Examinar los países de nuestra América Latina nos lleva a pensar en lo singular que resultan nuestros regímenes de gobierno bajo condiciones democráticas. Algunas de tales singularidades folklóricas constituyen parte de los argumentos que han llevado a los militares a tomar el poder, aunque sus formas de gobierno “siempre”, lo cual recalco, han resultado mil veces peor que las formas que, según ellos, pretendían cambiar. Pese a todo, la democracia nos resulta benévola.

Recordemos, por ejemplo, el año de 1989 en la Argentina los políticamente más vanguardistas vieron como impunemente el peronismomenen se dejó engatusar por excéntrico y fatal discurso de Menem. Parecía que los argentinos pensaban que ligando su suerte al apellido capicúa lograrían remontar la crisis económica expresada en una hiperinflación cercana al 5.000% y su deuda exterior que totalizaba alrededor de 63.000 millones de dólares. Sin embargo les salió el tiro por la culata, porque apenas Menem logró llegar al poder, se dio vuelta la chaqueta, rompió dramáticamente con sus promesas de campaña y aplicó un traicionero programa de ajuste de carácter ultra liberal donde privatizó casi todas las empresas públicas, redujo el gasto público y bloqueó los salarios situándolos por debajo del índice de precios. Junto a ello se dio una sucesión ininterrumpida de escándalos económicos, intrigas y conflictos conyugales que dejaban entrever una corrupción de grandes proporciones en el mismo seno de la Casa Rosada. Todo ello aderezado por la actitud exuberante y frívola del presidente en lo que los periodistas dieron en llamar la “farandulización de la política” para referirse al estilo de Gobierno de Menem.

Aparte determinó la aplicación indiscriminada del perdón a los militares protagonistas de la “guerra sucia” que habían realizado ingentes crímenes en contra de la población civil durante los golpes militares.

Sin embargo, pese a todo lo que hemos señalado, Menem, en su primer período presidencial logró detener la inflación, en pleno apogeo de la crisis económica que agobiaba a la Argentina hubo una especie de “veranito de San Juan”. Esto le permitió, utilizando la mayoría parlamentaria que poseía en el congreso, modificar la Constitución para permitir la reelección del Presidente con lo cual logró conseguir otro período de mandato por cuatro años

En el verano de 1996 se reactivó la protesta sindical por el gran incremento del desempleo, que alcanzó en 1995 el 18,4%, por la reforma de la legislación laboral, el desmantelamiento de los servicios sociales y, en definitiva, por las tremendas penurias de una población que en un 25% se situaba por debajo del umbral de la pobreza.

Ahora vamos viendo lo que pasó en el Perú en ese mismo período:

fujimori 400Alberto Fujimori, descendiente de modesta familia japonesa, de quien se dice que nació en Japón el 28 de julio de 1938 (en el día Nacional peruano) aunque fue registrado en Perú. Fujimori, que hasta ese momento fuera un desconocido ingeniero agrónomo, venció inesperadamente al escritor Mario Vargas Llosa en las elecciones presidenciales de 1990 debido, principalmente a que el pueblo peruano estaba cansado de la corrupción del gobierno. Al igual que Menem se mandó dos períodos consecutivos de gobierno y de igual modo, aplicó un programa económico ultra liberal, el neoliberalismo que sienta las bases para que en la actualidad el pueblo peruano sufra las consecuencias de la pobreza que trajo consigo dicho régimen económico. En diez años de gobierno, Fujimori le cambió la cara al país. En 1992, en una especie de autogolpe, cerró el Congreso de la República, intervino el Poder Judicial, combatió a sangre y fuego las acciones terroristas del grupo Sendero Luminoso y fue reelecto en 1995 con el 64% de los votos.

En el año 2000, Fujimori decidió continuar en el poder por otros 5 años, pero frente a denuncias de soborno y masivas manifestaciones en su contra se vio obligado a renunciar y huir al Japón, donde estableció su residencia, en principio, definitiva. Hasta que el año 2005 apareció de improviso en Chile con la intención de realizar una embestida política contra el gobierno del Perú. Sin embargo las autoridades judiciales habían pedido la extradición del ex gobernante, por lo cual fue arrestado en Chile y deportado al Perú bajo acusaciones de crímenes de lesa humanidad.

En Ecuador

 Abdala Bucaram Ortiz gobernó al país sólo algunos días, entre el 10 de agosto de 1996 a febrero de 1997, el pueblo se cansó de susbucaran excentricidades y en apenas seis meses de administración una multitudinaria oposición por su estilo de gobernar y política económica, donde se habían dictado descabelladas y absurdas medidas económicas que golpearon duramente a los hogares ecuatorianos, alza desmedida de los alimentos básicos, combustible, gas, luz eléctrica, agua, teléfonos, transporte, etc. el parlamento ecuatoriano, en uso arbitrario de “funciones psiquiátricas” lo declaró demente y lo cesó del cargo.

Los tres países, hoy en día, han cambiado de cierta manera y con grandes problemas han tratado de resolver la cosa pública y la cuestión económica.

Menem, Fujimori y Bucaram son parte del folklore histórico de nuestra América Latina. Así, los trágicos hechos que se realizaron bajo el gobierno del intocable Menem continúan dando que hablar, sobre todo lo relacionado con el atentado contra a la Embajada de Israel en 1992 y contra a la Mutual Israelita Argentina (AMIA) el 18 de julio de 1994; Fujimori, por su parte, que ocupó la Presidencia de la república del Perú entre el 28 de julio de 1990 y el 21 de noviembre del 2000 cumple condena de 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y corrupción; en tanto que Bucaram sigue en pos de la revancha en la lucha política del Ecuador, ahora en contra del Presidente actual de su país, Rafael Correa.
Estos son algunos de los casos, usted seguramente más enterado de los pormenores políticos que vive nuestra América Latina podrá ilustrar de mejor manera el folklórico devenir de nuestra vida política. ¿O no?

Gracias y hasta siempre amigas y amigos.

Rolando González Altamirano