LIMA, 27 ene (Reuters) – El presidente peruano, Martín Vizcarra, arriesgó sus fichas el año pasado cuando cerró el Congreso en medio de una dura batalla con legisladores aliados a la poderosa dinastía política Fujimori, que rechazaban un paquete de reformas anticorrupción.

Y esta semana Vizcarra sobrevivió al enfrentamiento y asestó a su enemigo el golpe político más fuerte que sufre en dos décadas, cuando Alberto Fujimori renunció a la presidencia por fax desde Japón en medio de un escándalo de corrupción.

En las elecciones legislativas del domingo, Fuerza Popular, el partido de Fujimori y su hija Keiko, obtuvo un estimado de 12 escaños en la cámara de 130, muy por debajo de los 73 asientos que tenía en el Congreso anterior.

“Es una derrota aplastante”, afirmó Fernando Tuesta, un politólogo de la privada Universidad Católica de Perú.

El golpe pone en duda el futuro de un grupo político que ha influido en casi todos los ámbitos de la vida peruana y en la economía local en 30 años, incluso mientras el país se alista para las elecciones presidenciales del próximo año.

Pero aunque Vizcarra se ha librado de un rival clave, sigue siendo un lobo solitario en un Congreso fragmentado donde no tiene representación partidaria.

El presidente tiene un paquete de reformas en la mesa, desde cómo elegir a los jueces del Tribunal Constitucional hasta despojar a los legisladores de la inmunidad frente a casos criminales, pero no está claro cuánto apoyo acumularía.

Dentro de Fuerza Popular, los líderes del partido de derecha intentaron justificar el resultado de las elecciones como un ciclo más contra su grupo, y se comprometieron a recuperarse.

“Cualquier partido frente a la persecución que hemos tenido nosotros hubiera desaparecido”, dijo a Reuters en una entrevista Luis Galarreta, secretario general de Fuerza Popular y ex jefe del Congreso. “No es la primera vez que el partido ha pasado una situación muy difícil”, afirmó el dirigente.

PAUSA A LA VISTA

La política peruana ha sido presa de la corrupción durante años. Los últimos cuatro presidentes electos de Perú han sido investigados y han enfrentado pedidos de prisión.

La propia Keiko Fujimori estuvo encarcelada hasta hace poco por acusaciones de lavado de dinero y encara una investigación en curso. La política opositora niega cualquier acusación.

Galarreta reconoció que la oposición agresiva del partido a Vizcarra, que ganó una creciente popularidad en su batalla con el Congreso, perjudicó la popularidad de la agrupación, aunque argumentó que esto era inevitable.

“El parlamento es poco popular, quienes asumen la mayoría asumen ese costo, el parlamento es un costo”, afirmó.

Pero Galarreta dijo que es hora de reenfocar al partido en sus raíces y el legado presidencial de Fujimori.

Ingeniero de profesión, Alberto Fujimori dirigió el Perú entre 1990 y el 2000 y fue elogiado por reactivar una economía en crisis, pero su gobierno se vio sofocado por acusaciones de soborno y uso excesivo de violencia en sus esfuerzos por frenar la violencia de grupos rebeldes contra el gobierno. Ahora cumple una condena de 25 años por violaciones de derechos humanos.

Después de su alejamiento de la política, Keiko y su hermano menor, Kenji, saltaron a la fama gracias a su apellido, ejerciendo un enorme poder en el país de más de 30 millones de personas. Kenji se convirtió en el legislador más votado en 2006 y Keiko perdió la elección presidencial en 2016 por un margen de solo un 0,24%.

Pero la reciente elección mostró cómo su influencia disminuyó, mientras los dos hermanos permanecen separados públicamente.

“Han pasado de su mejor momento en su historia electoral, al peor momento de su historia electoral”, dijo Carlos Meléndez, un politólogo que estudia el fujimorismo. “Fuerza popular no puede mirar el 2021 siquiera creo yo, yo creo que debe mirar el 2026 o el 2031 en adelante”.

Por Marcelo Rochabrun

LIMA, 27 ene (Reuters) – Un partido político vinculado a un ex militar rebelde y otro teocrático emergieron como la sorpresa en las elecciones al Congreso de Perú, en las que también destacó la derrota del partido de la familia Fujimori, con fuerte influencia en el país en la última década.

Según los resultados de conteo rápido de una firma privada encuestadora, los peruanos eligieron el domingo un Congreso fragmentado con alrededor de 10 partidos y sin mayoría única, en unos comicios que buscaban superar la crisis generada por el cierre del Parlamento tras un duro choque entre el Gobierno y la oposición.

La oficina electoral (ONPE) difundía el lunes parcialmente los primeros resultados oficiales sólo con porcentajes de votos en cada una de las 25 regiones del país, sin detallar el número de legisladores que le tocaría a cada partido político.

La primera minoría estaría formada por el partido de centro Acción Popular, que habría obtenido 24 de los 130 escaños del Congreso, seguido por la también centrista Alianza para el Progreso con 18 representantes, según el conteo rápido de la empresa Ipsos Perú y difundido por el canal América Televisión.

No obstante, la sorpresa como tercera minoría y con 17 bancas es el partido Unión por el Perú, grupo que intentó postular al ex militar Antauro Humala, hermano del ex mandatario Ollanta Humala, que gobernó entre el 2011 y 2016.

Antauro Humala es un nacionalista con ideas radicales de izquierda y que actualmente está preso tras liderar una rebelión en el 2005. Su padre, Isaac Humala, también intentó postular por el mismo partido, pero al igual que el hijo fue sacado de la carrera por las autoridades al incumplir normas electorales.

“Es el voto de protesta radical en zonas del Perú marginales donde no hay la presencia del Estado, de los gobernantes regionales, ni de los partidos políticos”, dijo el director gerente de la firma encuestadora CPI, Manuel Saavedra.

Otro resultado inesperado es la del grupo religioso Frente Popular Agrícola del Perú (FREPAP), que habría obtenido 16 legisladores, en su vuelta al parlamento después de 20 años.

FREPAP, que se autodefine como una congregación de raíces israelitas, nació en Perú en la década de los 60 y en los 90 logró representación en el Congreso.

Cuando murió en el 2000 el fundador del grupo, Ezequiel Ataucusi, sus seguidores esperaron días al pie de su féretro para que resucitara como él había prometido a sus fieles.

INCÓGNITA

Wilber Cayllahua, que postula al Congreso por esta formación, afirmó que su agenda legislativa abogará por la moralización en la política, la lucha anticorrupción, educación y agricultura, al tiempo que se defenderán “los derechos” de las familias.

“Vamos a impulsar la educación cívica en los colegios”, afirmó Cayllahua, con a
mplia barba y túnica blanca y ploma.

Los mercados financieros peruanos reaccionaron cautelosos y sorprendidos también por el resultado electoral parcial, ante el surgimiento de partidos cuyo futuro político en el Congreso es una incógnita, a un año de las elecciones presidenciales.

“Los inversionistas están sorprendidos, buscando saber más quiénes son el FREPAP, el partido de Humala, partidos que no habían sido mapeados hasta antes de las elecciones”, dijo un operador bancario en el mercado de monedas en Lima. La moneda local bajaba en la jornada un 0,48%.

Fuerza Popular, grupo de derecha inspirado en el exmandatario Alberto Fujimori, tendría solo 12 escaños, según el conteo, un duro golpe para el partido que dominó el último Congreso y que calificó de ilegal el cierre de la cámara.

Entre otras formaciones, dos grupos de izquierda, Frente Amplio y Juntos por el Perú, habrían obtenido 17 curules.

La fragmentación en el Congreso podría favorecer al presidente Vizcarra, en busca de alianzas para plasmar iniciativas pendientes como las reformas en el sistema político y la lucha contra la corrupción. Voceros de varios partidos han adelantado que buscarán consensos con el Gobierno.

“Los resultados de las elecciones no muestran mayorías en el Congreso, como se esperaba. Los resultados preliminares muestran que Acción Popular (centro) fue el partido más votado. Este nuevo Congreso no debería ser un obstáculo para políticas y gastos que mejoren el crecimiento”, dijo Citibank en un reporte.

Por Marco Aquino

Con reporte adicional de María Cervantes y Marcelo Rochabrun

 

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