -recuerdan-, que “generaría muy pocos empleos a cambio de provocar una enorme división en el tejido social”, al margen de la destrucción del territorio y de su forma de vida. “Nos acusan de situarnos en contra del desarrollo, pero lo que no queremos es este tipo de desarrollo”, aseguran. “¿Cuántas veces tenemos que decir que no?”, se preguntan, resumiendo un Indígenas-guatemaltecas-denuncian-violación-de-derechos-humanos-de-una-hidroeléctrica-coruñesa-400conflicto que equiparan en el origen al que tiene lugar en Galicia con proyectos mineros como el de Corcoesto. El proyecto está paralizado a falta de una última licencia municipal y es precisamente el Ayuntamiento quien sufre las presiones de ciudadanía y empresa. “Mientras la gente le pide que la rechace, la empresa presiona a través de sus abogados para que le dé el visto bueno”

La trama energética

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En el caso de Hidralia hace falta poner sobre la mesa, como ya lo hicieron algunos medios latinoamericanos, tales como la Agencia Latinoamericana de Información, su documentado pasado de conflictos e ilegalidades. Fue fundada en 2006 por el empresario Luis Castro Valdivia(2), ahora también representante legal de Hidro Santa Cruz; su hermano David es CEO de Hidralia y propietario y accionista mayoritario de Hidro Santa Cruz. Sin embargo, ya desde los años ochenta Luis Castro Valdivia creó una multitud de sociedades interpuestas que fueron recibiendo distintas concesiones para la construcción de mini centrales y centrales eólicas.

En esta trama energética, revelada por los medios de comunicación y image preview-400denunciada por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), también fueron acusados Francisco Vázquez, Antonio Fontenla y el ex director general de Industria de la Xunta, Ramón Ordás Badía, cuñado de Luis Castro Valdivia. Las acusaciones por tráfico de influencias, prevaricación y fraude fueron desestimadas por el Juzgado de Instrucción número 1 de La Coruña en 2010, pero una sentencia del TSXG de 23 de junio de 2011 confirmó las malas prácticas del proyecto. Fue en el momento en que era más fuerte la presión contra Castro Valdivia por parte de medios de comunicación como La Opinión, organizaciones ecologistas como ADEGA (Asociación de Defensa Ecológica de Galicia) o partidos como el BNG (Bloque Nacionalista Galego), que decidieron iniciar su aventura americana, que por lo que se ve tampoco está ausente de conflictos y polémicas.

“Algunas compañeras fueron amenazadas con ser violadas si se mantenían en la resistencia”

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La guatemalteca Paula del Cid, de la asociación feminista La Cuerda, está en Galicia junto a la también activista Natalia Atz Sunuc, para explicar el conflicto que los vecinos y vecinas de Barillas sufren por culpa de la central hidroeléctrica que construye la transnacional Hidralia Energía. El pasado martes participaron en la Casa Museo Casares Quiroga en un coloquio con Isabel Vilalba, secretaria general del Sindicato Labrego Galego, bajo el lema ‘Unha mesma situación, unha mesma resistencia. Guatemala e Galicia’.

Las tres contextualizaron el ataque de las transnacionales energéticas,

503f48c84d368-dsc 0029-400tanto en la región guatemalteca de Barillas como en Corcoesto, destacando la conciencia y coordinación de la sociedad civil para oponerse a este tipo de proyectos. En ambos casos destacaron que las “transnacionales de capital extranjero, con la connivencia y apoyo de los distintos gobiernos, decidieron instalarse en zonas de gran valor ecológico y productivo, ofertando a cambio de esta destrucción la posibilidad de unos pocos puestos de trabajo o, en el caso de Barillas, una ínfima cuantía económica con la que pretenden enterrar la oposición social al proyecto”.

La situación que se está viviendo en Santa Cruz afecta a toda la población, sobre todo a la comunidad indígena, ¿pero al igual que en otros conflictos son las mujeres las que la sufren de manera más violenta?

4fd62b8b6e851-barillas-400El caso de Hidralia es un ejemplo muy claro de las políticas extractivas en Guatemala: no sólo hay proyectos como este de construcción de centrales hidroeléctricas, sino que también sufrimos la presión para sembrar cultivos agro combustibles y proyectos petroleros y de minería a cielo abierto. Todo esto supone una presión sobre el territorio que hace que las personas y los colectivos afirmen su rechazo. Las mujeres son parte de la resistencia a las políticas extractivas desde distintos ámbitos. Ellas sufren las consecuencias: en oposición a un proyecto minero se realizó una huelga pacífica a la entrada de la mina y la líder de este movimiento sufrió un atentado, fue disparada. Más frecuente es el uso dehqdefault la violencia sexual como estrategia: algunas compañeras fueron amenazadas con ser violadas si se mantenían en la resistencia. Otras mujeres son amenazadas para que no salgan de sus casas, y si lo hacen se hacen correr rumores de que andan con otros hombres. En Guatemala la situación parece a menudo la de una guerra: hay muertos, desaparecidos y violaciones. También se criminaliza a las personas que participan en los movimientos sociales: por oponerse a estos proyectos son perseguidos y acusados de actos terroristas. También entra en juego la distinta concepción del bienestar que se tiene en América y aquí en Europa.

¿En qué se diferencia?

Natalia Atz Sunuc aclara que en las comunidades indígenas el bienestar no se mide en cuestiones materiales o en dinero, sino en el aire limpio, en el agua limpia y en la capacidad de cultivar la tierra. Ellas cuestionan ese modelo de desarrollo que nos intentan imponer.

¿El papel de la mujer es muy activo en esas comunidades indígenas?

Depende de cada comunidad. Hay mujeres que se limitan a un rol de ama de casa y hay otras que son muy activas políticamente. En Santa Cruz, cuando se declaró el estado de sitio, la situación fue muy parecida a la de una guerra: los hombres se marcharon y las mujeres se quedaron solas y con miedo a ser violadas por los soldados que invadieron la región. Después también se dio el caso de once activistas que fueron detenidos ilegalmente y muchos de ellos permanecieron varios meses en prisión: las mujeres tuvieron que organizarse para realizar sus tareas y para ir a visitarlos a la cárcel, que quedaba en la capital, a unos 400 kilómetros.

¿Cuál es el futuro inmediato de este conflicto?

El Gobierno ya le ha dado la licencia a Hidralia. Lo que falta ahora es la licencia de construcción, que depende del municipio. Y el municipio está en medio: entre las presiones de la empresa y la presión de los vecinos. Hay tensión, hay detenciones de activistas… Y esta resistencia es la que ha llevado el Gobierno la semana pasada a decir que va a considerar decretar el estado de sitio en 30 municipios.

No sé si te ha dado tiempo a conocer el conflicto que se vive en Galicia con la mina de Corcoesto, parecido al que se vive en Guatemala, salvando las distancias…

Pude observar varias cosas: Cómo este sistema mercantilizado obliga aquí y allí a necesitar dinero para sobrevivir y juega con esa necesidad de la gente para crear el mito de que la mina es una fuente de empleo. A nosotros nos acusan de que estar en contra del desarrollo cuando nosotros apostamos por otro tipo de desarrollo. También veo que, como sucede allí, los medios de comunicación defienden los intereses de las transnacionales. Estamos en un momento en el que el capitalismo se muestra muy voraz. Y nosotros lo que tenemos que hacer es este trabajo de hormigas y no perder la oportunidad de convencer a la gente de que se puede vivir de otra manera: que se puede vivir de la tierra y de que el planeta no puede soportar esta carrera.

¿Cómo estáis viviendo vuestro paso por Galicia? ¿Notáis comprensión hacia vuestra situación?

Pues la verdad es que en este viaje por Europa para explicar nuestro conflicto hemos pasado ya por Viena, Bruselas, Barcelona, Alicante, Madrid y Bilbao. Y notamos que la reacción puede ser tímida, pero vemos que hay cada vez más gente que quiere vivir en otro sistema. Hay mucho que compartir entre unos y otros. Creo que el hecho de que en Galicia se sufra la amenaza de esta mina también lleva a que se entienda mejor nuestra situación. Tenemos que creer que somos capaces de cambiar el rumbo actual. No hablo de tomar el poder. Hablo de cambiar la forma de estar en el mundo.

Absuelven a ex empleados de hidroeléctrica juzgados por la muerte de campesino guatemalteco (3)

Guatemala, 11 sep (AGN).- Dos ex empleados de la Hidroeléctrica de Santa Cruz Barillas en Guatemala, cuya construcción está a cargo de la empresa española Ecoener-Hidralia Energía, fueron absueltos hoy tras ser juzgados por la muerte de un campesino el año pasado, informó una fuente judicial.

El Tribunal Primero A de Mayor Riesgo, presidido por Jassmin Barrios, informó que el Ministerio Público no pudo demostrar la participación de Ricardo Antonio García López y Oscar Armando Ortiz Solares en la muerte de Andrés Pedro Miguel. Sin embargo, García fue sentenciado a 5 años conmutables por el delito de lesiones graves.

En el epílogo del juicio contra los acusados, el Ministerio Público (MP) pidió condenas de 56 años de prisión para las dos personas que fueron indicadas como los autores de la muerte del campesino durante un enfrentamiento registrado el 1 de mayo de 2012 entre pobladores de Santa Cruz Barillas y empleados de Hidro Santa Cruz.

Además de la muerte de Miguel, en el hecho violento resultaron heridos tres vecinos, que inconformes, quemaron maquinaria y retuvieron a varios guardias de la empresa y soldados. Tras los disturbios, el Gobierno decretó estado de sitio 18 días y se logró la aprehensión de los ahora sentenciados.

Las autoridades propician el diálogo

El presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, visitó la semana pasada el municipio de Santa Cruz Barillas para continuar con los diálogos sobre la instalación de Hidro Santa Cruz, la cual ha generado controversia.

Pérez Molina instaló una mesa de diálogo integrada por la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), el arzobispo de la Diócesis de Huehuetenango, Álvaro Ramazzini; líderes comunitarios y delegados de los ministerios de Energía y Minas y Ambiente para alcanzar acuerdos en torno a la instalación de la central energética.

La compañía española decidió que Santa Cruz Barillas, un municipio ubicado a 354 kilómetros de la capital en el noroeste de Guatemala, era el idóneo para montar una hidroeléctrica de cinco megavatios de potencia. Desde el 7 de abril último, 12 comunidades obstaculizan el único camino de acceso a la empresa e impiden terminar su construcción.

(1)Marcos Pérez y Miguel Pardo, pensminetocirtico.org

(2)http://blip.tv/barillas/declaraciones-de-luis-castro-valdivia-5749390

(3)Marcos Pérez Pena, el diario.es

(4) agn.com.gt