La globalización poco a poco conduce a la economía mundial, a tomar la forma de esta economía financiera, virtual predispuesta a todos los atajos de la ilegalidad y explotación.

Nuestra larga experiencia con estas rutinas crea la ilusión de que las dominamos y a la vez sabemos que contra ella no hay otra arma que la exactitud y la frialdad de la verificación.

Diariamente nos despertamos y el mundo aparece enredado en la inminente posibilidad de algo peor. Algunos piensan – con razón – que la vergüenza debería cotizarse en la Bolsa de valores.

La vergüenza como valor contante y sonante, como sufrimiento que la provoca y suscita.

Hoy haremos referencia a una de estas empresas que cotizan en Bolsa, cuya vergüenza son las de tantas vidas amarradas, acorraladas, tangentes de una sociedad en retroceso. Entre estos desposeídos y sus contemporáneos se alza una suerte de ventana que sugiere la luz de la decencia protagonizada por algunas organizaciones que no les tiembla el pulso para denunciar a los detentadores del poder económico.

Recientemente el CETIM (Centro Europeo- Tercer Mundo) en Ginebra se atacó a la multinacional Glencore.

Glencore plc, es una multinacional con sede en Suiza, se considera la principal empresa privada dedicada a la compraventa y producción de materias primas y alimentos del mundo. En el año 2010 su facturación fue de 145.000 millones de dólares, un 36% más que en 2009, y el beneficio neto mejoró un 41% situándose en 3.800 millones. Glencore cuenta con más de 190.000 empleados (incluyendo contratistas) y tiene activos en 30 países. Su tasación previa a su salida a bolsa el 24 de mayo de 2011 fue de 22.820 millones de dólares (15.727 millones de euros).

Glencore controla el 50 por ciento del mercado mundial de cobre, el 60 % de zinc, el 38 % de alúmina, el 28 % de carbón para centrales térmicas, el 45 % de plomo.

En alimentos básicos controla casi el 10 % de trigo del mundo, cerca del 25% del mercado mundial de cebada, girasol y colza. Glencore posee cerca de 300.000 hectáreas de tierras de cultivo siendo uno de los mayores productores del mundo de grano. Glencore, es el primer accionista de Xstrata con una participación de alrededor del 34%.

El propósito de la declaración presentado por el CETIM* a la 38° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (junio-julio 2018) es poner de relieve las violaciones cometidas por la transnacional Glencore, sus filiales y subcontratistas en algunos países.

Como ya hemos observado, Glencore PLC es una de las principales empresas mineras y de comercio de materias primas del mundo. Según nuestros testigos de primera mano procedentes de sindicatos del sector minero, no es una práctica habitual de Glencore conceder a sus trabajadores dichos derechos fundamentales, garantizados por el Derecho internacional de los derechos humanos.

La Industria ALL Global Unión ha intentado que Glencore se comprometiera a entablar un diálogo social global significativo sobre las malas prácticas de la empresa en materia de salud y seguridad, el tratamiento deficitario de los trabajadores, los conflictos laborales sin resolver y las prácticas antisindicales. Glencore no se ha comprometido a ello.

El CETIM insta a los Estados que albergan sedes de Glencore y de sus filiales a cumplir los compromisos contraídos en materia de derechos humanos y de normas laborales internacionales tomando medidas concretas para garantizar que esta empresa respete, en particular, los derechos de los trabajadores a la seguridad, la salud, ingresos dignos y libertad de sindicación y asociación pacíficas.

Asimismo el CETIM insta a las autoridades suizas a cumplir con su obligación de garantizar que las corporaciones transnacionales con sede en su territorio no violen los derechos humanos, en particular cuando llevan a cabo actividades en otros países y, si eso ocurre, garantizar a las víctimas el acceso a la justicia. Apelamos en particular al gobierno de Suiza para que intervenga con el fin de que Glencore deje de violar los derechos humanos de los trabajadores y garantice que las víctimas obtengan justicia.

No debemos olvidar que cuando los Estados asumen, mediante tratados multilaterales, obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, contraen un tipo de compromiso complejo que implica que todos los individuos nacionales o extranjeros, eventualmente sujetos a la soberanía del Estado en cuestión, gozaran en la practica de todas las libertades propias de la dignidad humana que la comunidad mundial ha definido como tales a través de sus instrumentos y organismos especializados. Hace pocas semanas enfervorizados discursos en la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT, nos hablaban de las virtudes del dialogo social tripartito … algunas empresas siguen estando sordas .. muy sordas.

Por Eduardo Camin

Jefe de Redaccion Internacional del Hebdolatino Gienbra
Columnista de Nodal
Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)