El placer colorido es grande cuando me encuentro con el artista Aurino Jottar. Admiro mucho su trabajo, su talento y su amor por lo que hace.

Respira el arte contemporáneo y la libertad de creación. Sus posibilidades y sus caminos son diversos y sus preocupaciones, muy profundas. Aurino amplía el espectro del rendimiento, trabajando con objetos concretos, pero sobre todo, con conceptos, actitudes y sentimientos. Al contemplar sus obras, mi reflexión sobre su arte es tan importante como el arte mismo y sus cuadros son una herramienta para la meditación.

Esta noche de verano, al entrar en el taller Aurino Jottar, hice un viaje en el tiempo. Entre las imágenes, los colores y la música clásica, la imagen de Kandinsky y su obsesión por el color puro vinieron a mi mente. La energía de los colores vivos interactúa con la música de Verdi. Al ver la pintura y al escuchar la música en una onda cósmica transparente y sensible, me sentí en ese momento, como un observador encantado delante los objetos y las grandes obras en el espacio íntimo de nuestro artista.

Nuestra conversación entre un vaso de vino era sobre «todo y nada», sobre la filosofía, risas y un poco del pasado ha mostrado el presente, el desarrollo de sus trabajos y de sus objetivos que resultarán en un futuro muy próximo, aquí.

Siempre está bien saber un poco de historia, sobre todo sobre los personajes importantes que hacen que el mundo mejore y es en éste contexto que me gusta escribir.

Conocí Aurino Jottar durante una de sus exposiciones individuales en el Centro Cultural brasileño en Ginebra e inmediatamente, empecé a apreciar el artista y su arte. Profundo, agitado e innovador, sur creaciones vuelan en la imaginación a las miles oportunidades para expresar su mundo y las energías que circulan alrededor de él. La sensibilidad y la observación brillan en su espacio artístico y personal.

Nacido en Olinda, Pernambuco (Brasil) en 1973, autodidacta, comenzó a dibujar a los 17 años y había tomado el Street-art (arte de la calle) como fuente de inspiración. Las primeras exposiciones colectivas comenzaron en 1998 y continuaron en 1999 y 2001 en la Casa de la Cultura en Recife.

El siglo XXI le abrió las puertas y sonrió a nuestro artista. De 2001 a 2004, ocupó diversos proyectos para la UNESCO, trabajando como artista de grafiti y profesor de dibujo. Una actividad con connotación humanitaria y de solidaridad ya que, a través del arte, recuperó niños y adolescentes que vivían en el tráfico de drogas y que no tenían ni futuro ni objetivos. La estimulación y la educación para los menos privilegiados, les dio otra visión sobre la vida social e individual.

Como coreógrafo, participó en diversos proyectos culturales, incluyendo Bal Municipal de Recife, Bal del Niño Jesús, Noche de Paz en Aparecida del Norte (Sao Paulo) y de la Pasión de Cristo en la Nueva Jerusalén, de Recife.

Queriendo ver nuevas imágenes, descubrir otras culturas, otros idiomas, mostrar su talento y abrir el círculo de sus logros, Aurino se trasladó a Ginebra, donde estudió y se graduó como «Engastador Tradicional». Muy pronto fue contratado por la empresa FONTAN ADEA, dedicada a la fabricación de piezas de joyería fina para las empresas suizas como Patek Philippe, Van Cleef and Arpels, Piaget, Jaquet Droz y Léon Hatot. Una vez más, mostró su capacidad de aprender rápidamente la técnica y dio a conocer su creatividad.

Nuevos horizontes se han abierto con fuerza y brillantez

En 2011, participó en la exposición colectiva en la galería Villas Boas en Sao Paulo.

En 2013, en la exposición individual a la Galería Primaria en Ginebra.

En 2014, en la exposición individual en el Centro Cultural Brasileño de Ginebra y a la exposición de grupo en el Café Literario

Y muchas otras más dentro de la comunidad brasileña en Ginebra.

Aurino Jottar, un artista con un alma inquieta, siempre en busca de nuevas formas de expresión. Quince años después de dejar el grafiti, sintió la necesidad de liberar su mente y abandonar los métodos tradicionales de la pintura (caballetes, pinceles, espátulas, óleo) y decidió de derramar pinturas acrílicas sobre lienzo, con el fin dejarlas encontrar su propio movimiento, las líneas de acondicionamiento, las limitaciones impuestas y pintar como nuestros antepasados, pero utilizando siempre sus conocimientos artísticos actuales en versión contemporánea.

Aunque hay dicho que el dibujo no era su pasión, realiza retratos sorprendentes y realistas de importantes personalidades del mundo.

Aurino Jottar, siempre sorprendente, decido de comprobar en qué está trabajando en el momento y me sorprende ver que la conciencia ambiental puede ser traducida y aplicada en el arte. Recupera cartones y los convierte en candelabros de una rara belleza. Los martes, atraviesa la ciudad de Ginebra y busca material para la realización de estas nuevas obras que, seguramente, darán una luz especial en la decoración de nuestros hogares.

Es un hombre inteligente, siempre en busca de su «yo profundo». Actualmente está pintando una serie de cuadros en los que intenta exorcizar sus miedos. Son obras de gran reflexión sobre la condición humana y sus límites internos que, sin duda, deberían ser exhibidas en las grandes galerías del mundo.

Nuestra historia y la de Aurino Jottar no se han terminado y estas continuarán en otro momento. Voy a hacer una película que muestra su trabajo en la recuperación de materiales, sus metamorfosis y las nuevas caras que adquieren.

Amigos y queridos lectores, si les han gustado este artículo y quieren saber más y mejor, pueden ponerse en contacto conmigo a través de un mensaje en mi página de Facebook.

Artista gracias por esos momentos de pura energía y de interacción con la “Diosa del arte».

Entre el hombre y su obra, hay un momento mágico que llamamos «la creación»…

Aurino Jottar…. ¡Gracias!

Artículo escrito por Miriam REY BERNARDES

Traducido al ESP por Lourdes BARROS BELTRAN

clique en la foto para ingresar en la galeria

{modal gallery=images/galeries/aurino_pereira/}{/modal}