En Occidente, se dice a menudo que el budismo es una religión «sin Dios», aunque se reconozca la existencia de muchos dioses y divinidades en la mayoría de sus corrientes.

Este punto de vista se basa probablemente en una visión monoteísta de un «creador» del mundo y éste concepto puede estar al origen de un malentendido. Según el budismo, el universo es eterno y existe desde «el pasado infinito» en lugar de ser «creado» en algún momento. Con la concepción occidental predominante de la linealidad del tiempo (principio y fin), esta definición es más difícil de entender que el de un creador todo poderoso en el medio de la nada.

El histórico Buda Siddhãrtha Gautama o Shakyamuni (el sabio de los Sãkyas), que vivió en India hace aproximadamente unos 2’500 años, propagó su doctrina durante más de 50 años después de haber alcanzado la iluminación. Le tomó 40 años para romper los paradigmas y preparar a la gente para recibir la esencia de su enseñanza. Las religiones existentes de la época, especialmente el brahmanismo, habían dejado arraigar muchas creencias como por ejemplo, la liberación de la mente, solamente por medios de austeridad sobre el cuerpo físico.

Shakyamuni recorrió India propagando su enseñanza y acompañado de sus múltiples discípulos y seguidores que, después de un cierto tiempo, se fueron a hacer la propagación en otros lugares.

Esto explica por qué hay tantas escuelas budistas y en países, geográficamente tan distantes. El budismo Theravada fue transmitido principalmente en el sur y el sudeste de Asia, donde se conservan las prácticas monásticas originales. El Mahayana o Gran Vehículo, emigró en China, en Corea y en Japón y no mantuvo el elitismo con el fin de incluir a todas las personas.

El budismo también se le llama «forma interna» en la que el individuo es responsable de su vida y tiene el poder de transformarla basándose en la ley de causa y efecto. Los practicantes rezan con el fin de manifestar sus propios potenciales inherentes y no por algo o para alguien externo a ellos mismos. El budismo Theravada, que es el más conservador, predica que es necesario eliminar los deseos mundanos para poner fin a los sufrimientos. Sus preceptos son difíciles de seguir para una persona común y es por ésta razón que se llama peyorativamente budismo Hīnayāna («pequeño vehículo», que no es capaz de conducir a todos los seres humanos al Nirvana).

El budismo Mahāyāna empuja cada individuo a manifestar la buena conducta en su vida cotidiana en lugar de eliminar uno u otro de sus aspectos. El Sūtra del Lotus, considerado por los eruditos como la escritura budista la más importante, afirma que todos los seres humanos, sin excepción, poseen un estado de Buda y son capaces de manifestarlo en sus vidas. Si profundizamos el tema, descubrimos la simultaneidad de la ley de causa y efecto así como la posibilidad de transformar su karma en la vida presente (y no solamente en las vidas futuras).

Todos estos conceptos pueden parecer como simples teorías si el budismo es solamente considerado como una filosofía. Sin embargo, el budismo es también una religión en el sentido de volver a conectar cada uno de los seres con su propia esencia. Es por eso que es esencial practicar la oración ya que ésta permite de superar las limitaciones del intelecto.

Artículo escrito por Ana Paula Candelaria
Traducido del francés al español por Lourdes Barros