América Latina despide a Quino, maestro de generaciones de viñetistas

Por Catalina Oquendo, Joana Oliveira, Rocío Montes, Camila Osorio y Federico Rivas Molina 

No hay dudas de la influencia de Quino en Argentina, el país donde nació y trabajó. Pero tal vez no sea tan claro que también se ha derramado por toda América Latina al menos desde los años sesenta, cuando Mafalda llegaba a las capitales de países como México, Colombia, Chile, Ecuador o Brasil bajo el brazo de algún exiliado de la dictadura militar que gobernaba en Buenos Aires. El día de su muerte, a los 88 años en su casa al pie de los Andes mendocinos, nueve artistas recuerdan cómo marcó sus carreras y describen las particularidades de su humor sin fronteras. “Quino nos influenció a todos en América Latina”, resume Laerte Coutinho, de 69 años, una de las humoristas gráficas más destacadas de Brasil.

Laerte Coutinho aprendió a leer español con Mafalda, de la misma manera que aprendió francés con Astérix. “Conocí la obra de Quino en los años sesenta y quedé maravillada. Tenía 17 o 18 años”, cuenta al teléfono la artista. “Su trabajo es de esos tan originales que cualquiera lo reconoce automáticamente, con una simple mirada”. La artista diferencia a Mafalda de las viñetas de crítica estadounidenses o el humor francés. “Quino nos enseñó que es posible tratar los problemas de la sociedad y, a la vez, retratar nuestro entorno, el tipo de la panadería, el vecino, los amiguitos de nuestros hijos”, dice Laerte, refiriéndose a los personajes de Mafalda. “Es difícil encontrar quien logre construir un paralelo como ese”.

Trino Camacho, uno de los caricaturistas más importantes de México, atribuye la universalidad de Quino a su capacidad para conectar algo muy local (como la realidad porteña de Mafalda) con unas preguntas sin nacionalidad. “Trataba temas que son filosóficos del ser, logró crear unos personajes que hoy, en 2020, aun nos representan”, dice. El caricaturista mexicano recuerda que los libros de Quino llegaron a su país a finales de los años sesenta, cuando unas pocas librerías importaron las ediciones argentinas. “Cuando lo leí me di cuenta: esto es lo que yo quiero hacer,” recuerda. “Quino era nuestro Gabriel García Márquez. Yo creo que es el monero más influyente y el más grande de toda latinoamérica”.

El chileno Guillo –Guillermo Bastías Moreno–, coincide en que Quino marcó un camino a seguir para varias generaciones: “Lo conocí estudiando arquitectura y descubrí una forma de humor inteligente que me cautivó. Así fui abandonando la arquitectura y amando el oficio de dibujante”, dice. Amigo de Quino desde los tiempos en que el chileno trabajaba en la revista Apsi, opositora a la dictadura de Augusto Pinochet, confiesa su pena por la muerte de “una persona buena y talentosísima” que tocaba “temas fundamentales de la existencia humana”, dice.

Para Guillo, autor de libros como Pinochet ilustrado, el argentino fue un personaje fundamentalmente político, “pero de la alta política, no partidista, sino interesado en responder preguntas como ‘¿Somos felices?’, que es la esencia del humor gráfico. Quino era un político de fuste”. Y destaca dos cualidades técnicas en su trabajo: “Mezclaba el talento del texto y del dibujo, lo que no es habitual”. Alguna vez, en alguno de sus encuentros en Buenos Aires, Guillo le preguntó por qué en sus libros de humor dibujaba un salón con una viejita en medio de muebles de estilo arabesco, murales, lámparas, un escenario medio versallesco y el humor lo dejaba aislado en un vértice de su hoja. Quino se quedó pensando y mirando el horizonte, mientras el chileno se mantuvo en silencio esperando la respuesta del maestro. “¿Sabes?”, contestó el autor de Mafalda, “como dicen ustedes los chilenos: ‘Lo hago así de huevón, no más”.

Quino fue también una figura potente en Colombia, país que, como contó alguna vez su editor Daniel Divinsky, fundador de Ediciones De La Flor, “tiene el honor de haber sido el pionero en la piratería de Mafalda”. El humor del argentino llegó al país andino oficialmente con el diario El Tiempo entre 1972 y 1973 y desde entonces fue guía de dibujantes e ilustradores. “Además de Mafalda, que sigue siendo el personaje más relevante de la clase media latinoamericana en los medios impresos, en Colombia también tuvieron impacto los libros temáticos de Quino”, dice Pablo Guerra, ilustrador y editor de Cohete Comics.

“Una de las cualidades de Quino es que sus observaciones son relevantes en diferentes generaciones. Como dibujante, tenía además la enorme habilidad de hacer parecer fáciles dibujos muy difíciles, los hacía funcionar de una manera muy directa e intuitiva, con una técnica y un trazo brillantes”, agrega Guerra. El colombiano Mario Hernando Orozco, Mheo, aprendió a dibujar en parte gracias a Quino. “Uno como caricaturista siempre arranca imitando a alguien y para mí Quino siempre estuvo ahí,” dice Orozco, quien da clases de humor gráfico en la Universidad de Pereira. “Lo primero que yo les ofrezco a los muchachos en mi clase, como humor gráfico, es un dibujo de Quino: me sirve para explicar cómo, en una tira de Quino, uno cree que va a pasar algo y de repente cambia la perspectiva totalmente. Quino fue un maestro en eso, en sorprender.”

El valor del barrio

Para Orozco, el secreto del éxito de Mafalda en Latinoamérica fue retratar una clase media con la que toda la región se podía identificar: un barrio en el que se podían hacer amigos, la ilusión de comprar el primer carro, una madre ama de casa, un padre oficinista que llegaba cansado al hogar. Quino era distinto a los caricaturistas que dibujaban a los personajes o eventos políticos de coyuntura, porque él quería encontrar algo más profundo en la experiencia de nuestra cotidianidad. “La capacidad de él de representar, a través del dibujo, las distintas posturas revela un conocimiento muy profundo del alma humana”, dice Orozco.

El chileno Alberto Montt, editado también por Ediciones de La Flor, dice que “el trabajo de Quino es una constante invitación al pensamiento crítico”. “Mafalda empezó a aparecer en países que estaban en medio de dictaduras. Los pocos que se movían eran los actores de la cultura porque se exiliaban, y viajaban de país en país con sus obras bajo el brazo”, recuerda. Mafalda era una de las pocas historietas que se conseguían en Ecuador- donde creció Montt- y su padre creía que era para niños. Así que Mafalda le llegó “primero a través de imágenes y luego se convirtió en palabras y en ideas”. Ahora, la redescubre con su hija. “Quino no espera que te rías con lo que hace. De hecho, no recuerdo haberme reído con Mafalda. Lo que proponía Quino era un caballo de Troya de ideas”, dice Montt.

Cintia Bolio, caricaturista mexicana, recuerda también leer a Quino por primera vez a finales de los setenta y notar, años después, ciertos ecos en lo que ella vivía México. “Había ciertas similitudes entre lo que retrataba políticamente,” dice Bolio. “Entre esos regímenes autoritarios del sur, y en el caso de México, esas más de siete décadas que vivimos [con el PRI en el poder].”

Bolio, caricaturista feminista, dice sentirse identificada con Mafalda desde que empezó a leerla y luego a dibujar. “Recuerdo una tira en la que Mafalda recuerda a las mujeres de la antigüedad y dice que solo las dejaron ser un trapo. El maestro tenía una visión feminista, dibujaba sobre la opresión de las mujeres, y en eso para mi fue un referente”.

La influencia de Quino en América Latina no se limitó a los países de habla hispana. “Su trabajo es inalcanzable”, agrega André Dahmer, dibujante de 46 años que publica en Folha de S. Paulo, uno de los principales diarios de Brasil. “Hemos perdido un maestro, uno de los mejores, una voz que siempre clamó por la humanidad sin rabia, aunque tratara de temas duros”, afirma. Dahmer sostiene que Mafalda es un personaje tan icónico como Calvin, de Bill Watterson –”pero con un inconformismo y una visión crítica que éste no tenía”–, pero destaca especialmente el resto de la obra de Quino. Uno de sus dibujos favoritos está colgado en su casa: muestra a un padre granjero llama a su hijo y le pide que deje de soñar y ponga los pies en el suelo mientras el niño camina con la cosechadora por las nubes. “Su arte es gigante”, dice Dahmer.

Otro a quien Quino influenció directamente fue a Sidney Gusmán, editor de Mauricio de Sousa Produções, a editorial de A turma da Mônica, la tira infantil más famosa de Brasil. “El hecho de que él colocara sus inquietudes con el mundo en la boca de niños es algo asustadamente talentoso”, comenta. Gusmán señala la atemporalidad de Mafalda, que aun se publica en libros escolares en Brasil. “Eso demuestra que Quino siempre ha estado por delante de su tiempo. El mundo ha perdido un gran contador de historias”.

El País


Argentina | Decretan un día de duelo nacional por el fallecimiento de Quino

El Gobierno nacional declaró un día de duelo nacional por la muerte del dibujante y humorista mendocino Quino, que falleció ayer a los 88 años tras haber sufrido un ACV hace unos días.

A través del Decreto 784 publicado hoy en el Boletín Oficial, el presidente Alberto Fernández declaró duelo nacional en todo el territorio y se dispuso que la Bandera nacional permanecerá izada a media asta en todos los edificios públicos.

Asimismo, por intermedio del Ministerio de Cultura, se expresará a la familia de Quino las condolencias del Gobierno nacional.

La norma también lleva la firma del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y el ministro de Cultura, Tristán Bauer.

En los considerandos del decreto, se destaca que Quino es “una figura de destacada trayectoria en nuestro país y en el mundo por su labor social, humanista y cultural, y que a lo largo de los años trabajó como historietista, guionista, dibujante y humorista gráfico, transformándose en un artista integral”.

El decreto presidencial indica que Quino, “a través de su obra, ha contribuido a la difusión internacional del humor gráfico argentino, considerando que ha sido publicada en diversos países y traducida a 27 idiomas y lenguas”
“Mafalda, su creación principal, es un personaje icónico de la cultura argentina, en tanto que desde su mirada de niña estimula la reflexión sobre problemas que atraviesan a toda la humanidad y al planeta entero, sin perder de vista su pertenencia local”, remarca también el texto.

El decreto presidencial indica que Quino, “a través de su obra, ha contribuido a la difusión internacional del humor gráfico argentino, considerando que ha sido publicada en diversos países y traducida a 27 idiomas y lenguas”, y, “a través de sus creaciones, ha realizado un enorme aporte pedagógico a la educación pública y popular de nuestro país”.

“Con su humor gráfico ha acompañado el crecimiento de las familias argentinas, compartiendo su obra de generación en generación, cautivando a niños y niñas, despertando el pensamiento crítico entre adolescentes y generando una mirada cómplice con las personas adultas”, añade el texto.

“Este Gobierno entiende la importancia del legado cultural que ha dejado Joaquín Salvador Lavado Tejón ‘Quino’, en los ciudadanos argentinos y en las ciudadanas argentinas”
Sostiene que Quino “ha logrado desarrollar un lenguaje universal, polisémico, con capacidad para interpelar a cualquier ciudadano o ciudadana del mundo, traspasando fronteras y contribuyendo al respeto por la diversidad” y “ha sido pionero en problematizar a través del humor temas como la desigualdad de género y el lugar de la mujer en las sociedades patriarcales”.

Finalmente, remarca que “su humanismo y los valores que promueve como el respeto por la vida, los derechos humanos y la paz, no solo siguen vigentes sino que se resignifican permanentemente, entendiendo a sus creaciones como instancia de encuentro y unidad entre argentinos y argentinas”.

“Este Gobierno entiende la importancia del legado cultural que ha dejado Joaquín Salvador Lavado Tejón ‘Quino’, en los ciudadanos argentinos y en las ciudadanas argentinas”; concluye.

Télam


Murió Quino, el creador de la inolvidable Mafalda

Por Redacción Nodal Cultura

A los 88 años de edad falleció Joaquín Salvador Lavado, Quino, artista argentino que trascendió las fronteras con su obra gráfica, por la que fue reconocido en todo el mundo.

Quino fue el creador de un personaje que reflejó como pocos un momento de la historia central en el siglo XX: Mafalda. Conocida universalmente, la tira se publicó entre 1964 y 1973. Justamente ayer, 29 de septiembre, se cumplieron 56 años de la primera publicación de Mafalda en la revista Primera Plana.

Nacido en Mendoza el 17 de julio de 1932, fue sin dudas una de las figuras más importantes de la historieta en habla hispana. Creador dueño de un humor ácido con el que satirizaba a los personajes de su tiempo, posó su mirada sobre los poderosos, los burócratas y las clases medias urbanas con una mirada poco condescendiente. Al mismo tiempo reivindicaba el amor, la libertad y condenaba toda forma de desigualdad, racismo y violencia.

Su apodo, Quino, le fue puesto para diferenciarlo de su tío Joaquín Tejón, pintor y diseñador gráfico, quien le trasmitió la vocación.

Luego de abandonar sus estudios en Escuela de Bellas Artes, en 1949 comenzó su carrera como dibujante de historieta y humor. “En 1954, tras enterarse de que los italianos, los alemanes y los japoneses no son al fin y al cabo tan malos, y que los ingleses, los norteamericanos y los franceses tampoco son tan buenos, se traslada en Buenos Aires, donde empieza a publicar sus viñetas”, escribió él mismo en la autobiografía publicada en su sitio oficial.

Ese mismo año publicó su primera tira en el semanario «Esto es». En 1963, aparece su primer libro de humor, “Mundo Quino” y al año siguiente presentó en sociedad la tira cómica de Mafalda en la revista Primera Plana.

Como relató en varias entrevistas, Mafalda nació por el encargo de una agencia de publicidad, a la que había llegado por Miguel Brascó. “Me la encargaron para una línea que iba a sacar la empresa Siam con el nombre Mansfield, por eso busqué nombres que se le parecieran, como Mafalda. Después, no sé por qué la campaña no se hizo, ni salieron esos productos, ni nada”.


Mafalda

Para Quino Mafalda es “una niña que intenta resolver el dilema de quiénes son los buenos y quiénes los malos en este mundo”. Su nombre surgió casualmente viendo la película “Dar la cara”.

Antes de ser publicada como tira periódica, la primera presencia de esta niña fue en “Leoplán”, pero su desarrollo tal y como se conoció públicamente comenzó el 29 de septiembre de 1964, en la mencionada revista “Primera Plana”. Luego Mafalda pasó a las páginas del periódico “El Mundo” para más tarde instalarse en la revista “Siete Días Ilustrados”.

Aquellas infancias servían para pensar críticamente el mundo en su totalidad y la intimidad de vida familiar, el capitalismo, el trabajo como forma de alienación, la pobreza, los proyectos libertarios y el sueño de las clases medias, sin los preconceptos del mundo de los adultos.

Mafalda y su contracara Susanita podía jugar sus propias diferencias y allí poner en juego la mirada irónica de Quino. Una clave para pensar la potencia de la tira está en el juego: lo que unía a Mafalda, Susanita, Libertad, Felipe, Miguelito y Manolito era el espacio del juego y allí el modo en que ocupaban los roles y discutían las reglas dejaban a la vista la mirada del autor.

Ellas y ellos fueron un símbolo de los años ‘60 en su país y también en toda Iberoamérica. Para esa proyección fue también clave la mirada de Mafalda sobre los temas internacionales: la invasión estadounidense a Vietnam, el avance de China, la defensa de los derechos humanos y los llamados a la paz mundial. El feminismo también tuvo una forma de expresión tanto en los diálogos de Mafalda con su madre como en las apelaciones de Libertad en apoyo a las conquistas sociales de la mujer.

Mafalda tuvo también su dibujo animado que fue realizado por el cineasta cubano Juan Padrón, quien falleció en marzo de este año. Padrón comenzó la serie de cortometrajes llamado Quinoscopio y más tarde realizó en Cuba 104 cortometrajes de un minuto.

Las historietas de Mafalda se publicaron durante nueve años y se tradujeron en más de 30 países. En esa década el personaje se convirtió en un verdadero fenómeno mundial. La última tira oficial apareció el 25 de junio de 1973.

«Me costaba mucho esfuerzo no repetirme, sufría con cada entrega. Cuando uno tapa el último cuadrito de una historieta y ya sabe cuál va a ser el final es porque la cosa no va. Y por respeto los lectores y a mis personajes y por mi manera de sentir el trabajo decidí no hacerla más y seguir con el humor que nunca dejé de hacer», afirmó Quino respecto de esa última publicación.

Ha recibido reconocimientos en todo el mundo y ha sido premiado en Alemania, Argentina, España, Francia, Italia y México, entre otros países. Recibió la Orden Oficial de la Legión de Honor, la honra más importante que el gobierno francés le concede a un extranjero y el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

En 1976, tras el golpe de estado en Argentina, Quino partió al exilio en Italia. Regresaría a su país con la vuelta de la democracia en 1983.

Nodal Cultura


Las 15 Frases de Mafalda que están más vigentes que nunca

Joaquín Salvador Lavado, universalmente conocido como Quino, falleció a los 88 años. Entre 1964 y 1973 creó una de las tiras cómicas más famosas del mundo: Mafalda.  “Su vigencia es algo que no puedo entender”, confesó en 2014, tras recibir el Premio Príncipe de Asturias en Comunicación y Humanidades.

15 frases de Malfalda, más vigentes que nunca.

1- Nunca digas “de este agua no beberé”; porque al precio que están las gaseosas…

2- ¡Sonamos, muchachos! ¡Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno!

3- ¿No sería hermoso el mundo si las bibliotecas fuesen más importantes que los bancos?

4- Lo malo de la gran familia humana es que todos quieren ser el padre.

5- No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta.

6- El problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta.

7- ¿Qué habrán hecho algunos pobres sures para merecer ciertos nortes?

8- El problema es que hay más gente interesada que gente interesante.

9- Yo no quiero a mi inflación, ¿Y usted?

10- Lo ideal sería tener el corazón en la cabeza y el cerebro en el pecho. Así pensaríamos con amor y amaríamos con sabiduría

11- ¿Y no será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas?

12- Los diarios inventan la mitad de lo que dicen. Y si a eso le sumamos que no dicen la mitad de lo que pasa resulta que los diarios no existen.

13- Tenemos una moneda sana, no fuma, no bebe…

14- Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante.

15- ¿No sería mas progresista preguntar dónde vamos a seguir, en vez de dónde vamos a parar?

Página 12


Mafalda – La Película

Por la época en que finalizaba la historieta, en el año 1973, Canal 11 de Buenos Aires comenzaba a emitir una serie de cortos animados, producidos por Daniel Mallo, donde los personajes de Quino dialogaban. Esto dio origen, posteriormente, a la película de Mafalda, la cual fue realizada en el año 1979 y estrenada en Argentina en el año 1981, en Buenos Aires.

El largometraje, producido por Mallo, contó con las animaciones de Jorge Martín (Catú), música de Riz Ortolani, guión de Alberto Cabado, y dirección de Carlos Márquez. En Argentina fue conocida como “Mafalda, la película”. Contó con las voces de Susana Klein (como Mafalda), Cecilia Gispert (Guille y Felipe), Nelly Hering (la mamá de Mafalda), Oscar Silva (el papá de Mafalda), Paqui Balaguer (Manolito), Susana Ssto (Susanita), María del Pilar Lebrón, Marta Olivan y Haydeé Lesker.


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