Encuentro con el actor y dramaturgo cubano, Jorge Enrique Caballero Elizardo, que visita Ginebra para participar en el Cabaret Latino

Por Martin Montiel. Acacias, Ginebra.

La sociedad actual nos ha forzado a valorizar todo lo que brilla, en detrimento de la calidad, tanto en los objetos como en el comportamiento humano.

Hablando de nuestra realidad más cercana, encontrarnos con artistas de la talla del joven actor cubano Jorge Caballero Elizardo, que participa en el Cabaret Latino de Ginebra, nos deja perplejos. Artista que refleja una amalgama poco común: simplicidad y talento, es alguien que despierta nuestra curiosidad y atención.

Y es que Jorge Caballero, no parece afectado por ninguno de los “colateral damages” típicos de la gente que ve su imagen en gran pantalla o sobre las tablas del teatro.

Actor, dramaturgo, profesor de teatro, Jorge Enrique Caballero Elizardo, que participó en la película del 2012 “Seven days in Havana” dirigida entre otros por Benicio del Toro, nos comentó con la naturalidad que lo caracteriza, cómo ha podido salir adelante, en un mundo donde muchas veces triunfan solamente los “grandes hocicos”.

Con su cara de niño insatisfecho, Jorge Caballero no se parece en nada a la primera imagen que creí ver en él. De una amabilidad sin manierismo, de una elocuencia sin excesos y de una simpatía natural, nos recibió en la habitación donde esta hospedado, en la primera planta de una antigua casa de la zona industrial de Acacias de Ginebra, lejos de cualquier lujo u opulencia.

ENTREVISTA:

Hebdolatino.ch: Cuéntanos un poco quien es Jorge?

Jorge Enrique Caballero Elizardo: Nací en la Habana, hace 33 años, estudié teatro en el Instituto Superior de Arte de Cuba, Jorge Caballero Elizarde5-400donde me gradué en la disciplina de teatro hace diez años. Para completar mi formación, he seguido otros cursos de teatro, de cine, televisión y danza. Actualmente, soy profesor de la misma escuela donde hice mis estudios.

HL: ¿Qué se necesita para ser actor?

JECE: En la escuela donde imparto clases, es necesario pasar una serie de pruebas de aptitud. Eso permite evaluar la sensibilidad, el nivel de imaginación, la capacidad de entrega y de compromiso, la disponibilidad, aptitud vocal y corporal, y el coeficiente intelectual. La base académica son los estudios preuniversitarios, el equivalente de un bachillerato.

HL: Realizar ese tipo estudios en cualquier parte del mundo implica tener recursoso suficientes , cuánto cuesta la formación en Cuba?

JECE: La formación es cubierta enteramente por el Estado, incluyendo el material de trabajo. El teatro en general cuenta con el apoyo total del Estado, tanto para la formación los materiales de estudio y el pago a los enseñantes.

HL: ¿Qué metodología utilizan ustedes en tu escuela?

JECE: Desde 1970, usamos el método de Stanislavski. También se utilizan otros métodos de especialistas rusos o estadounidenses como Lee Strasberg, Sanford Meisner “técnica Meisner”, basada en el uso de la intuición e utilizada especialmente para el cine y la del polaco Jerzi Grotowski, creador del llamado Teatro del pobre, que hace predominar la relación entre el actor y el espectador, sin el uso de artificios u objetos externos.

HL: ¿Es igual ser actor de teatro que de cine?

JECE: Entre el trabajo del actor cine y del teatro hay bastantes diferencias. El cine es bien pagado, quizá diez veces mejor que el teatro (risas). El cine deja algo físico, el teatro es efímero, pero deja una gran satisfacción: la de poder intercambiar con la gente. Hay mejores condiciones para hacer cine, incluso en Cuba. El teatro requiere más sacrificio pero te da la ventaja de la proximidad con el espectador.

HL: ¿Cómo te has preparado para hacer cine?

JECE: He seguido cursos en la Escuela Internacional de Cine San Antonio de los Baños de Cuba, y talleres impartidos por especialistas como el británico Mike Figgis, el argentino Gustavo Postiglioni, el crítico, autor y especialista de la televisión, Stephen Bayleys del centro Meisner de Londres. Este último imparte cursos dos veces por año en Cuba para los artistas de cine.
IMG 0989-400HL: Estás de visita en Ginebra para participar como actor en el Cabaret Latino, en la obra de Mia Couto, llamada en español “Los machos llorones” ¿Cuáles son tus primeras impresiones?

JECE: Cada trabajo que llevo a cabo es una posibilidad única de poder ser escuchado por la gente y mostrar lo que puedo hacer como ser humano. El teatro se convierte en una especie de megáfono para decir en alta voz lo que pienso y siento.
Estar en Suiza es conocer un país nuevo, nuevos métodos, nueva cultura, nuevos caminos hacia la creación. Para mí significa enriquecerme, construir palabras.

HL: ¿Qué piensas de la obra en particular?

JECE: Muchas cosas. En la obra hago el papel de un hombre mudo y como los artistas somos egocéntricos, al inicio no era fácil limitarse a ese papel. Luego descubrí con placer que en el silencio se aprenden cosas. Hay una expectativa de lo que sigue, de lo que va a pasar. Con el silencio se pueden decir muchas cosas.
A mi parecer, la obra nos pone en plano de igualdad. No hay víctimas ni victimarios. El objetivo es que eso desaparezca. Pienso que Couto, nos dice que si no hay límites ni diferencias, todos somos iguales. Es como comparar el caudal de un río. Decimos “hasta aquí llega el río” porque nos detenemos a ver los límites geográficos, pero al final es la misma agua.

HL: En esta obra, también haces el papel de una mujer. ¿Te parece que hacerlo ha facilitado tu comprensión de lo que piensan o sienten las mujeres?

JECE: Estoy seguro que sí. Pero, para hacerlo he tenido que hacer un trabajo previo. Primero busqué que puntos tenía en Machos llorones - JECE-400común con el personaje. Yo trabajo por temas. Así, encontré el tema de la exclusión, del que trata la obra. La mujer se representa humillada y excluida. Hice un paralelo entre su condición y la mía: soy negro, soy actor, e incluso cubano. Según tu condición, o estás en gran ventaja o se te segrega, se te denigra, o se discrimina.

Me doy cuenta que como hombres, quizá inconscientemente, podemos ser inhumanos con las mujeres. Incluso con una broma, podemos agredirlas sin pensarlo. Esa es una de las enseñanzas. Con relación a la mujer, puedes ir lejos, pero no debes caminar sobre el espacio del otro. La mujer es un ser más receptivo y comunicativo que nosotros los hombres.

HL: ¿Eso significa que el sufrimiento contribuye a despertar nuestra conciencia?

JECE: Claro. En la tragedia griega esto se explica muy bien. Cuando se habla de que para llegar a la purificación (catarsis) se pasa primero por el error fatal (hamartia). A veces, aún queriendo hacer el bien podemos cometer un error, lo importante es la lección que podemos aprender, y por supuesto integrarla de manera consciente.

HL: Si el arte puede contribuir a terminar con los prejuicios o romper barreras, ¿qué pasa luego del espectáculo?

JECE: Nosotros, en el seno de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba), de la cual soy miembro, hablamos de la política cultural. A mi parecer quien piense que la función del arte es masificar principios y valores está equivocado.
El aporte del arte, es el de la paciencia, la constancia, la consagración y eso da como pequeños grados. Toda la virtud del mundo cabe en un grano de maíz, dijo el poeta José Martí. No podemos querer llegar más allá, quien logra llegar podrá aportar ideas. Sí creo en los cambios, pero todo depende del contexto, hay espacios donde las ideas no caminan. De nada sirve derrochar ideas de contexto, sin avanzar.

HL: Si el papel del actor es difundir ideas, ¿cuál sería el papel del espectador?

JECE: El papel de cada uno, como espectador o como humano simplemente, es hacer su propia transformación. Alguien dijo que lo importante es impartir conocimiento, los otros deben ocuparse de su transformación.

HL: ¿Cual sería el papel del actor en Suiza?

JECE: Quizá, lo que respondo hay que pasarlo por un filtro. En Suiza, he podido constatar que si el arte no tiene cabida en una sociedad como ésta, no lo tiene en ningún lado. En un lugar donde hay muchas carencias afectivas y de comunicación, el papel del actor es muy importante. Con gran satisfacción he podido observar que el teatro lleva a cabo ese trabajo. Vi varias obras que me dejaron impresionado por la calidad, tanto del trabajo del actor como del mensaje que se trata de transmitir.

HL: Y en cuestiones de acceso al teatro, en Suiza hay más recursos pero es caro, ¿y en Cuba?

JECE: Creo que cada país responde a sus condiciones, intereses y lo que ha podido lograr. En Cuba, la entrada al teatro es gratis o cuesta 5 pesos cubanos o sea 25 centavos de dólares, o 15 céntimos de euro. El flujo monetario es completamente diferente que en Suiza.
0003-chocolate-kid-400HL: En tu monólogo Chocolate Kid, interpretas al famoso boxeador cubano. ¿Por qué ese personaje?

JECE: Eligio Sardiñas alias Chocolate Kid, es uno de los más grandes boxeadores de su tiempo. La idea surgió producto de mi necesidad de crear algo propio. Él era afrodescendiente como yo, nació y vivió en el mismo barrio que yo. Con la ayuda de un amigo, logré encontrar el personaje, después de haber creado una máxima: “la realización de tus sueños está al alcance de tus esfuerzos”. Después las cosas fueron llegando una tras otra, recordarlo todavía me da escalofríos…
El estreno fue en la ciudad de México, donde realizaba estudios por medio de una beca de 8 meses. Creo que el éxito se debe al tema; habla del amor a la madre, a uno mismo, del esfuerzo, de ser consecuente con sus sueños.
El primer monólogo me dio la idea de hacer una trilogía. La inspiración para el segundo personaje me llegó aquí en Ginebra. Se trata de Claudio José Brindis de Salas, llamado el Paganini Negro o el Rey de las Octavas. Violinista y músico, Brindis de Salas fue considerado el mejor en su campo durante la segunda mitad del siglo XIX. En Francia, donde realizó sus estudios de música, fue galardonado con la Legión de Honor y la orden de la Cruz del Águila Negra. En Alemania fue nombrado Barón de Salas.
HL: ¿Hay algo que quisieras agregar?

JECE: Sí algo que me parece muy importante. Quiero decir gracias a mis colegas por este intercambio rico en experiencias, en donde me han enseñado muchas cosas. A Patrick Mohr, por su confianza, a los ADEM, organizadores del Cabaret Latino, por su interés de seguir difundiendo la cultura del mundo, esa que permite el acercamiento positivo entre nosotros, artistas y espectadores.

https://www.youtube.com/watch?v=OENCe-iX9JA

https://www.youtube.com/watch?v=mk8M5wIgqE8