Afirma el escritor ginebrino Marco Polli

El estará presente en la fiesta de lanzamiento de la Asociación Suiza-América Laitna (ASAL) y del semanario Hebdolatino.ch el 15 de mayo del 2015, que tendrá lugar en la Casa de las Asociaciones de Ginebra, ocasión en la que presentará dos de sus obras: Usted pidió rosas? Que extraño, e Itinerario de mayo en mayo, el espacio de una vida.

Por Martin Montiel

Muchos suizos se enorgullecen de sus relojes, sus chocolates u otros productos que contribuyen a la fama de este país. El escritor ginebrino Marco Poli se siente orgulloso de la historia de su país, la cual conoce como la palma de su mano. Su destreza le otorga una cierta autoridad para hablarnos de algunos temas, a veces delicados, como la diversidad cultural, el comunitarismo o el plurilingüismo.

Profesor, actor, escritor, guionista de obra radiofónicas, Polli es un hombre ecléctico para quien la cultura y la educación siempre representaron un papel importante. Y si hemos interpretado bien su pensamiento, él considera que esos temas son igualmente de vital importancia en la vida de otros ciudadanos llegados del mundo entero para vivir en esta ciudad intercultural llamada Ginebra.

Al momento de nuestro encuentro, tres cosas retuvieron mi atención inmediatamente: su sonrisa cálida, su gran simplicidad, a pesar de su talento, y su prodigiosa memoria capaz de transportarnos con cada uno de los relatos que nos cuenta sobre Suiza. El, al igual que su país, es resultado de una mezcla de culturas. De padre ticinense y de madre suiza-alemana, Marco Polli nos dice que su lengua materna es el francés, puesto que fue la ciudad de Ginebra la que lo vio nacer. Sin brindar muchos detalles sobre su infancia, afirma que sus padres le transmitieron valores esenciales de los cuales se siente orgulloso.

Por otro lado, es probablemente esa mezcla de lenguas y de culturas diferentes que influenciaron sus opciones profesionales. Luego de haber realizado estudios en letras en la Universidad de Ginebra, trabajó como profesor de diversas materias: francés, alemán y filosofía. Tiempo más tarde, llevo a cabo estudios de informática los que le permitieron continuar su recorrido profesional como maestro, pero fue llegando a sus cincuenta años que reorientó su carrera hacia el teatro, convirtiéndose también en actor.

Encontrar un “Suizo” que se dice “de pura cepa” y con una experiencia similar es asunto que no ocurre todos los días en Ginebra. Por eso decidimos entrevistarlo y fue con la parsimonia típica de un buen pedagogo que se apresuró a respondernos.

Un hijo de la generación Chavanne

El escritor polifacético nos da la impresión que, el ciudadano que se construyó en él a través de los años, no soporta las injusticias ni las críticas falsas a su país. “Suiza siempre fue una tierra de hospitalidad y eso nadie puede negarlo, a pesar de las dificultades actuales en asuntos de inmigración” nos dice con determinación.

Es probablemente su manejo del marco histórico de los acontecimientos, al cual agrega su interpretación de los hechos, lo que contribuyó a crear su sentido patriótico.  “El otro día, el hijo de un amigo se quejaba diciendo que los suizos éramos de ésta y de esa manera…y yo le respondí: entonces vete al carajo”. Su respuesta muestra que la gente que habla sin bases justas sobre su país parece irritarlo profundamente.

“Yo soy de la generación de Chavanne” dice con un tono entusiasta y agrega que el antiguo Consejero de Estado responsable del Departamento de la Instrucción Pública André Chavanne realizó una importante cantidad de reformas en materia de educación, orientadas a beneficiar a los ciudadanos del Cantón de Ginebra. A su vez, nos dice que el estadista se distinguió por su valentía y su capacidad a defender sus ideas y otras causas como las de los inmigrantes y los refugiados.

Sin embargo, su admiración por la personalidad del antiguo consejero parece ir todavía más lejos. En realidad, para Marco Polli, la educación desempeña un papel preponderante en la vida de los individuos, tanto por contribuir a ampliar sus horizontes como en la asimilación de las costumbres y la forma de pensar de otros pueblos. El, quien es también miembro de la Coalición Suiza por la Diversidad Cultural, es mordaz en sus puntos de vista, los que exprime sin tabús, como en uno de sus artículos donde menciona que “la salida de la crisis no podrá efectuarse con políticas de rigor sino al costo de una lucha cultural sin concesión, contra las ideologías marginales y antidemocráticas dominantes” (ndlr ver su artículo Revalorizar el sentimiento democrático. Le Courrier 09.12.13).

Diversidad Cultural no es lo mismo que Comunitarismo

marco polli images

En Ginebra, donde muchas personas de orígenes diversos tratan de establecerse, muchos de ellos viven con el dilema de no saber si asimilar la cultura suiza equivale a renunciar a la propia y poder manejar la cuestión religiosa en una sociedad laica. En ese sentido, sería necesario poder interpretar conjuntamente ambas definiciones. Marco Polli trata de aclararnos al respecto, él explica que la diversidad cultural puede ser interpretada como la capacidad a reconocer una diferencia en el otro y verla como una riqueza dentro del respeto a un “pacto social”. Pero, adopta una actitud resuelta cuando afirma que el multiculturalismo es otro asunto, ya que para él la pertenencia a un grupo no significa no significa vivir en “guetos”.

Asimismo, precisa que el “comunitarismo” provoca una separación al interior de una comunidad y de una sociedad, lo que conduce a la pérdida de la riqueza de la cultura respectiva como elemento de integración social.

Si existe alguna, ¿Cuál sería la receta para los extranjeros que residen en Ginebra?

“Dar a conocer, poner al alcance, promover el tema de la integración, facilitar el intercambio abierto y no el comunitarismo”. Esto es lo que nos propone este conocedor instruido, una visión de su reflexión que lo empujó a volverse miembro de la Coalición por la Diversidad Cultural. Él nos advierte que si en Suiza se hablan cuatro lenguas oficiales, es indispensable usar las palabras justas para una transmisión de mensajes lo más claro posible y establecer una comunicación eficaz que contribuya a la construcción de una sociedad más democrática.

El escritor no hace ningún tipo de concesión cuando afirma que en ausencia de una real voluntad política hoy día sería imposible ver la prosperidad de la goza su país. Polli nos deja entrever que si alguien busca el secreto del progreso de esta nación, no encontrará otro más que el basado en el respeto del otro, del vecino que habla su idioma y que comunica con facilidad en la lengua del país anfitrión.

Hombre de asociaciones, algunas creadas por el mismo, nos interesamos a su opinión sobre el papel que debería jugar una organización como la Asociación Suiza-América Latina. Después de una breve reflexión, nos responde que aparte de mostrar la riqueza de la cultura latinoamericana, ella debería servir de enlace entre las diferentes asociaciones de los diversos países que integran ese subcontinente y Suiza.

Por otro lado, agrega que cada asociación debería poder actuar de manera que facilite el acceso a la cultura del país anfitrión y ser igualmente una pasarela entre su cultura de origen y la cultura de los otros.