Durante siglos  la familia representó el corazón de la sociedad, campesina, militar, obrera, burguesa. La familia tenía un marco de evolución en un medio en donde las reglas eran comunes para todo el mundo. Prevalecían los mismos valores de fidelidad y estabilidad.

Lentamente el siglo XX vio ese tipo de estructura desaparecer, fragmentada por la “liberación” de la sociedad, de la fe, y de la influencia de las iglesias en las comunidades, aunque  mucha gente conserve todavía valores morales y religiosos, la familia no se define más, ni es protegida como era en el comienzo del siglo XX. Hoy en día somos mucho menos religiosos, y a causa de este fenómeno la moral también ha cambiado.

 

Las formas familiares son, hoy en día,  diversas y  múltiples. Hoy la familia se conjuga en todos sus estados; compuesta, re-compuesta, de-compuesta, pacsé, etc. El Historiador francés Fustel de Coulanges explica en sus escritos que la familia antigua tenía un carácter eminentemente religioso, en donde sus miembros eran unidos por circunstancias más importantes que los sentimientos. El amor no tenía  lugar. Los casamientos eran realizados por conveniencias, principalmente por motivos económicos y religiosos, cuando no eran simplemente económicos.

A partir del siglo XX, con la industrialización, el éxodo rural y la urbanización consecuente, la familia nuclear se impone y se generaliza.  La concepción de una familia abierta, aglutinando en un mismo espacio varias generaciones, declina.  La pareja se encierra en si misma. Es el triunfo de la privatización.

Existen todavía en la África sub- sahriana, y en algunas comunidades serbo-croatas familias reagrupando hasta unas centenas de miembros dirigidos por un jefe (tribu, clan), repartiendo el trabajo y el dinero. En América Latina, por motivos económicos y culturales, las familias todavía mantienen estrechos lazos entre sus miembros durante largos períodos. El individualismo es menos presente y el sentimiento de grupo todavía es intenso. En Brasil es normal encontrar miembros de varias generaciones conviviendo en el mismo espacio sin que esta situación sea conflictiva, al contrario, es una experiencia que puede ser de una enorme riqueza y de mutuo conocimiento entre las diversas etapas de la vida.  Sea cual sea su forma o sus modos de organización, la familia sigue siendo una realidad universal.

Cuando evocamos la familia (Padre, Madre, hijo) es la manera más conocida, la familia nuclear. Hoy en día, una familia sobre cinco no corresponde más al esquema clásico: Familia monoparental, de- compuesta, re-compuesta, concubinato, parejas no convivientes, parejas homosexuales, parejas “pacsé”. Al comienzo del siglo XX toda las familias, o casi, católicas, laicas, de derecha, de izquierda, estaban fundadas sobre el casamiento, y dependían de la autoridad paternal. Hoy en día las configuraciones familiares son múltiples y el poder toma diversas formas; son cada vez nuevos factores, familiares y relacionales, implicados en la estabilidad de relaciones de pareja.

Las nuevas estructuras familiares se alejan del modelo tradicional representado por  la pareja heterosexual casada “hasta que la muerte los separe”. Sin embrago, estas figuras familiares pueden distinguirse de varias formas diferentes; muerte, divorcio, separación, casamiento, unión libre.  Esta nueva familia, sea cual sea la forma, es una familia asociativa en donde las reglas son negociadas, las decisiones argumentadas en donde cada individuo es tratado como una persona soberana. La familia, continúa siendo en la mayoría de las civilizaciones, la pieza central de la organización social, el refugio, un punto de anclaje fuerte. Hasta este momento nadie pudo prescindir por completo de la familia debido a la necesidad de cuidar y educar a los niños. La familia aparece como una alianza entre generaciones inevitable.

No siempre los miembros de una misma familia nacen bajo el mismo techo. La familia actual no está solamente vinculada al concepto de sangre, pero del amor universal. En una familia re-compuesta, en donde debemos aceptar e integrar los niños del otro, solamente, la ternura, la comprensión y el amor en su más estricto significado, pueden resolver los problemas. La nueva familia es también, y principalmente, el aprendizaje de la ternura.