Un periodista alemán, durante los años 40, se interrogaba sobre la utilidad de escribir. Obligado a exiliarse en los Estados Unidos, frustrado con el avanzo del nazismo, se preguntaba sobre el impacto real de los cientos de artículos que había escrito advirtiendo del peligro nazi. La impresión era que  las palabras habían caído en el vacío.

 En estos tiempos de políticos gánster, del retorno de un populismo basado en la ignorancia, el racismo, el preconcepto, el fanatismo religioso, exhibiendo sin pudor y casi con orgullo el dogmatismo y el sectarismo más absoluto y primario, la pregunta es ¿qué pasó en el planeta para semejante salto para atrás?   Para responder a esta pregunta, la actividad periodística es cada vez más importante y por consecuencia cada vez más atacada, llegando a extremos, como en México, que el asesinato de periodistas es casi cotidiano.

La importancia de la prensa

Aunque se tenga la sensación de inutilidad, la palabra escrita siempre tuvo una importancia capital en la historia de la humanidad. No es un artículo que va a cambiar la historia, pero el debate y la luz que este artículo puede provocar si pueden cambiar muchas cosas. El periodista es la conciencia de la sociedad. Por mas desanimado que esté el periodismo en estos años de crisis, el deber de exponer las arbitrariedades y las contradicciones de la clase política y del mundo económico es indiscutible. Al mismo tiempo es deber del periodismo defender la objetividad y la búsqueda de la verdad frente a órganos de prensa vendidos a intereses de grupos económicos o políticos, brazos armados de la política gánster; medios sin ética, sin escrúpulos, amorales y comprometidos únicamente con intereses sectoriales, que no dudan de utilizar noticias falsas y manipulación de la opinión pública para servir sus intereses. Esta prensa “amarilla” debe ser combatida con fuerza y energía por que encarna la antítesis del trabajo periodístico que es estar al servicio de la verdad, la transparencia y la objetividad.

El periodismo revela la necesidad latente de encontrar soluciones para el mundo moderno, principalmente a los desequilibrios causado por un sistema cruel e inhumano que solamente favorece a una minoría, causando daños irreversibles tanto al medio ambiente cuanto a las personas. Sistema que ha secuestrado la democracia liberal para representar sus intereses y únicamente sus intereses, en prejuicio de la mayoría de la población.

Visto el fracaso de la democracia representativa, “ el sistema” cría mitos salvadores basados en mentiras y manipulaciones , como Bolsonaro en Brasil que defienden intereses particulares y nunca los de la mayoría de la  población. Un enorme síndrome de Estocolmo se apodera del planeta en donde las personas, por miedo y frente a la incertidumbre, votan en aquellos que los manipulan y controlan a través de un profundo lavado cerebral. La ideología basada en un crecimiento sin fin en un planeta de recursos limitados no solamente es criminal, pero también revela la incapacidad de reflexión y la ausencia total de inteligencia frente a la obsesión de la ganancia y de beneficios a corto plazo. Ellos mismos están destruyendo las fuentes de renta que les proporciona tamaña riqueza efémera.

Inevitablemente, la única salida para la política gánster es la guerra. Tenemos como ejemplo las últimas guerras causadas por la falta de energía fósil y por intereses de la industria armamentista Las próximas serán por el agua, el espacio y el oxígeno para respirar en un planeta carcomido por la polución.

Social-liberalismo

El concepto de “social-liberalismo” inventado principalmente por los partidos liberales europeos y colocado al frente del debate político por Emanuelle Macron, es el disfrace perfecto para ocultar el verdadero rostro del liberalismo económico reinante hoy en día.

El ideal “social” de liberalismo económico está representado en la siguiente frase: Trabaja, cállate y consume. Es todo lo que se espera de los ciudadanos de una nación gobernada por las elites económicas; consume para continuar enriqueciendo el 1% dueños del capital e que exhiben  fortunas indecentes comparadas a la situación de la inmensa mayoría de la población mundial. Ja la propia palabra social liberalismo encierra su propia contradicción, porque el liberalismo no puede y no será jamás social, porque los partidos liberales defienden la economía, las multinacionales, la concentración de poder y de riqueza, y en este contexto, lo social no existe, y si existe, lo hace a nivel de migajas que los liberales ceden a las sociedades para evitar explosiones mayores que puedan colocar el sistema en peligro, como los Gilet Jeunes en Francia.

La urgencia ecológica

Cínicamente, debido a la presión popular, los liberales y capitalistas hoy en día fingen se interesar a los problemas ecológicos a causa de fines electorales, visto el crecimiento importante de los partidos ecologistas principalmente en Europa, cuando son justamente ellos los que son responsable de la mayoría de los problemas de medio ambiente existentes. Son ellos los que sabotean y vetan toda iniciativa para transformar el capitalismo salvaje y evitar la destrucción del planeta. Máximo representante en este momento del movimiento anti ecológico e negacioncita, Donal Trump, que en nombre de su eslogan America first coloca los intereses económicos del país por sobre toda evidencia científica, se retira de tratados internacionales, lucha para reabrir las minas de carbón, reivindica la explotación de las energías fósiles como el gas de schiste, se prepara para una nueva guerra en el golfo pérsico para mantener el control del petróleo. Donald Trump descarta toda posibilidad de llevar a serio las evidencias climáticas, inventando las teorías más fantásticas para justificar tal actitud, así como lo ha hecho para enfrentar la epidemia de covide-19 que ja ha costado la vida de casi 200.000 estadounidenses.

Los gánsteres que nos gobiernan

En la segunda parte de este artículo trataremos de ver en detalles los gánsteres que nos gobiernan y que están llevando el mundo a la catástrofe. Pero la esperanza nace, crece y se desarrolla en las fuerzas populares, porque cuando el pueblo se revela, no hay fuerza que lo detenga, no hay poderoso que resista. El covide-19 ha dado una tregua a los poderosos que tambalean, como Piñera en Chile, Bolsonaro en Brasil y otros que agradecen la llegada del virus que permitió las leyes de emergencia, el confinamiento de la población y la supremacía de la salud por encima de los otros problemas.

  El lento despertar del pueblo brasileiro después del traumatismo de la elección de Jair Bolsonaro, que después de las nuevas revelaciones del Intercept, las denuncias contra la Operación Lava Jato y la anulación de varios procesos por comprobada manipulación política del poder judiciario, se comprobó la farsa de la condena del ex presidente Luis Ignacio Lula da Silva , del complot para eliminarlo de las elecciones presidenciales de 2018. El antes todo poderoso Juez y ex Ministro de la Justicia de Bolsonaro, Sergio Moro se reveló como un criminal, manipulador, servidor de los intereses de los Estados Unidos. Traidor a su país, a su continente, haciendo alianza con el peor enemigo de América Latina, abriendo las puertas al terrorismo americano y sometiendo al pueblo brasileiro a la miseria, la inseguridad y a un gobierno mafioso e incompetente. Este es más un capítulo de los gánster que nos gobiernan y Brasil es representativo de la esquizofrenia que viven actualmente muchos países del planeta.

 ( continua…)