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La justicia argentina anunció el arresto de tres oficiales de la policía acusados de haber pilotado un "vuelo de la muerte", durante el cual fueron tiradas al mar, vivas,  una religiosa francesa y cuatro otras mujeres durante la dictadura militar (1976-1983).

Léonie Duquet, y otra religiosa francesa, Alice Domon (foto), habían sido secuestradas el 8 y 10 de diciembre de 1977.  Diez militantes de Derechos Humanos, entre las cuales la fundadora del movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, habían sido secuestradas durante la misma operación. Los restos de Léonie Duquet y de Azucena Villaflor, y de  tres militantes, cuyos cadáveres habían sido enterrados en 1978, fueron identificados en 2005. El cuerpo de Alice Domon nunca fue encontrado.

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"Las tres personas de la municipalidad (policía fluvial) detenidas son aquellas que eran los pilotos del avión a bordo del cual se encontraban la religiosa francesa Léonie Duquet y cuatro miembros del movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo", declaró una fuente judiciaria que pidió el anonimato.

Este anuncio surge en plena fase terminal del proceso del ex-oficial de marina Alfredo Astiz, por su rol en los asesinatos de dos religiosas francesas. El Estado argentino, que se constituyó como parte civil, reclamó la condena a perpetuidad contra el "Angel de la muierte", de 59 años.

El, y su antiguo jefe, Jorge "Tigre" Acosta, hacen parte de 19 acusados de crimenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la marina (Esma) de Buenos Aires, en donde cerca de cinco mil personas fueron torturadas y muertas.

Ya en Abril de 2010, el Consejo de ministros de España había aprobado la extradición a la Argentina del ex piloto Julio Alberto Poch, acusado de participar en los " vuelos de la muerte" durante la dictadura militar.

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Poch (foto) estaba acusado de ser uno de los pilotos que arrojó al mar o al Rio de la Plata, desde aviones militares, a detenidos en la Escuela de Mecánica de la Armada.

La Audiencia Nacional había, en la época, dictado un documento en el que  estimaba procedente extraditar a Poch siempre que hubiera garantías en la relación con la imposición de cadena perpetua al ex teniente de fragata.

Sólo después de haber obtenido estas garantías de parte del gobierno argentino, el Consejo de Ministros aprobó la extradición.

Nacido en Argentina pero también con nacionalidad holandesa, Poch de 57 años, fue arrestado el 22 de Septiembre de 2009 en el aeropuerto de Manises (Valencia), durante un vuelo que realizaba como piloto civil para la compañía Transavia.

El 6 de Octubre, el piloto dijo ante el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, que él no tuvo nada que ver con los llamados "vuelos de la muerte", porque "nunca estuvo destinado" en la ESMA.

Asimismo, Poch negó entonces una denuncia al respecto que le hicieron sus compañeros de Transavia ante autoridades holandesas tras una comida en Bali, Indonesia. Según la denuncia, Poch se jactaba de haber participado en los "vuelos de la muerte" en los que las personas secuestradas por los grupos represivos argentinos eran arrojadas vivas al mar, semidormidas por la administración de drogas.

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Los "vuelos de la muerte"

Los "vuelos de la muerte" fueron un sello atroz de la guerra sucia argentina. Durante el llamado Proceso de Reorganización social (1976-1983), mediante los "vuelos de la muerte" miles de detenidos fueron tirados al mar vivos y drogados, desde aviones militares.

Las evidencias sobre el asesinato de opositores arrojándolos desde aviones son incuestionables y no hay controversia sobre lo que sucedió. En 1976 aparecieron en la costa del este de Uruguay, varios cuerpos destruidos, habiéndolos visto testigos en Cabo Polonio. Ya en 1977, durante el régimen militar, aparecieron varios cuerpos en las costas de los balnearios atlánticos de Santa Teresita y Mar del Tuyú, unos 200 Km al sur de la ciudad de Buenos Aires. Los cadáveres fueron enterrados raudamente como NN en el cementerio del General Lavalle, pero previamente los médicos policiales que intervinieron informaron que la causa de muerte se debió al "choque contra objetos duros desde gran altura".

En 1995,  el ex torurador de la ESMA, Adolfo Scilingo, contó extensamente al periodista Horacio Verbitsky la metodología de exterminio al que los propios verdugos se referían como vuelos. El testimonio fue luego publicado como libro. Con el título de  "El vuelo", Scilingo, en sus testimonios, detalla el procedimiento, la autorización de la Iglesia Católica, la utilización de inyecciones anestésicas, el tipo de aviones, la amplia participación de los oficiales, la utilización del aeropuerto militar que se encuentra en Aeroparque (Buenos Aires).

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En esta ocasión, Scilingo  (foto) declaró: "Los vuelos fueron comunicados oficialmente por Mendía (vicealmirante de la armada) pocos días después del golpe militar de marzo de 1976. Se informó que el procedimiento para el manejo de los subversivos en la Armada sería sin uniforme y usando zapatillas, jeans y remeras". Explicó que en la Armada no se fusilarían subversivos ya que no se quería tener los problemas sufridos por Franco en España y Pinochet en Chile. Tampoco se "podía ir contra el Papa", pero se consultó a la jerarquía eclesiástica y se adoptó un método que la iglesia consideraba cristiano,  o sea gente que despegaba en un vuelo y no llegaba a su destino. Ante las dudas de algunos marinos, se aclaró que se "tiraría a los subversivos en pleno vuelo". Después de los vuelos, los capellanes nos trataban de consolar recordando un precepto bíblico que habla de "separar la hierba mala del trigal".

Si bien existen pocos datos, la desaparición de los cadáveres de los detenidos-desaparecidos arrojándolos al mar desde aviones, parece haber sido un método generalizado, junto con las tumbas clandestinas. Además de la ESMA, hay referencias a los mismos en el Olimpo, en la Perla y en el Campito (Campo de Mayo). Este último, el Centro Clandestino de Detención (CCD), se instaló próximo al aeródromo precisamente para facilitar el traslado de los detenidos a los aviones. La Fuerza Aerea Uruguaya ha reconocido en 2005 que se realizaban vuelos de la muerte en combinación con las Fuerzas Armadas Argentinas (Operación Cóndor).

Scilingo  declaró también al juez español Baltazar Garzón, que se recogieron prisioneros en la base que la marina de guerra posee en Punta Indio (Provincia de Buenos Aires). El CCD conocido como "Quinta de Funes" en Rosario se encontraba ubicado a 400 metros del aeropuerto y hay constancia de que detenidos de este centro,  fueron arrojados al mar, en la zona de la Bahía de Samborombón (provincia de Buenos Aires).

En Noviembre de 2004 el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) descubrió que los restos de una persona enterrada como NN en el cementerio de General Lavalle (Provincia de Buenos Aires), correspondía a un desparecido. Procedieron entonces a revisar los libros del cementerio y descubrieron que esa persona y otras cinco habían sido encontradas en las playas entre los días 20 y 29 de Diciembre de 1977, sospechando entonces que podrían haber sido todas víctimas de un mismo vuelo de la muerte. Pocos días después, los cuerpos fueron exhumados. En el lapso de unos meses se fue estableciendo que se trataba de los restos de las madres de Plaza de Mayo, Esther Ballestrino, María Eugenia Ponce, Azucena Villaflor, la militante Angela Auad y la monja francesa Léonie Duquet. En Abril de 2006 se esperaba encontrar también a Alice Domon, la otra monja francesa secuestrada y torturada con el grupo.

"Es la primera vez que se recuperan cuerpos del mar, se los identifica y se los vincula claramente a la detención, posterior desaparición y reclusión en un centro clandestino de detención, en este caso la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma)", precisó Ana María Careaga, hija de una de las víctimas.

El Equipo Argentino de Antropología Forense determinó también que los cuerpos presentaban "fracturas múltiples a nivel de miembros superiores e inferiores y cráneo, compatibles con la caída desde altura contra una superficie dura que podría ser el mar".

Todas ellas actuaban en la Iglesia de la Santa Cruz, en el barrio de San Cristóbal, fueron secuestradas entre el 8 y el 10 de Diciembre de 1977, llevadas a la ESMA, torturadas durante unos 10 días, trasladadas en avión y arrojadas vivas al océano, a la altura del balneario turístico de Santa Teresita, alrededor del 20 de Diciembre de 1977. Sus cuerpos fueron arrastrados por las corrientes hasta la playa y enterrados rápidamente por la policía local como NN, no sin antes dejar constancia de que la muerte se produjo por una caída desde gran altura.

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