El sistema de producción capitalista, impone un modelo de obtención extractivista del cuál la producción agropecuaria constituye un factor elemental. La industrialización agropecuaria tiene como contracara la utilización de productos químicos, el saqueo de nuestros bienes comunes, y la devastación de la naturaleza.

En este escenario, la problemática sobre las fumigaciones y la utilización de agrotóxicos encarna una demanda social fundamental, para la defensa de la vida y el respeto de nuestra naturaleza. Al mismo tiempo, se conjuga a una crítica más compleja y amplia: el cuestionamiento al actual modelo estractivista, con la proliferación del agronegocio, monocultivos, etc., en la actual coyuntura de reprimarización de las economías latinoamericanas, para una inserción subordinada de la región al engranaje económico mundial.

Asimismo, la denuncia contra los agrotóxicos (ya sea glifosato, u otros más nocivos, como el 2, 4- D, derivado del agente naranja- perjudicialmente utilizado en la guerra de Vietnam contra poblaciones y cultivos-), prohibición de fumigaciones y cultivos transgénicos; no se da de igual modo en los distintos países del mundo, ni en los distintos territorios que integran cada país; pues ello varia, de acuerdo a los distintos recursos que deben emplear las organizaciones y grupos, según las numerosas estrategias que utilizan las corporaciones para resguardar sus intereses en cada espacio local; dónde las legislaciones vigentes, resultan sumamente abarcativas, y en muchos casos ambiguas, poniendo en evidencia la desprotección que recae sobre la vida humana afectada por estas prácticas.

• Glifosato: en la lista negra del cáncer.

El 20 de marzo de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC),dependiente de la Organización Mundial de la Salud, ha incorporado al glifosato- herbicida de mayor comercialización y utilización en el mundo- dentro de la lista de substancias “probablemente cancerígenas para los humanos” (clasificación 2A, según IARC)

En este sentido, vale destacar que la nueva clasificación del glifosato por parte de la IARC, no es casual, pues desde hace muchos años, organizaciones campesinas, agricultores, movimientos sociales, ambientales, y numerosas investigaciones científicas, vienen denunciando en distintos sitios del mundo, las consecuencias que genera este herbicida sobre la salud y el ambiente.

• Europa: semi- libre de transgénicos.

Europa, es un claro ejemplo, de cómo las movilizaciones ciudadanas pueden lograr triunfos importantes, frente a los interesesunt corporativos de grandes compañías y frente a decisiones políticas. Ello ha sido demostrado con la declaración de Monsanto en donde manifiesta que da perdida la batalla por la implantación de semillas transgénicas en este continente, sobre todo en lo referente al cultivo del Maíz transgénico MON810, debido a las fuertes protestas de apicultores y activistas anti- OGM (organismos modificados genéticamente).

“No gastaremos más dinero para convencer a la gente para cultivarlas”, aseguró Brandon Mitchener (2013), responsable de Public Affairs de Monsanto para Europa y Oriente Medio en una entrevista a Investigative Reporting Denmark.

Dentro del grupo de semillas transgénicas, la variedad MON810, es la única que está permitida cultivar dentro de la Unión Europea; y se habilita a cada país miembro, optar ante su posible prohibición. Y si bien, la mayoría de los países miembro de la Unión Europea, han escogido la prohibición de los mismos, solo España y Portugal representan la excepción.

 Culturas del Buen Vivir libre de semillas transgénicas.

La ley de la Madre Tierra y desarrollo Integral para el Vivir Bien, promulgada en octubre de 2012, por el Presidente del Estado Pluricultural de Bolivia Evo Morales; prohíbe el use de semillas transgénicas en este país, conjuntamente a la prohibición de la concentración de propiedad de la tierra, y latifundio; y crea un fondo de justicia climática.

Esta ley, fue el resultado de muchos años de debate tanto por parte de las organizaciones sociales como en el ámbito legislativo.

La ley de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, es contemplada como ley marco, que servirá de matriz para promover nuevos cambios normativos que serán trabajadas en los próximos años.

• Organización popular en Argentina.

imagesEn Argentina, la lucha contra las fumigaciones en muy dispar. Los movimientos y organizaciones que forman parte de la lucha diaria, se constituyen en referentes socio- políticos de suma importancia. A partir de intercambio de información y experiencias, se va ejerciendo un contrapoder en contraposición a los niveles gubernamentales regidos por legislaciones, casi siempre, favorables a los intereses corporativos del agronegocio.

Los recursos y metodologías que se contemplan en la lucha, van desde modificaciones en las leyes vigentes, tato como en acciones directas, ya sean, denuncias públicas, escraches, movilizaciones, acampes, asambleas.

Entre las provincias que se vienen movilizando para exigir que se prohíba o que se limite (a una distancia relativamente prudente) la utilización de agrotóxicos (ya sea de forma área o terrestre) podemos destacar: a la Provincia de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, Chaco, Santiago del Estero. En Córdoba ya son 15 las comunas que han obtenido ordenanzas favorables a lo peticionado por la movilización popular. A estas se suma, también la localidad del Bolsón (Provincia de Río Negro), que no solo fue declarada “zona no nuclear” sino también (a partir de junio de 2015) “zona libre de glifosato”.

Entre las acciones directas más emblemáticas por la tenacidad de la lucha, cabe destacar el acampe de la localidad de Malvinas Argentinas (Córdoba) frente a la instalación de una planta procesadora de semillas transgénicas por la Multinacional Monsanto, y al grupo de madres del Barrio Ituizaingo Anexo, de la ciudad de Córdoba, que hace de más de diez años, denuncian las muertes sorpresivas y casos de cáncer de sus familiares y vecinos. Dentro de las madres se destaca la lucha de Sofía Gatica.

También vale resaltar el sinnúmero de investigaciones científicas de carácter nacional, que dan cuenta de la toxicidad y daños que ocasionan a la salud, el uso de agrotóxicos, como el glifosato. Entre ellas, sobresalen las investigaciones de Andrés Carrasco (Investigador de CONICET- ya fallecido-), Medardo Ávila Vázquez (Red de Médicos de Pueblos Fumigados), los estudios epidemiológicos en muchos pueblos del interior del país por parte del campamento sanitario, dependiente de la cátedra de salud socioambiental, de la facultad de Ciencias Médicas, de la Universidad Nacional de Rosario, entre otras.

• Conclusiones

La presión social ejercida por diferentes grupos y organizaciones, resultan fundamentales a la hora de la pugna política, por lograr cambios a nivel normativo, para regular y/o prohibir el uso de fumigaciones, y acabar de este modo con las prácticas que afectan sobre los derechos de las poblaciones. Conjuntamente, la lucha no debe enmarcarse solo contra las fumigaciones, sino que debe ir más allá, en contra de todos los ultrajes que genera el sistema extractivista, y avanzar en una transición política hacia otro tipo de sociedad más justa y armónica en cuanto a las relaciones sociales y las relaciones de producción.

Salomé Vuarant. Lic. en Ciencia Política. Argentina

Especial para el Hebdolatino.ch