Siempre habrá diferentes formas de ver lo que ocurre en la vida, sobre todo cuando tenemos tantas ideas como personas en cantidad seamos; he leído que: “Cada cabeza es un mundo”, con ello, debemos saber que la relatividad nos da la razón a todos, aunque sean distintas las formas de pensar.

En México, el respeto que se le debe tener, simplemente a todos, sólo que no se aplica siempre, porque se han ido yendo las sanciones, pero ya es hora de cambiar.

En lo que se refiere a temas polémicos como el no penalizar algunas actividades que siempre se han dado, en todas las generaciones existen este tipo de situaciones; sobre todo la interrupción de un embarazo, es en México que se abre la posibilidad de no ser “delincuente” si se practica esta interrupción.

Ya lo dijimos, la polémica que causa esta determinación de la SCJN (Suprema Corte de Justicia de la Nación) de despenalizar esta actividad, es porque no existe, del todo, la información que se requiere; de hecho, en 1997 ya se trabajó desde las instancias legales determinadas para ello y se llegó al acuerdo que, se permitía el aborto no clandestino en algunos casos, son dos: cuando es producto de una violación y cuando está en riesgo la vida de la madre, solamente así.

Pero ahora es general, si alguna persona se embarazó porque hubo descuido de su parte y quiere no seguir ese proceso, tiene la oportunidad de interrumpirlo, tiene la oportunidad de decidir por sí misma.

Aquí cabe destacar que, existen muchas, pero muchas mujeres que han sido mancilladas, humilladas y todavía después de eso, las obligaron a parir; de ahí que se hayan puesto en lucha permanentemente y han logrado que la parte de la penalización se haya abolido. Un gran logro que a base de lucha y esfuerzo al que se ha llegado.

Como lo hemos analizado, es un tema polémico, en el que se puede o no estar de acuerdo, pero debemos tener en cuenta que lo primero es el respeto por lo que las personas piensan, quizá nadie quiera abortar, quizá nadie esté festejando que ya no es un delito hacerlo porque quiera embarazarse y después abortar, más bien, es difícil que alguien piense así, entonces, los que no estén de acuerdo, piensen que es relativo, que los otros piensan como consideran pertinente y que están en riesgo permanente cuando entran es esa actividad que no se programará sólo porque se ha despenalizado.

Son muchas las muertes que se han tenido que contabilizar por la clandestinidad de este evento; muchas mujeres que no vuelven jamás a embarazarse porque en algún momento, en algún lugar, le practicaron un aborto clandestino y sin las medidas de sanidad necesarias para ello.

Primero el respeto por las formas de pensar de cada quien y después todo lo demás. Así de fácil.

Javier Salazar Rodríguez