El INE registró que, durante octubre del presente año, el IPC creció algo más del 1% respecto al mes previo. El segundo mayor incremento de lo que transcurre del año 2021. En los 10 primeros meses se acumula un aumento de 7.79%.

La conducción económica ha reiterado frecuentemente que una de sus prioridades ha sido dirigir los aumentos del índice de precios de todo el año al centro de un rango meta. “La prioridad de la política monetaria se centrará en conducir las expectativas de inflación al centro del rango objetivo de 3% a 6% en el horizonte de política monetaria” (minuta del comité de política monetaria -COPOM- de agosto 2021).

Hasta los datos oficiales aceptan que las metas sobre incrementos de precios difundidas por la conducción económica para el 2021, han sido superadas. Es difícil dilucidar si el poder ejecutivo tenía o no previsto el notorio desajuste entre un eje de 5% anual de aumentos del IPC y la realidad. O si sus declaraciones eran y son solamente una justificación para contener los ajustes salariales.

La alarma es mayor si consideramos que el gobierno está utilizando el tipo de cambio como ancla provisoria frente a la evolución del IPC. Con ese objetivo amplia deudas y costos por intereses pagados por el BCU. El presupuesto votado hace poco más de un año atrás estimaba para el promedio de 2021 un precio del dólar interbancario de $ 46.9i bastante mayor que el vigente. Quizás otro error (ii) de las proyecciones oficiales del presupuesto, o quizás un horizonte postergado, hasta después del plebiscito sobre la LUC.

La decisión del poder ejecutivo de adecuar el precio de los combustibles a los del petróleo constituye otro factor de presión sobre la evolución futura del IPC. El gobierno ha congelado provisoriamente los “ajustes” para postergar algunas de las peores consecuencias de sus políticas económicas.

“Espadas de Damocles” que penden sobre las amarras que evitan aumentos de precios aún mayores.

Los corolarios son varios. Entre otros, queda claro que los salarios no son los responsables de la inflación, sus ajustes están siendo consecuentemente inferiores a los promedios de precios, para incrementar las ganancias del capital.

Las pérdidas de ingresos de los trabajadores en 2021 se agregan a las de 2020, plasmando una nueva reducción del salario real, que supuestamente se iba a ir recuperando.

La realidad expone la pobreza conceptual de las teorías oficiales. Pretender combatir la inflación con instrumentos meramente monetarios y cambiarios es algo así como intentar “sanar” a un paciente con fiebre atacando los aumentos de temperatura sin preocuparse por las raíces de la enfermedad.

No se pueden confundir síntomas con sus causas. Ni los aumentos de precios con los factores y pugnas que los originan. El IPC (iii ) es solamente un registro de la evolución de precios cuya formación y dinámica es fruto de procesos de producción, distribución, estructuras de mercados y “ainda mais”.

La inflación actual en Uruguay es en su esencia una manifestación de la lucha de diversas fracciones del capital por el incremento de la explotación y distribución de la plusvalía.

El “rango meta” solo una excusa para fundamentar “ajustes” cuyo objetivo se orienta a que los asalariados y el pueblo en general, paguen la crisis.

GOTITAS DE ECONOMIA.

  • Los registros de la tasa de empleo realizados por el INE cuantifican para setiembre una tasa de 55.8% y un desempleo abierto de 9.4%. Además, se contabilizan 10.4% de subempleados. A eso hay que agregar 51.000 trabajadores en seguro de paro y los cuantificados como inactivos porque se cansaron de buscar empleo. El Ministro de trabajo canta loas a la recuperación del mercado de trabajo.
  • La empresa automotora Lifan de capitales chinos, se retira definitivamente de Uruguay, quedando 60 trabajadores más sin fuente de trabajo.
  • Estados Unidos aprobó un proyecto de ley de infraestructura por un monto de 1.2 billones de dólares. Incluye construcción de carreteras, puentes, red eléctrica, banda ancha, carga de vehículos eléctricos. Las recetas de los grupos dominantes a nivel mundial son claras, para los centros imperialistas Keynes, para los países dependientes Friedmann.
  • El comercio exterior de China incrementó 22% en los primeros diez meses de 2021. Entre otras consecuencias su demanda elevó precios internacionales de productos primos.
  • El mundo desarrollado demanda energía en forma creciente. El precio de la electricidad sube en Europa y suceden apagones en ciudades de China. Mientras tanto un show mediático de jerarcas mundiales en Escocia filosofa, sobre los efectos de la producción de carbón, gas sobre el cambio climático y se difunden riesgos de la energía atómica. ¿No deberían cuestionarse los patrones de producción, distribución y consumo que impone el capital?
  • Agricultores australianos destruyen plantaciones de aguacates ( iv ), por descenso de precios. Es solo un ejemplo de como funciona el “dios mercado” en el mundo. Niños desnutridos y alimentos destruídos por razones de rentabilidad.

iExposición de motivos proyecto de ley presupuestal 2020-24.

ii Por ejemplo proyectó para el 2020 un descenso del 3.5% del PBI que fue del 5.8%. También se proyectaba un aumento del 4.3% para el 2021 que se redujo posteriormente a 3.5% e incluso esta cifra está en duda.

iii El índice de precios al consumo (IPC) cuantifica la evolución promedio de precios mediante una canasta de bienes y servicios que pretende representar las compras de un consumidor medio. Su calidad depende de un conjunto de factores como el grado de similitud con las transacciones reales, actualización, consistencia de las encuestas, entre otros elementos. El indicador, es una representación y las series brindan apenas una imagen de la evolución efectiva de promedios de precios al consumo. En particular el gasto de cada tramo de ingresos y sector social es diferente y por lo tanto el promedio oculta, la incidencia particular de la evolución de los precios de alimentos, vivienda, vestimenta, sobre cada grupo social…

iv Información tomado de rt News.