(Intervención del Embajador Jorge Valero en el evento celebrado para resaltar el papel de Fidel Castro en la Revolución Cubana)

 

La Pastorale, Route de Ferney, Ginebra-Suiza

10 de diciembre de 2019

 

El pasado sábado 7 de Diciembre se cumplieron 30 años de aquel histórico acto (Cacahual, 1989), cuando el comandante eterno de la Revolución Cubana Fidel Castro, inmortalizó a los héroes internacionalistas de su país, que ofrendaron sus vidas cumpliendo misiones humanitarias en el exterior.

 

Recordó Fidel que fue un 7 de diciembre cuando “cayó, junto a su joven ayudante, el más ilustre de nuestros soldados, Antonio Maceo. Sus restos yacen aquí, en este sagrado rincón de la patria”.

 

El patriotismo y el internacionalismo fueron reivindicados por Fidel como dos de los más hermosos valores atesorados por el ser humano.

 

Cuando observamos los procesos de la humanidad constatamos que existen hechos históricos que están labrados como petroglifos sobre rocas metamórficas, que ni el tiempo ni nadie pueden borrar.

 

La lucha de los pueblos por alcanzar su liberación. Nobles propósitos emancipadores que son claro ejemplo de un profundo sentimiento humanista.

 

Y justo es reconocer que el pueblo cubano y su revolución a lo largo de su historia, y a pesar de las limitaciones impuestas por el imperialismo yankee, han dado permanentes demostraciones de solidaridad, en diversas latitudes del orbe.

 

Inquebrantable la gesta emprendida por Fidel contra el colonialismo y el proceso de recolonización que las potencias imperiales llevan adelante con el propósito de dominar el universo.

El “capitalismo salvaje”, con su economía de rapiña, sus antivalores, y sus métodos hegemónicos pretende impedir que los pueblos alcancen su soberanía, su independencia, y su felicidad.

 

Pero los pueblos del mundo son irreverentes. La confrontación histórica de hoy no es otra que socialismo Vs capitalismo. Los pueblos no pueden seguir siendo instrumentos de las potencias capitalistas, para que perpetúen sus desmedidas e inhumanas ansias de riqueza y de poder.

 

Los pueblos despiertan del letargo a que han sido sometidos por las potencias imperiales. Y como un huracán humano emprenden nuevas luchas libertarias. Avanzan hacia la edificación de nuevos modelos de desarrollo con justicia social.

 

Afirma Fidel que: “… la revolución no se puede importar ni exportar; un Estado socialista no se puede fundar por inseminación artificial o simple trasplante de embriones. La revolución necesita las condiciones propicias para ello en el seno de la propia sociedad, y solo cada pueblo puede ser su propio creador.”

 

El imperialismo en sus pretensiones por sobrevivir se propone recolonizar a los países en desarrollo. Por eso vivimos en un mundo en donde se han restablecido oprobiosas prácticas fascistas. El imperio, en sus pretensiones hegemónicas, se cree dueño del mundo; restituye las ambiciones de Hitler de dominar el mundo.

 

El imperialismo cree tener derecho a intervenir abiertamente y a agredir a los países en desarrollo. De la manera más aviesa viola el principio universal de no intervención en los asuntos internos de otras naciones.

 

II

 

A lo largo de sesenta años la Heroica Cuba ha logrado resistir el bloqueo económico y las más difíciles prácticas de asedio a que ha sido sometida por el Imperio. Hoy podemos decir que Cuba y su revolución han salido victoriosas.

 

Y esto ha sido logrado porque el Comandante de la Revolución Cubana, Fidel Castro, sembró un sentido de amor patrio en la conciencia de cada cubano.

 

Fidel entendió que el pueblo es el sujeto fundamental de todo proceso de transformación. Que la emancipación no sería posible de alcanzar si en su conciencia no se arraigaba el sentimiento patrio. Fidel entendió que para hacer realidad la revolución era necesario producir una identidad simbiótica entre pueblo y gobierno revolucionario.

 

 

III

 

Inconmensurable es el legado de Fidel. Su prédica política siempre estuvo guiada por un profundo sentimiento humanista. Humanismo engendrado en la propia razón humana fomentada por la relación con el otro, con los otros, como iguales, aunque diversos. Humanismo que el enciclopedismo no logró definir a plenitud, y que fue desnaturalizado por el liberalismo capitalista.

 

Humanismo es la manera como Cuba se relaciona con los demás pueblos del mundo: Solidaridad, cooperación, fraternidad; principios que han guiado a la revolución cubana en sus años de existencia.

 

Cooperación solidaria que se expresa en la presencia de técnicos, médicos y educadores cubanos en decenas de países del universo.

 

En la instalación de la VI Conferencia Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, celebrada en La Habana, Fidel se preguntaba:

 

“¿Qué se le puede impugnar a Cuba? ¿Qué es un país socialista? Sí, somos un país socialista, pero a nadie ni dentro ni fuera del Movimiento pretendemos imponer nuestra ideología y nuestro sistema. ¡Y no tenemos nada de qué avergonzarnos por ser socialistas! ¿Que hicimos una revolución radical en Cuba? Sí, somos revolucionarios radicales, pero no pretendemos imponer a nadie, y mucho menos al Movimiento de los No Alineados, nuestro radicalismo”.

 

Y agregó Fidel:“Somos decididamente antimperialistas, anticolonialistas, antineocolonialistas, antirracistas, antisionistas, antifascistas, porque esos principios forman parte de nuestras concepciones y están en la esencia, el origen, la vida y la historia del Movimiento de los Países No Alineados desde su fundación”.

 

IV

 

Fidel se preguntaba igualmente: “¿Qué es la historia de Cuba sino la historia de América Latina?  ¿Y qué es la historia de América Latina sino la historia de Asia, África y Oceanía?  ¿Y qué es la historia de todos estos pueblos sino la historia de la explotación más despiadada y cruel del imperialismo en el mundo entero?”

 

Al triunfar la revolución en Cuba, América Latina se encontraba totalmente bajo la hegemonía del imperialismo estadounidense. La revolución cubana fue la precursora de una nueva era histórica. Amplias perspectivas de liberación se abrieron para millones de humildes y desposeídos, en su lucha para terminar con la opresión.

 

En febrero de 1962, Fidel Castro lanzó su trascendental segunda Declaración de La Habana. En ella afirmó que el movimiento de liberación contemporáneo latinoamericano era indetenible.

 

América Latina y el Caribe es una región que ha sido expoliada de sus recursos naturales y sometida al genocidio de sus pobladores, desde la época colonial. Después de las guerras de independencia y, hasta ahora, se ha impuesto el neocolonialismo que se mantiene, principalmente, a través de gobiernos tutelados que responden a los intereses del imperialismo.

 

La unidad y la integración Nuestra Americana son elementos fundamentales de la visión estratégica del líder de la revolución cubana, que bebió en el legado de José Martí y Simón Bolívar.

 

Fidel afirmó que la integración de América Latina y el Caribe se debe fundamentar en la unión política y económica entre sus naciones, en la búsqueda de su desarrollo autónomo y soberano. Naciones liberadas de la hegemonía yankee.

 

Para Fidel la integración Latinoamericana y caribeña tiene un alcance multidimensional. Es una interacción entre procesos políticos, sociales y culturales de los pueblos.

 

Relevantes son los logros que Cuba y Fidel impulsaron en América Latina en los campos de la salud, el deporte y la educación.

 

El internacionalismo de la Revolución Cubana ha devenido en una práctica constante de solidaridad y cooperación, como nunca se ha visto en el mundo.

 

Con la creación del método audiovisual “Yo sí puedo”, Cuba ha ayudado al mundo a alcanzar la alfabetización de millones de personas, y gracias a su aplicación países como Venezuela y Bolivia se declararon libres de analfabetismo; en Haití miles aprendieron a leer y a escribir.

 

En el 2002, los comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez dieron impulso inicial a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que promueve un proceso de integración alternativo a los esquemas existentes en la región. Está basada en la solidaridad y la complementariedad entre los pueblos de nuestra América.

 

V

 

Durante el gobierno del Comandante Chávez, Fidel viajó a Venezuela en 11 ocasiones; incontables las veces que el líder de la revolución bolivariana visitó a Fidel en la Habana.

 

Un histórico y fuerte abrazo se dieron Hugo Chávez y Fidel Castro el 13 de diciembre de 1994, en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. Se dio, así, inicio a una estrecha relación de amistad, que marcó una nueva era revolucionaria para el continente latinoamericano y el mundo.

 

Ahora quisiera recordar las palabras de Hugo Chávez con ocasión de celebrarse el 80 cumpleaños de Fidel, en agosto de 2006:

 

“Fidel es un gran detector de problemas, como un matemático, un Pitágoras, un Pitágoras social, él es un gran matemático social, para solucionar los problemas de los pueblos, creo que, de tantas, tantas cosas que admiro de Fidel, de esos ochenta años de inmensidad, esa es una de las que más admiro y trato de imitarlo. Fidel puede ser como un padre, un padre más allá de las dimensiones humanas, más allá de las dimensiones de los formatos, y yo pudiera pensar que él me ve a mi como si fuera un hijo.”

VI

 

Los venezolanos recordamos con gran satisfacción aquellos días de diciembre de 1994, cuando nuestro Comandante Supremo, Hugo Chávez Frías, visitó -por vez primera- a la República de Cuba, meses después de haber recobrado su libertad al comandar la heroica rebelión militar del 4 de febrero de 1992.

 

Hugo Chávez fue recibido por el Presidente Fidel Castro, con los honores que se le brindan a un Jefe de Estado. Apoteósico recibimiento que los venezolanos agradeceremos por siempre.

 

En la conferencia dictada en la Ilustre Universidad de la Habana, el Comandante Hugo Chávez, y ante una pregunta acerca de si era la primera vez que visitaba Cuba, respondió:

 

“… por primera vez vengo físicamente, porque en sueños a Cuba vinimos muchas veces los jóvenes latinoamericanos. En sueños a Cuba vinimos infinidad de veces, los soldados bolivarianos del Ejército venezolano, que desde hace años decidimos entregarle la vida a un proyecto revolucionario, a un proyecto transformador. Así que, de verdad, agradezco este nuevo honor que me hace el presidente Fidel Castro (…) A él le dije: Yo no merezco este honor, aspiro a merecerlo algún día, en los meses y en los años por venir”.

 

Hugo Chávez y Fidel Castro se hermanaron en sus sueños libertarios. Allí están esos dos gladiadores; dos Quijotes que nos guían para que nos mantengamos indoblegables en la lucha por la liberación de nuestros pueblos.

 

Cuba y Venezuela son hoy para el mundo, lo que fuera en su tiempo el Faro y la Biblioteca de Alejandría para oriente y occidente. 

 

Y el sueño se ha hecho realidad. Desde 1989, año en que Hugo Chávez asumió la presidencia de Venezuela, las relaciones entre Cuba y Venezuela, entre la Patria de Bolívar y la Patria de Martí se han ensanchado al infinito. Nos hemos convertido en un solo pueblo hermanado por el mismo ideario.

 

Y es que la relación entre la Revolución Cubana y la Bolivariana no es circunstancial. Es una relación duradera que se sustenta en principios políticos, económicos y sociales compartidos. Cada una de acuerdo con su propia realidad.

 

¡Qué viva Fidel!

 

¡Hasta la victoria siempre!

 

Muchas gracias.