La policía nicaragüense arrestó este domingo a cinco reconocidos dirigentes de la disidencia sandinista, entre ellos a la exguerrillera Dora María Téllez, una de las voces más críticas del gobierno de Daniel Ortega, como parte de la persecución que la oposición dice enfrentar desde inicios de junio, informaron fuentes oficiales y políticas.

La jornada comenzó con la captura de la exguerrillera Dora María Téllez y de Ana Margarita Vigil Guardián”, ambas dirigentes de la opositora Unión Democrática Renovadora (Unamos, de la disidencia sandinista), dijo la policía en un comunicado.

“La redada que vimos ayer[domingo 13 de junio] complementa la actividad represiva que estamos viendo ya desde hace dos semanas”, fijo a RFI desde Madrid Santiago Urbina, encargado de Relaciones Internacionales de la Unidad Nacional Azul y Blanco de Nicaragua. “Es decir tratar de desarticular a la oposición organizada en Nicaragua, principalmente la oposición extra parlamentaria y particularmente a aquellas personas que han estado asociadas directamente con el movimiento de abril 2018. Es lo único que les queda [al gobierno] en este momento,  puede ser para poder neutralizar, o por lo menos eso es lo que ellos piensan, esta demanda de cambio que en Nicaragua cada día es más grande. Pero también puede ser porque se están preparando para una negociación con la comunidad internacional y quieran llenarse de fichas de canje de alto valor para poder garantizar una salida para ellos. Y eso es lo que la comunidad internacional tiene que tener muy presente en todo momento”.

Horas después fueron detenidos la presidenta de Unamos, Suyen Barahona Cuan, y su vicepresidente, el general en retiro, el disidente sandinista Hugo Torres.

Y por la noche la policía confirmó el arresto del exvicecanciller y ahora disidente Víctor Hugo Tinoco.

Tinoco es un sociólogo de 68 años con una larga trayectoria en la lucha sandinista desde 1973, cuando se integró a la guerrilla.

Fue parte de varios procesos de negociación entre los sandinistas y los grupos de exrebeldes de la Contra para poner fin a la guerra civil durante la revolución en los años 80.

La subsecretaria interina de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Julie Chung, calificó los nuevos arrestos de “arbitrarios” en su cuenta de Twitter, y llamó a los países miembros de la OEA a “enviar una señal clara” al gobierno de Ortega en la sesión que el organismo celebrará el martes para abordar la crisis en Nicaragua.

La policía nicaragüense indicó que los detenidos “son investigados por realizar actos que menoscaban la independencia, la soberanía y la autodeterminación, incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos”, entre otros delitos, según la nota.

En diciembre, Nicaragua aprobó una polémica “Ley de Defensa de los Derechos del pueblo a la Independencia, la Soberanía y Autodeterminación para la Paz”, que castiga con cárcel a las personas que promueven la intervención extranjera.

Unamos, antes conocido como Movimiento de Renovación Sandinista (MRS, centroizquierda), está conformado por disidentes del presidente Ortega, líder del gobernante Frente Sandinista (FSLN, izquierda).

El operativo de este domingo, descabezó a la agrupación política opositora.  

Destacada guerrillera  

Téllez, historiadora de 65 años, fue una de las comandantes de los frentes guerrilleros que luchó contra la dictadura de Anastasio Somoza en los años 70, así como ministra de Salud durante la revolución sandinista.

En 1978 participó, junto al fallecido Edén Pastora, en la toma al Palacio Nacional, una operación contra la dictadura somocista en la que la exguerrilla sandinista logró la liberación de 50 presos políticos.

En 1995, Téllez ayudó a fundar el MRS con sectores críticos al liderazgo de Ortega.

En 2018 denunció fuertemente al gobierno de Ortega -en el poder desde hace 14 años- por reprimir con violencia las protestas que pedían su salida y que dejaron al menos 328 muertos, según grupos humanitarios.

En medio de una grave crisis política, el gobierno atribuyó las manifestaciones a un fallido golpe de Estado de la oposición, fraguado con el apoyo de Estados Unidos, obispos y empresarios.

El arresto de las dirigentes opositoras de Unamos se produjo luego que la policía antimotines allanara sus residencias en Managua.

La Policía informó que los detenidos serán investigados y remitidas si es necesario ante “las autoridades competentes para su enjuiciamiento y determinación de las responsabilidades penales”.  

Redada contra opositores  

Una docena de dirigentes opositores, entre ellos cuatro aspirantes a la presidencia, han sido detenidos por la policía desde el pasado 2 de junio a instancias del gobierno de Ortega.

La primera fue Cristiana Chamorro, hija de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997), acusada de lavado de dinero a través de una fundación que promovía la libertad de prensa y que llevaba el nombre de su madre.

Chamorro, de 67 años y bajo arresto domiciliario, se perfilaba según las encuestas como un fuerte rival para enfrentar al partido de Ortega en las elecciones del 7 de noviembre.

La justicia también arrestó al expresidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Aguerri, al ex vicecanciller José Pallais, y a la dirigente opositora Violeta Granera, a quien la noche del viernes suspendieron el arresto domiciliario y trasladaron a la cárcel.

AFP

Nicaragua: ’Es la reedición de una dictadura familiar dinástica’

Leticia Herrera, Dora María Téllez, Fanor Urroz (Mariano) y El Gato. Junio 1979. Fuente: Wikipedia.

Cómo es que el país que hace 39 años celebraba en las calles el triunfo de la Revolución popular que, liderada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), logró sacar al dictador Anastasio Somoza del poder, esté hoy sometido a una represión que emula los años negros del somocismo. Para la ex comandante sandinista Dora María Téllez, quien a sus 22 años asaltó en 1978 y bajo la dirección del líder guerrillero Edén Pastora, el Palacio Nacional de Managua, el presidente Daniel Ortega ha reeditado la dictadura de Somoza para monopolizar el poder, controlar todos los podes públicos, repartirse cargos y privilegios y eliminar cualquier vestigio de oposición.

El 19 de julio de 1979, un estallido de felicidad hizo eco en el continente latinoamericano: Nicaragua celebraba el triunfo de la revolución sandinista y la caída de la dictadura de los Somoza. Cuatro décadas después, el pueblo nicaragüense le grita al presidente Daniel Ortega -artífice de la gesta sandinista- que detenga la brutal represión y que se vaya del poder al que ha convertido en una dictadura al servicio de su familia.

RFI: ¿Cómo logró el ex guerrillero reciclar el modelo autoritario y corrupto somocista?

Dora María Téllez: – Es la reedición de una dictadura familiar con pretensiones dinásticas que vino haciendo un proceso de acumulación del poder, especialmente en los últimos diez años. Alineó todas las instituciones por la vía de la corrupción, la cooptación o la fuerza. El modelo de Ortega es idéntico al que adoptó el primer Somoza, que se basaba en lo siguiente: en primer lugar, una alianza muy profunda con el gran capital, los sectores oligárquicos. No son alianzas políticas, sino que en realidad son acuerdos para distribuirse cargos, privilegios, prebendas a partir del poder público. En segundo lugar, el alineamiento de las fuerzas: la policía y el ejército nacional. El tercero tiene que ver con el hecho de que no existe, en este modelo de régimen, una política pública definida, sino que se van definiendo sobre la base de intereses de estos arreglos de poder. Ortega acompañó este modelo de monopolio de los medios de comunicación, compraron, cooptaron y eliminaron a los medios independientes en su inmensa mayoría, o los sometieron a una enorme presión. Y luego trató de obtener una cooptación de la Iglesia católica, pero ahí la jerarquía de esta institución tuvo más apego a los problemas de sus comunidades y presentó una resistencia mayor. Luego, Ortega se fue contra todo el movimiento social -el movimiento campesino, el de mujeres, el juvenil- para tratar de descabezarlo. Terminó descabezando los partidos políticos y eliminó legalmente a las formaciones que hacíamos oposición.

Haciendo historia, ¿qué le ocurrió a ese sandinismo después de que triunfó la revolución? Se cuestionó mucho el manejo del poder una vez los revolucionarios asentados en él…

– Si bien las reivindicaciones sociales de la revolución eran del pueblo nicaragüense en general, de alguna manera la conducta política de la revolución era como de partido único y eso fue convirtiéndose en un comportamiento excluyente que terminó confrontado a una cantidad importantísima de sectores de la vida nacional. La revolución sandinista no tocó la médula del sistema político del país. Ha seguido siendo un sistema en el cual el Ejecutivo tiene enormes capacidades de corrupción, de cooptación, de alinear a las otras instituciones del Estado, y por otro lado estaba la política de la administración Reagan que colocó a Nicaragua en parte de la disputa entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, de modo que aquí se produjo también una típica batalla de la Guerra Fría. Lo otro que se produce al final del gobierno revolucionario, en los años 80, es cuando ya el Frente Sandinista perdió las elecciones que se produce este fenómeno que se llama “la piñata”, que consistió en la apropiación indebida de bienes del Estado por un grupo de líderes del Frente Sandinista.

¿Qué características tiene el movimiento opositor de hoy?

Esta es, por primera vez en la historia de Nicaragua, una lucha cívica en la que no se está tratando de resolver la contradicción entre la dictadura y el pueblo nicaragüense por la vía armada. En 1979 nosotros resolvimos esa contradicción con las armas, aquí estamos hablando de resolver esa contradicción por la vía cívica. Esto implica unos grandes desafíos para el pueblo nicaragüense porque estamos habituados a otro modelo de resolución de conflictos. Yo creo que la inmensa mayoría de los partidos políticos tienen un colapso, evidentemente, y si quieren seguir jugando en la realidad política nacional tienen que resolver los desafíos que esta enorme y amplia movilización de jóvenes está presentando en el sistema político y el liderazgo del país. Yo tengo confianza en que la vía que lleva esta gran revolución cívica puede contribuir a tocar a profundidad una reforma del sistema político nicaragüense para evitar que cosas como ésta vuelvan a suceder.

Angélica Pérez

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