Es lamentable y trágico al mismo tiempo de ver que en la ciudad, que es el centro de la espiritualidad de las tres religiones que congregan más de la mitad de la humanidad, reinan la muerte, la angustia y el odio.

La ciudad en donde fue erguido el Templo de Salomón cuyo último vestigios es el “Muro de las lamentaciones”, en donde Jesús fue crucificado para “lavar los pecados del mundo” en el Gólgota, y en donde Mahoma subió a los cielos para ser purificado, en el lugar que se encuentra actualmente la Cúpula de la Roca construida por el segundo califa Omar en el año 687, cuando éste conquisto Jerusalén de los Bizantinos, la provocación es la única política oficial de ambas partes, bloqueando cualquier posibilidad de negociación.

¿Cómo encontrar una solución cuando la colonización y la ocupación continúan, cuando la extrema derecha religiosa israelí se afirma en eljerusalem mito del “Gran Israel bíblico” para justificar sus acciones criminales? ¿Cuándo el Hamas mantiene sus posiciones de forma intransigente, sacrifica innecesariamente la población civil en una estrategia suicida, mientras que la impotencia paraliza la Autoridad Palestina, que lucha al exterior por el reconocimiento internacional de un país que no existe?

Lo que se ve ahora, es una escalada infernal en donde todo el mundo se echa la culpa y todos los días la desesperación hace que los jóvenes palestinos, que a ésta altura no tienen nada que perder, salgan a la calle con un cuchillo para asesinar judíos que no son  responsables de las decisiones de un gobierno ciego e y fanático, que no ve que su política de conflicto sólo tendrá como resultado muerte, silencio y aniquilación.

Pero la esperanza es tenaz y todavía existen, escondidos y desconocidos, movimientos, tanto del lado israelita como del lado palestino, que intentan construir los cimientos de un diálogo en donde puedan erguir los pilares de la paz.

No existe otra solución, palestinos e Israelitas están condenados a entenderse o, en caso contrario, destruirse.

Visto la imposibilidad de diálogo a nivel institucional, la comunidad internacional debe actuar sin demora antes de que sea demasiado tarde, para asegurar que se ponga fin a la actual intensificación de la violencia en la región. Mientras tanto, organizaciones populares, estudiantiles y regionales se organizan lentamente para encontrar una solución.

Consta una frase de la sabiduría popular que existe desde la noche de los tiempos que nos enseña que “la Violencia solamente engendra Violencia”, en un movimiento de aniquilación incontrolable, como lo demuestran todas las guerras y lo hemos podido comprobar en Siria, un país completamente destruido, o en los restos de una Europa calcinada, fruto de la segunda guerra mundial.

Alcaldes árabes israelitas y judíos dicen “NO” a la violencia

maires galileeDentro de este movimiento, un grupo de 40 alcaldes y Jefes de Consejos del Norte de Israel, fueron convocados a una reunión de urgencia el último 13 de octubre a Ma’alot-Tarshiha, con el objetivo de calmar las tensiones y colocar un fin a la onda de violencias y ataques.
El grupo publicó una declaración común y firmada por todos, llamando al Primer ministro Benyamin Netanyahou y al presidente Mahmoud Abbas de responder al actual espiral de violencia, advirtiendo que, a largo plazo, los esfuerzos, a realizados para reforzar las relaciones pueden ser perdidos a causa de los ataques al cuchillo.

“Estamos destinados a vivir juntos y debemos encontrar una manera de vivir en cooperación y en paz”, declaró el alcalde de Migdal HaEmek, Eli Barda. Igualmente, Saleh Suleiman, jefe del consejo de Beunai Nogidat, le dijo a sus colegas alcaldes: “Les digo que es posible vivir juntos. Comparto el dolor de todas las familias. Estoy en contra la violencia y condeno los ataques y los asesinatos. Yo ya fui atacado, pero no me importa. Como dirigentes, tenemos que resistir.”

Declaración integral firmada por el grupo de alcaldes

“Nosotros abajo firmantes, alcaldes judíos, drusos, circasianos y árabes que vivimos en Galilea en la coexistencia y en la vida compartida, le apelamos, en una carta sincera, de una voluntad común compartida por nuestros conciudadanos, para tener una vida apacible y próspera. En todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, trabajamos juntos para tener una vida compartida y durable. A pesar de los acontecimientos actuales, la mayoría de nuestros conciudadanos quieren promover la tolerancia y rechazan todo tipo de violencia. Sin embargo, estos últimos días, estamos muy preocupados con lo que estamos viendo en las calles de Israel y por la realidad en general. Creemos que un verdadero y valeroso encuentro entre los dos dirigentes puedan conducirnos de la crisis hacia una solución. Según nuestra opinión, una reunión de este tipo conducirá a un proceso de diálogo que podría aportar esperanza para los dos pueblos”.

Al final de la carta, los alcaldes piden ser recibidos con una delegación de dirigentes judíos y árabes de Galilea para que sean entendidos y puedan dar sus recomendaciones.

Netanyahu y la oposición

Sería nefasto para el gobierno de cerrar los ojos frente a estas manifestaciones que buscan a establecer una verdadero diálogo entre árabes, palestinos y judíos, todos viviendo en el mismo territorio.

Benyamin Netanyahou debería renunciar a colocarse eternamente como víctima de una anti sionismo que es menos grave que sus expresiones melodramáticas televisivas, y de esconderse detrás de una Shoah que ya va a cumplir un siglo.

Nadie niega el sufrimiento del pueblo judío durante la segunda guerra mundial, así como de todo el resto de la humanidad y otros grupos étnicos que también sufrieron atrozmente la locura del nazismo. Pero esto no justifica la política del terror, de aniquilación y de sometimiento que Netanyahu y la extrema derecha israelí imponen a los palestinos, teniendo como consecuencia la guerra, el odio y últimamente la sangre corriendo por las calles.

Esperemos que el gobierno de Israel se dé cuenta que el camino del dialogo, de la concordancia y de la paz es más productivo antes depaz en medio oriente que sea demasiado tarde y que la intransigencia y las masacres continúen destruyendo el futuro de las generaciones, imponiendo el miedo y la angustia a millones de personas que nunca podrán vivir en paz mientras que esta cuestión no sea resuelta. Finalmente todos tienen el derecho a vivir en su nación, a crecer y a prosperar en paz con sus vecinos y a aceptar las diferencias como una riqueza y no como una provocación.

La única solución es establecer dos naciones independientes y respetuosas de sus fronteras y nadie podrá cambiar esta realidad. Toda situación de sumisión forzada acabará en desastre. Para esto, no hay más que consultar la historia.

¿Hasta cuándo Israel podrá continuar manteniendo esta situación, la de un país militarizado que vive en el terror permanente?

¿Hasta cuándo los palestinos podrán continuar viviendo presos en sus territorios, sometidos, humillados, insultados por la presunción de aquellos que creen en un derecho bíblico milenario y que continúan colonizando sus tierras e invadiendo su país?

¿Hasta cuándo el Hamas va a continuar llevando una política de odio, de venganza y de intransigencia que bloquea cualquier posibilidad de diálogo, incluso con la Autoridad Palestina, roída por la corrupción?

¿Hasta cuándo hombres, mujeres y niños palestinos e israelitas tendrán que vivir en una guerra eterna que coarta toda posibilidad de desarrollo colectivo e individual a causa de la incapacidad de los líderes políticos en tomar actitudes que construyan una paz verdadera?

Me pregunto si un día tendremos respuestas a estas preguntas. Mientras tanto continuamos viendo el triste espectáculo de adolescentes siendo fusilados por soldados armados hasta los dientes, cuchillos a la mano, tratando de herir o matar cualquier israelita que pase por su frente, como si la sangre de inocentes pudiera lavar las humillaciones cotidianas que sufren los palestinos de una potencia invasora que no tiene límites en su arrogancia conquistadora.

Alfonso Vásquez Unternahrer