Desde muy antiguo se sabe que nuestros sueños son mensajes que provienen de nuestro inconsciente, por lo general son mensajes incomprensibles para el común de la gente por lo que muchas personas buscan los presuntos significados en libros donde le indican ciertos significados, también pueden recurrir a la brujería, o ciertas personas para que le interpreten su sueño, personas que comúnmente viven del engaño, del fraude y le van a decir lo que el consultante quiere entender o desea saber, ya sea grato o ingrato. También, como todos saben las religiones antiguas basaban muchas de sus acciones en la interpretación de los sueños, cada una de ellas contaba para su desempeño de individuos, hombres o mujeres, que desempeñaban la función de soñar y sus resultados eran tomados con mucho respeto por los gobernantes. Por ejemplo, el apóstol San Juan en Patmos en el año 95 tuvo un sueño, su interpretación  le permitió escribir un conjunto de profecías sobre cosas futuras a las que llamó “el Apocalipsis”. Demás está decirles la importancia que tuvieron tales profecías en el posterior desarrollo de la Iglesia católica.

Sin entrar en detalles, yo pienso que cada sueño es un mensaje simbólico que proviene del inconsciente de los soñadores, como es simbólico es necesario conocer el código que permita su lectura o interpretación, pero el código como fue elaborado por el soñador, por lo tanto, solo él estaría en condiciones de interpretarlo. Podemos agregar, además, que los sueños poseen muchos elementos, sean personas u objetos, cada uno de los cuales forma parte de la personalidad de quien sueña, cada elemento, por tanto, es una de las partes de mi personalidad que entra en escena.

No es fácil, entonces, descubrir el código encerrado en el sueño.

Para interpretar ese código en las sesiones interpretativas debo escoger el elemento que me parezca más llamativo, a continuación debo ver y relatar el sueño desde esa perspectiva hasta comprender cuál es el mensaje oculto que mi inconsciente pretende hacerme llegar. Esto significa – desde mi particular punto de vista – que la única persona capaz de interpretar un sueño es «el soñador», sin descartar la posibilidad de que para algunos lectores del sueño le lleguen mensajes válidos, pero al interpretarlo esa persona está poniendo en juego los elementos de su propia personalidad. El individuo ajeno al sueño – si tiene las técnicas adecuadas – puede ayudarlo a que el soñador lo interprete, porque, como dije, este soñador es irreemplazable en el proceso interpretativo.

Como ejemplo procedo a relatarles un sueño.

SUEÑO: El único gol del partido (mayo 2021)

Quedan solo unos minutos para que acabe el partido de fútbol. Son dos equipos, uno de camiseta color crema y pantaloncillo blanco; el otro de camisa azul marino y celeste en la región de los hombros, pantaloncillo azul marino. Un jugador de color crema tiene la pelota, todo su equipo, incluyendo el arquero, se lanza al área del equipo azul a esperar el pase. Avanza solo con la pelota, a los tres tercios de la cancha se detiene, toma impulso para patear la pelota al área donde se han concentrado todos los jugadores, tanto cremas como azules. En ese instante un defensa azul emprende veloz carrera y se acerca peligrosamente al que pateará, éste no se percata del hecho y justo cuando patea el azul le traba la pelota, se cae el jugador, el azul ya con la pelota corre hacia el arco de los crema. El único que podría detenerlo es el que fue despojado de ella. Lo persigue desesperado, lo alcanza antes que entre al área y por detrás, con artera patada, lo tira al suelo Él también cae. El azul se levanta de inmediato, entra al área y corre hacia el arco. El jugador crema lo alcanza nuevamente lo vuelve a agredir, trastabilla el azul y vuelve a caer. El árbitro espera sin pitar lo que es un claro penal. Aplica la llamada ley de la ventaja. A duras penas el azul se levanta. El estadio ha enmudecido porque casi todos los asistentes apoyaban a los crema. Cojeando avanza lentamente el azul con la pelota, entra con ella al arco y, marcando el único gol del partido, cae lastimosamente. El árbitro pita el gol, casi de inmediato le enseña la tarjeta roja al agresor expulsándolo de la cancha, a continuación vuelve a pitar indicando el final del partido. Sus compañeros de equipo llegan al lado del goleador, lo alzan en brazos y luego, en hombros, recorren triunfalmente la cancha. Pocos del público, sus partidarios, aplauden eufóricos. El público en reconocimiento comienza a aplaudir hasta que todos celebran el único gol, por la fuerza y valentía del jugador azul al marcarlo.

¿INTERPRETACIÓN? ¿A verdad?

De nada y hasta siempre estimadas amigas y amigos.

Rolando GONZÁLEZ ALTAMIRANO