Migrantes retornados afro-colombianos invierten ingresos en el desarrollo de sus comunidades de origen.

La ciudad de Valledupar, en Colombia fue sede hace algunos días de «un ensayo demostrativo» del programa de migración laboral circular y temporal que promueve en la región la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

 

Responsables de los servicios migratorios de los gobiernos de Ghana, Nigeria, Senegal y Libia, visitaron diferentes países latinoamericanos, entre ellos Colombia, para recoger información sobre este tipo de programas que se inician el próximo año con participantes africanos.

Si bien el objetivo no ha sido anunciado públicamente, se trata de reducir la presión migratoria ilegal africana en Europa, a través de programas temporales dirigidos como ha sido el modelo colombiano de Valledupar.

La OIM trabaja efectivamente en un proyecto piloto, promovido por Italia con países de África occidental, que consiste en oportunidades laborales puntuales con el retorno de los emigrantes una vez finalizado los proyectos.

Cierto, no se trata de un programa nuevo; el modelo de migración laboral circular y temporal de la OIM se ha llevado a cabo entre Colombia y España; Colombia y Canadá; y entre Guatemala y Canadá, con resultados satisfactorios, lo que ha motivado a ampliar la experiencia con emigrantes africanos.

Este programa nació por primera vez en 2008, gracias a la iniciativa del sindicato de los agricultores de Cataluña, Unión de Pagesos, fundado en la clandestinidad en 1974, y que representa los intereses de las pequeñas explotaciones familiares agrícolas y ganaderas.

El sindicato brindó la posibilidad a más de 3.800 colombianos de viajar a España para trabajar en el sector agrícola durante períodos de 4 a 8 meses. Una vez finalizado, los participantes retornaron a sus comunidades de origen.

La experiencia de  Valledupar.

En el caso de Colombia, la mayoría de esos migrantes provenían de la ciudad de Valledupar, «especialistas» en la cosecha de café. Gracias al dinero obtenido en este programa, los valledupanos invirtieron en su ciudad natal, contribuyendo así al desarrollo económico del pueblo.

Precisamente, la delegación de 15 expertos africanos visitó proyectos generadores de ingresos en la ciudad de Valledupar, creados por participantes colombianos gracias a los ingresos obtenidos en España, y de esta manera recoger elementos que se puedan aplicar a los emigrantes africanos en Europa.

Emigración y desarrollo

«La visita nos ha permitido comprender cómo incluir y llevar a cabo el componente de desarrollo conjunto en el proyecto piloto de 2011. Estos programa de migración laboral tendrán repercusiones positivas tanto en los flujos migratorios regulares como en el desarrollo local», señaló Jo Rispoli, jefe del departamento de cooperación técnica de la OIM en Accra y participante en la visita a Colombia.

«Este programa pone de relieve cómo una migración bien gestionada, que respeta los derechos humanos de los migrantes, así como las leyes de los países de destino, y que satisface las necesidades laborales de los empleadores, puede tener un resultado positivo para todos los participantes», explicó a su vez, Marcelo Pisani, jefe de la misión de la OIM en Colombia.

El proyecto piloto de 2011, contempla, gracias al apoyo de la Unión Europea, emplear mano de obra africana, ya sea proveniente de los asentamientos de refugiados en Italia y España, para trabajar en proyectos de desarrollo como los realizado en Latinoamérica con la asistencia de la OIM.

Una vez finalizados los proyectos, los migrantes africanos deberán regresar a sus aldeas de origen, para invertir lo ganado en estos proyectos.