El cineasta Pablo Larraín recrea con humor y entusiasmo el referéndum que puso fin al sangriento reino de Augusto Pinochet.

A la época nadie lo podía creer, y mucha gente ya ha olvidado que es gracias a un referéndum, que el gobierno estaba convencido de ganar, que Augusto Pinochet tuvo que dejar el poder y permitió a su país entrar en una fase de transición democrática que acabó en la elección, en diciembre 1989, de Patricio Aylwin Azócar. Un presidente que apena asumió el poder pidió un informe sobre los crímenes cometidos por el gobierno militar.

El referéndum fue de una simplicidad abisal. A la pregunta ¿”Usted quiere que Augusto Pinochet continué en el poder”? los ciudadanos chilenos, que habían perdido el hábito de expresarse después de más de quince años de dictadura en donde era prohibido pensar ( El lema del gobierno militar era” ustedes no piensen, nosotros pensamos por ustedes”) debían simplemente responder SI o NO.

Del anunció de esta votación, agendada para el 5 de Octubre, dos campos Pinochet-non 0se oponen. Los partisanos del dictador, y sus oponentes. Los cuales no se hacían muchas ilusiones en cuanto al resultado, debido a que los electores no se sentían libres de decir que NO en una sociedad dominada por la represión y el miedo, en donde gente desaparecía en plaza pública, o en las puertas de la Universidad. Al final el NO obtuvo, a la sorpresa general y principalmente de los militares y la derecha, 55,99 % de los votos.

1694736 n vir1Para volver a ese momento histórico, el cineasta chileno Pablo Larraín tuvo una idea genial: se focalizar sobre los publicitarios contratados para realizar la campaña de la oposición, y particularmente sobre los veinte siete días durante los cuales tuvieron derecho, como los del campo del SI a quince minutos cotidianos de antena. Su película se llama simplemente NO.

Segunda idea brillante, fue filmado con cámaras análogas para poder hacer el enlace con las numerosas imágenes de archivo que contiene la película: formato cuadrado y colores descoloridos, parece que realmente estamos viendo una producción de la televisión de los años 80. El choque estético es total, reforzando así la fuerza de este largo metraje apasionante en donde el mexicano Gael Garcia Bernal encarna René Saavedra, joven publicitario al origen del suceso de la campaña del NO.

Dimensión antropológica.

En agosto último, el actor estaba de pasaje en Locarno (Suiza) para lafoto 0000000120130321183336-400 presentación de la película en la Piazza Grande (Festival Internacional de Cine de Locarno http://ecuttat.blog.tdg.ch/la-griffe-du-leopard/), en donde gano un Leopardo honorifico por su trabajo en la película (http://ecuttat.blog.tdg.ch/la-griffe-du-leopard/http://ecrannoir.fr/blog/blog/tag/festival-de-locarno/

Bernal explica que en la película podemos seguir el viaje del personaje de una total apatía política, -como mucha gente en Chile en esa época, de hecho fue uno de los grandes esfuerzos del gobierno militar, despolitizar la población, reducirla al silencio y a la resignación-, hasta un compromiso total por el NO y la libertad. Para Gael Garcia Bernal, NO es más que una nopelícula sobre el referéndum chileno, es una reflexión sobre la soberanía de los ciudadanos. “Vemos las contradicciones de nuestras democracias, que nos llevan a pensar que con una elección todo puede cambiar rápidamente. Pero una elección, inclusive si ofrece un lugar para grandes cambios, no puede revolucionar todo de una vez.

Es por eso que tenemos que ser más radicales y actuar cada día, que colocar todas nuestras esperanzas en una elección”.

El placer que tuvo Gael Garcia Bernal de hacer NO viene también del 991657 641002 460x306hecho que la mayoría de las personas que participaron en el referéndum están todavía vivas. Con una cierta ironía, Larraín confió a los partisanos del NO papeles de ministros del gobierno Pinochet o defensores del SI. El actor no se cansa de alabar la dimensión casi antropológica e la película.

Una película que encarna, a sus ojos, la buena salud del cine no americano. “En los Estados Unidos, hoy en día solamente hay grandes blockbusters y pequeñas producciones. No hay más una clase media del cine. A menos que se trabaje fuera de los estudios, es más fácil hacer una película en México o en Brasil”.