Por Martin Montiel

En colaboración con Alfonso Vásquez e Ynés Gerardo

A veces, el camino hacia la integración puede parecer lleno de obstáculos, excepto cuando tenemos presente dos aspectos importantes: nuestras raíces y el compromiso que adquirimos ante nuestro país anfitrión.

Esta frase podría resumir, parcialmente, la visión del señor André Castella, delegado del departamento de integración del cantón de Ginebra, quien acordó una entrevista al Hebdolatino, para conversar sobre diversos aspectos relativos al trabajo que lleva a cabo esta entidad del Estado suizo.

Desde su creación en el año 2002, la Oficina de Integración de Extranjeros del Cantón de Ginebra (BIE por sus siglas en francés) ha sido testigo de la sucesión de cuatro responsables, en tan sólo cinco años. A partir del 2007, la situación dio un giro cuando el Estado de Ginebra, confió la responsabilidad al señor Castella.

« La integración no se crea con palabras” expresa el antiguo alcalde de la comuna de Avusy situada en el mismo cantón ginebrino. “Desde que empecé a trabajar en ese departamento, comprendí inmediatamente lo que se esperaba de mí, es decir un trabajo concreto y para conseguirlo había que pasar a la acción”. De esta forma, nos cuenta que comenzó por reorganizar su equipo de trabajo y, al igual que un trabajador de los caminos de fierro, hizo todo lo posible para liberar los rieles de cualquier atasco que obstruyera el camino hacia la integración.

Según sus palabras, el fenómeno de la integración pasa por una interpretación justa de su definición. Sin embargo, él explica que su instancia al igual que otras dependencias del Estado, están orientados a conducirse con “reserva”. “Los políticos se expresan como lo desean, pero en nuestro trabajo nosotros no hacemos política. Nuestras actividades son regidas por bases legales como: la Ley de Extranjería, La Orden Federal sobre la Integración de los Extranjeros y la Ley cantonal sobre la integración de los extranjeros”.

Probablemente, esa condición particular explica la complejidad de realizar este trabajo que, según nuestro entrevistado, sufre las consecuencias de las acciones y de las palabras de los actores de la política local.

Al respecto, agrega que el trabajo del BIE, requiere una cierta abertura de espíritu, una percepción amplia de la realidad de los migrantes, así como sensibilidad para comprender a aquellos o aquellas que llegan de otras partes. “Hay que tener presente que las personas que cambian de entorno, llegan a un lugar en donde las cosas está probablemente organizadas de otra forma, en comparación a la manera a la cual están acostumbrados. ¡Es ese momento que la palabra integración se vuelve compleja y multifacética!.

Migración, Integración e Identidad no significan la misma cosa

09032012236Las estadísticas helvéticas, permiten constatar que un 40% de los extranjeros que viven en Ginebra, sin mencionar aquellos que adquirieron la nacionalidad suman un total de 70únicamente en este cantón, mientras que en el resto del país es de un 23%.

Sin embargo, el delegado de la oficina de la integración nos dice convenido que “la Suiza pura… ¡no existe!” “Quien trate de convencerlo de eso estará tratando de manipularlo de forma intelectual”. Aparentemente, es ese tipo de conjeturas las que generan confusiones facilitando la creación de estereotipos que perturban el desarrollo de una buena integración.

A veces, la confusión entre poseer un pasaporte suizo, sentirse identificado a un grupo o estar integrado en un país, puede tomar dimensiones que llegan al límite de lo absurdo. Recientemente, una colega de origen europeo me relató una anécdota que puede parecernos divertida, excepto para la persona que la vivió. Cuenta que caminando un día por las calles de Ginebra, empujó levemente a una señora de origen africano, la cual descontenta del gesto, la persiguió insultándola de “extranjera inmunda”. Por supuesto, no hace falta explicar que ese comportamiento es típico de alguien que ha olvidado algo muy importante: sus raíces.

Quizás, por esta razón, el antiguo edil, insiste en la importancia de mantener presente su cultura de origen. Para él, hablar de identidad es hablar de un fenómeno cambiante, que está en perpetuo movimiento. “La identidad es algo dinámico, puesto que todo evoluciona con el tiempo. Yo soy suizo, nacido en Friburgo pero mi identidad es diferente a la de un suizo-alemán. Por esta razón, no podemos hablar de una sola y única identidad Suiza”, afirma el delegado del BIE.

Si sus palabras son justas, la identidad tendría una relación con el hecho de asimilar o de simpatizar con las costumbres de un grupo humano, mientras que la integración estaría más bien ligada con la capacidad de asumir las responsabilidades, cumplir las condiciones y conformarse a las normas del lugar que nos acoge. Está claro que la definición
“migración,” corresponde, por una razón o la otra, al hecho de desplazarse fuera de su territorio de origen.

Entonces… ¿qué es exactamente la integración?

“Estar integrado significa sentirse como en su casa“. Con esta comparación, el señor Castella trata de resumir su visión sobre este concepto, aprovechando la ocasión para mencionar los diferentes criterios establecidos en la legislación suiza. Entre ellos, es importante retener los siguientes: el dominio de una lengua nacional, el respeto al orden jurídico, es decir no cometer acciones comprometedoras contra las leyes, no tener actas de persecución y, algo muy importante, tener la capacidad para auto-sostenerse.

Por otro lado, para esclarecer lo relacionado con la migración, hermana mayor de la integración, en el caso de Suiza, implica una serie de condiciones que no son las mismas para todos los extranjeros. Las personas originarias de la Unión europea, poseen un trato similar al de los suizos. Las personas que trabajan para las organizaciones internacionales corresponden a una categoría especial, el resto de países, como los de América Latina por ejemplo, son personas que deben guiarse de conformidad a los acuerdos específicos establecidos entre sus gobiernos y Suiza.

Es importante mencionar que los latino-americanos, al igual que los ciudadanos de “terceros países”, que no han adquirido la residencia permanente, pueden ver su autorización su autorización de estadía afectada, o incluso ser denegada en el momento de solicitar una renovación después de una pérdida de empleo.

La dura realidad de la integración

A nuestra pregunta de si debemos admitir que el concepto de integración esté sujeto a los cambios políticos, la respuesta lamentablemente parece afirmativa, ya que probablemente es la triste y dura realidad. Como prueba podemos ver los resultados de las elecciones del 9 de febrero pasado, basados en la iniciativa*1 cuyo finalidad era votar para reducir la cantidad de migrantes hacia Suiza.

El tema derramó bastante tinta en la prensa sobre el futuro de los extranjeros en Suiza, ya que, generalmente, ese tipo de acciones no se resume a limitar la llegada de los extranjeros, sino que crea mas bien una imagen negativa de los que viven en este país, porque están simplemente “quitándoles el pan a los suizos”.

Una vez más, el señor Castella, nos explica que esa iniciativa fue basada en el miedo, ya que el número de personas “sin papeles” sumado al de los solicitantes al asilo no es significativo en Suiza. No obstante, ese pequeño porcentaje genera bastante ruido y ha permitido crear toda una estrategia para infundir temor. Por eso él insiste en que “la única manera de luchar contra este temor es combatiendo las informaciones falsas”.

Es este tipo de situaciones, es así que los estereotipos interfieren de forma negativa contra el proceso de integración y lo IMG 3134“perjudican”. El miedo utilizado como arma puede ser una herramienta temible, para comprenderlo, solo se necesita echar una ojeada a las páginas de la historia reciente y ver como algunos personajes, tristemente célebres, la han utilizado, para doblegar la voluntad de su pueblo.

Quizás por eso, el delegado del BIE reafirma que es necesario tener presente la contribución de los extranjeros tanto para la prosperidad de este país (en términos económicos) como para su riqueza cultural. “Hay que recordar que Suiza no siempre ha vivido en la opulencia, y que en el pasado, también estuvimos obligados a desplazarnos para buscar mejores oportunidades en otros países”.

Para concluir, el señor Castella señala la importancia del trabajo de las asociaciones en el proceso de integración ya que eso permite tejer lazos sólidos entre la cultura de origen y el país anfitrión, permitiendo de esta manera que el proceso pueda avanzar sobres unas bases más sólidas.

El 29 de febrero del 2014, el consejero de Estado Pierre Maudet, encargado de la seguridad y de la economía, lanzó oficialmente el Programa Cantonal para la Integración del cantón de Ginebra (PIC por sus siglas en francés). Elaborado por el BIE, el programa integra 80 medidas que serán aplicadas entre 2014 y 2017, para facilitar la integración de los migrantes extranjeros y la población local en el campo de la integración. El Hebdolatino hablará al respecto en una próxima edición. La versión francesa de este documento la encontrarán en la dirección siguiente:
http://www.ge.ch/integration/actualites/welcome.asp?rubrique=29-01-14

*1 http://www.immigration-massive.ch/content/initiative/enonce-de-l-initiative/ 

Secretaria de redacción: Lourdes Barros