La palabra FOBIA la hemos vista escrita, la escuchamos muchas veces sin sentido, es de las que se utilizan, en muchos de los casos, sin profundizar, sin embargo le anexamos algo más para hacer mención de lo que es aquello a lo que le tememos. Es poco utilizada a profundidad.

Vale la pena destacar que se define como cierto temor a algo. Es derivada del griego FOBOS, que significa pánico, hijo de Ares y Afrodita de la mitología griega, es la personificación del miedo.

Hoy me gustaría reflexionar respecto a un miedo muy singular, que según estudios, todos, en cierto momento lo hemos padecido. El miedo a la derrota, mejor interpretado como Atiquifobia.

Si analizamos a fondo, todos los días se nos presentan oportunidades de hacer algo nuevo, de cambiar de rumbo, desde trabajo hasta cambiar de pareja o algo que nos mueva el rumbo de nuestras vidas; aquí es donde aparece el temor a fracasar en eso a lo que nos invitan. Si vale la pena pensar antes de actuar; aquí es donde quiero que profundicemos un poco más. porque la actitud que tomemos es lo que nos hará tener los resultados que merecemos.

Existen personas que se paralizan cuando se imaginan que van a fracasar en lo que pueden emprender; puede convertirse, ese miedo, en una fobia importante que nos impida lanzarnos a realizar algunas actividades que podrían no ser tan riesgosas.

El temor excesivo e irracional a fracasar es como se puede definir ese concepto; que va de acuerdo a cómo nos educaron en casa, en la escuela, con los tutores que hicieron de cada uno de nosotros el temple necesario para decidir lo que hay que hacer.

Si nos educan solamente para competir y en esa competencia debemos ganar, podría ser una de las causas que provoquen dicha problemática. Padecer la Atiquifobia es un trauma muy fuerte que daña los objetivos que se pongan en la vida.

Desde niños las competencias están ahí, nos mencionan que para que uno gane el otro debe perder; pero el concepto de pérdida se marca como algo negativo, que no debemos considerar. Grave, no cree usted.

Considero pertinente que la educación a los niños sea de forma creativa y dinámica, que sepamos anunciarles que si alguien es bueno en matemáticas o en ciencias, tal vez no lo sea tanto para español, y es por eso que podemos perder en algunas competencias. Pero sobre todo, enseñarles que debemos, siempre, luchar por lo que deseamos y queremos.

Por sí sola la palabra fracaso es no muy grata, habría que tratar de sacarla de nuestro léxico y con ello la educación que ofrezcamos ya va colmada de buenas ideas.

Son muchas las actividades que nos ayudarán en educación, pero uno de los que tiene mucho peso y que reiterativamente se cae en el error, es, premiar el resultado, sin tomar en cuenta el esfuerzo. Esto nos puede ayudar impresionantemente.  Más sencillo no puede ser, si usted gusta tomar en cuenta esta recomendación, qué bien; sino, seguiremos en una educación que lastima, que instruye, pero para llegar a la Atiquifobia.

Yo quiero, yo puedo.

Javier Salazar Rodríguez