Pueblos libres, recordad esta máxima: Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde
JJ Rousseau

Si Europa es el continente donde el desarrollo de todas las componentes de la modernidad burguesa (democracia política representativa, producción y consumo masivos, estado de bienestar) han alcanzado su más profunda expresión pasada; el actual desmantelamiento de los sistemas de seguridad social, la anulación y las consecuentes reformas de la legislación laboral , la perdida permanente de derechos sociales que se consideraba derechos adquiridos, retrocesos salarial, avance de la desocupación etc.. evidencian que no bastan construir un bloque continental. Es cierto que en su comienzo se ha revelado un paso político de enorme valor, sin embargo comienza hoy a hacerse evidente su insuficiencia.

Por: Eduardo Camin
Periodista Plataforma Descam Ginebra
Para Hebdolatino

Europa occidental era percibida internacionalmente como la Europa social y la Europa democrática, punto de referencia de las fuerzas progresistas que deseaban desarrollar el Estado del Bienestar a través de procesos democráticos. Hoy Europa es víctima complaciente de la globalización hasta el punto de transformarse en un bloque económico en crisis. En efecto, en la medida en que la sociedad y la historia universal es arrastrada como nunca por la globalización, la duda y la desazón se ampara de sus pueblos y las consecuencias no se hacen esperan, el repunte de la extrema derecha es un signo evidente del estado de ánimo de sus habitantes. Aunque debemos admitir que hay una ausencia llamativa en el debate de estos fenómenos en amplios círculos del pensamiento crítico europeo. En realidad es que no hay plena conciencia de lo que verdaderamente está pasando en Europa que no es ni más ni menos que la “americanización de este continente”, resultado de la generalización de políticas públicas de claro corte neoliberal que los gobiernos europeos transformados en gestores de la crisis están aplicando e imponiendo a sus poblaciones, siguiendo el mandato de la Troika, es decir, del Fondo Monetario Internacional (FMI), de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo.
Vivimos una época de globalización, eso es incuestionable, pero es la globalización de la angustia y del pánico. La violencia inusual con la cual se debate el gran capital en el saqueo económico e industrial de la Tierra, desde el mar hasta la atmosfera, hace que todo se condensa en un único y terrible escenario la expoliación de nuestro planeta.
El rol central de estas políticas de avasallamiento corresponde a Estados Unidos en sus procesos de reformulación del sistema mundial ahora bien esta visión había tenido siempre un componente de idealización, por diversos factores, fundamentalmente en Europa.
Pero sería un gran error pensar que la realidad en el seno del gran país del norte es homogénea. Por el contario la experiencia en EEUU, donde el capitalismo se manifiesta con toda su crudeza, con escasa protección social y una democracia sumamente limitada, en la cual existen fuertes intereses contrapuestos de diferencias sociales y un grado extendido de pobreza. Pues, bien, lo que está ocurriendo en esta Europa social y democrática es la pérdida de su identidad y peculiaridad, perdiendo su dimensión social y diluyendo su compromiso democrático.
Examinar en profundidad la realidad de EEUU es un desafío que excede las limitaciones de este articulo, sin embargo veamos algunos aspectos genérales de lo qué está ocurriendo en el coloso del norte. Y lo que aparece más rápidamente es la enorme concentración de las rentas y riquezas en un grupo reducido de la población (que deriva sus rentas de la propiedad del capital), a costa del empobrecimiento de todos los demás, es decir, de la mayoría de la población, que obtiene sus rentas del trabajo. Veamos más en detalle:
El 1% de la población recibió el 95% de todo el crecimiento de las rentas generado durante el periodo 2009-2012. (1)
El 60% de los puestos de trabajo que han desaparecido durante la Gran Recesión eran buenos puestos de trabajo, es decir, bien pagados, mientras que el 59% de los nuevos puestos de trabajo son puestos de trabajo con salarios bajos. Es decir, los puestos de trabajo con salarios bajos (y muy bajos) están sustituyendo a los puestos de trabajo medianamente y/o bien pagados. En 2020 se calcula que casi la mitad de los puestos de trabajo tendrán salarios bajos o muy bajos.
Los beneficios de las grandes corporaciones han alcanzado niveles record. Las financieras han sido las más beneficiadas.
Las rentas del capital han subido, como porcentaje del PIB, como nunca antes habían subido, mientras que las rentas del trabajo han bajado a porcentajes nunca vistos antes.
Según los estudiosos más respetados en el estudio de rentas en EEUU, Thomas Piketty y Emmanuel Saez, durante los últimos treinta años (iniciándose en la era Reagan) el porcentaje de las rentas que ha ido al 1% más rico de EEUU se ha doblado (y el que ha ido al 0,1% se ha triplicado).
Esta concentración de las rentas que proceden del capital en un sector muy minoritario de la población se ha traducido en un crecimiento muy notable de su influencia política y mediática, que se ha traducido en políticas públicas que le han beneficiado enormemente. Las áreas de especial influencia han sido las políticas fiscales y las áreas de desregulación del capital, consiguiendo una gran desregulación en el manejo y utilización de este capital.
Contribuyendo a este descenso masivo de las rentas derivadas del trabajo, está la estabilidad y descenso del salario mínimo.
La relación entre lo que en EEUU se llama Corporate América (el 1% de la población) y la clase política ha alcanzado niveles de complicidad nunca vistos antes en EEUU. Dicha complicidad ha alcanzado tal nivel que la corrupción ha dejado de definirse como tal. En realidad, la compra de políticos por parte de empresas financieras, industriales o de servicios es legal, y no se considera corrupción. De esta manera, uno de los sistemas políticos más corruptos de la OCDE aparece como uno de los menos corruptos, pues la compra de políticos no es ilegal y es una práctica común y generalizada en EEUU.
No obstante debemos agregar además que los Estados Unidos afronta graves problemas como nación, tal vez uno de los más serios es su incontenible déficit, un déficit al que prácticamente ya nadie hace alusión.
Por el momento parece inevitable que los países más pobres sigan soportando los costos de cualquier corrección que implemente Estados Unidos. Un sistema en que los pobres financian el exceso de consumo de los ricos no es solamente injusto sino a la larga insostenible.
Las crisis señaladas y sus consecuencias ponen en cuestión todo proyecto articulado desde la propia Unión Europea.
Acaso nos asistimos a estas contradicciones desde sus agentes más visibles en completo descredito, El FMI y el Banco Mundial objeto de la creciente desconfianza que poco a poco e inexorablemente van quedando al desnudos a la vista de sus poblaciones en la impresentable continuidad de sus errores.
El fenómeno universal del capitalismo se resume a la concentración de la riqueza y la expansión de la miseria lo que refuerza el elenco de pruebas acerca de la inviabilidad del proyecto globalizador en curso y profundiza una contradicción que el capitalismo contemporáneo no ha logrado resolver: los mercados se contraen al compás de las políticas neoliberales “recomendadas” e impuestas. Consecuencia constricción de los mercados, descenso en la producción, crecimiento del desempleo y el desfasaje creciente entre la economía real y la “burbuja financiera”.
El peligro que se afronta es inmenso, toda una nueva generación de Tratados Acuerdos Bilaterales, regionales subregionales y globales que tienen en común la inspiración en la concepción neoliberal del libre comercio, por eso se prepara un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Europa. (2)
La élite empresarial europea ha venido sosteniendo desde el comienzo la posibilidad de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, una sola idea los obsesiona; aquella de tener que ajustarse a la baja, en sintonía americana para no perder competitividad. En todos los países, en todos los casos, los perdedores son los mismos.  Tiene sentido todavía preguntarse sobre la libertad?

(1) Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 14 de febrero de 2014
(2) Hebdolatino TLC USA / UE 14/07/14