Una escena actuada sobre violencia doméstica.

(Keystone)

A los delincuentes violentos se les puede exigir que participen en un programa de prevención incluso sin una condena penal. Esto, para reducir las cifras de la violencia doméstica: En Suiza ,18 522 actos fueron registrados en 2018. Es decir, 52 casos al año. 

En Suiza, la policía debe intervenir de oficio si hay indicios de violencia doméstica, ya se trate de agresiones físicas graves o insultos. Sin embargo, muchas veces los casos no terminan con un veredicto de violencia doméstica que obligue al agresor a tomar medidas para evitar de nuevo ser el verdugo en su entorno familiar.

Pero esto cambiará. La  legislación dará a las autoridades penales un mayor margen de acción a partir del 1º de julio de 2020. Entre otras cosas, podrán obligar a los agresores a participar en programas de aprendizaje para comunicarse sin violencia en el hogar. Se trata de una medida preventiva. Hasta ahora solo se puede dirigir a los actores de violencia doméstica a estos cursos, solo si han recibido condena por sus actos.

En los cursos, los hombres deben aprender a resolver problemas en las relaciones de pareja o en la familia sin utlizar la violencia, en ninguna de sus formas.

“No existe un perfil típico del delincuente”, dice Jessica Renno, jefa del programa de aprendizaje contra la violencia en el matrimonio, la familia y la pareja en el cantón de Berna. Sin embargo, se puede indicar que tres cuartas partes de los acusados son hombres. Los extranjeros están desproporcionadamente representados. 

Las evaluaciones muestran que los cursos son un medio eficaz para detener la violencia en las relaciones de pareja. Se trata de trabajar directamente con los perpetradores para proteger a las víctimas, explica Renno sobre el enfoque de estos cursos. Los autores tienen que asistir 26 veces a las sesiones que forman parte del programa. “Después de eso, hay muy, muy pocas recaídas”, afirma Renno.

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