Comienza esta semana la 18° edición del Festival Filmar en América Latina. El Festival tendrá lugar del 18 de noviembre al 4 de diciembre 2016 en Ginebra y en diversas comunas (Carouge, Versoix; Vernier) y así como en las ciudades francesas de Annemasse, Divonne-les-Bains, Ferney-Voltaire, Gex, St-Julien-en-Genevois et St-Genis-Pouilly.

El Festival (gracias a los 91 largos metrajes, pero también a sus encuentros, debates, músicas, exposiciones y gastronomía) nos invita a un viaje en este continente mágico, cargado de historias y de miradas. Milenario, mestizo y multicultural, el continente Americano navega como un gran navío, casi en paralelo a la historia mundial, cavando su propio destino, laboratorio de humanidad y de culturas contemporáneas y ancestrales, intentando equilibrar la influencia política y cultural del Norte, que el rio Bravo nos separa tanto en la historia como en la lengua, aunque en la Nación del Norte, los latinos tienen como vocación formar la nueva mayoría.

Su directora Sara Ceregheti presenta su último festival. Conoceremos sus motivos en la entrevista que el Hebdolatino no faltará de realizar, principalmente para agradecer el magnífico trabajo que Sara ha realizado estos últimos seis años de los cuales cuatro como directora. Perfectamente bilingüe, conocedora del alma latinoamericana y de su fuerza de expresión, nos ha ofrecido en todas estas ediciones, la posibilidad de explorar las raíces de la expresión de estas tierras sufridas, bañadas de lágrimas y de sangre, pero también de creatividad, de fuerza , de mujeres absolutas y hombres aguerridos, de valles y montañas, de ríos y de océanos.

Esta edición destaca justamente los retratos, y levanta los misterios de estos territorios llamados de alma. Retomando las palabras de Sara Cereghetti, el festival propone películas biográficas que muestran como el cine latinoamericano es también una herramienta que explora trayectorias de vidas, tanto de celebridades como de individuos jugando o habiendo jugado un papel en sus contextos socio-económicos en una época dada, pero también de personas menos conocidas cuyo camino de vida despertó el interese de los cineastas.

Los desafíos del cine latinoamericano son muchos; al mismo tiempo políticos, revelando historias y temas artísticos gracias a la inspiración y al talento de los cineastas para contar las historias. Las historias cinematográficas son incisivas cuando la humanidad está implicada de cerca.

El lenguaje de Latinoamérica se revela a través de sus escritores que han dejado su huella en la historia de la literatura humana, principalmente a través del período de los años sesenta y del Boom de la literatura con escritores como Vargas Llosa, Borges, García Márquez, Benedetti y tantos otros más. El cine también ha hecho su camino, en Argentina, Brasil, México, Chile, etc… Un cine que va a buscar sus historias en los hechos de la vida real, en los sentimientos de los personajes, en los sufrimientos del cotidiano, en los choques de cultura de un continente en que los pueblos originarios crecen y se organizan cada vez más para luchar por sus derechos.

Historias de luchas, de sentimientos, de calles. En Latinoamérica las historias están en las veredas y no en producciones millonarias llenas de violencias e idénticas unas a las otras, fruto de una industria menos preocupada con el destino de la humanidad que en los beneficios esperados por cada producción.

Y tenemos todos el privilegio de tener esto en Ginebra, que como bien la definió Sami Kanaan (Consejero administrativo encargado de la Cultura y del Deporte), la ciudad del borde del lago es un mosaico de razas y de culturas que conviven en una relativa y frágil paz y tranquilidad.

En Ginebra vive una gran comunidad latinoamericana. Gente trabajadora, que aspira a que sus hijos tengan un futuro decente y que transmiten su cultura y su sabiduría ancestral a través del arte y de la cultura, cada vez más presentes, como lo indican el director de teatro Omar Porra, o el fotógrafo Rene Torres, ambos de origen colombiano, que inaugura su exposición de fotos sobre las FARC “ La paz es para cuando” (La Paix c’est pour quand?) que tendrá lugar del 18 de Noviembre al 4 de diciembre 2016 a la Maison des Arts du Grütli, espacio Hornung.

Y en esto retomamos las palabras de Sami Kanaan: “no hay demasiados festivales, no hay demasiada cultura, no hay demasiado financiamiento para la arte y la cultura”. Al contrario del pensamiento de algunos que dicen que el arte y la cultura son del dominio privado y amateur, y que los artistas solamente tienen importancia cunado están valorizados en la Bolsa o cuando, gracias a la especulación, cuestan millones.

En la historia de la humanidad no es el mercado, ni las financias, ni la especulación financiera y económica que han hecho avanzar la humanidad. Es la creación, la reflexión y la educación que mueven las civilizaciones.

Son los monumentos, la arquitectura, el teatro, , las pinturas, los libros, las ideas y los pensamientos los que quedan de las culturas antiguas y no el nombre de los especuladores y comerciantes que piensan que el dinero es la única riqueza de la humanidad.

Filmar en América latina es un magnífico ejemplo para establecer puentes entre las culturas existentes y que deben continuar existiendo para que el planeta se pueda enriquecer del intercambio de las diferentes sensibilidades que componen la especie humana.

A través de estas palabras, el Hebdolatino quiere manifestar su agradecimiento a Jean-Pierre Gontard, Presidente del festival , a Sara Cereghetti y a los voluntarios, por la magnífica oportunidad que les dan a los habitantes de Ginebra de poder introducirse, durante dos semanas, a la realidad de este continente magnifico y mágico a través de sus historias del cotidiano y profundamente humanas.

image002 f1373http://www.filmaramlat.ch/

Alfonso Vásquez Unternahrer