Declaraciones del presidente de la reserva federal Collin Powell, sobre futuros incrementos de las tasas de interés en Estados Unidos, fortalecen al dólar a escala planetaria. La guerra en Ucrania elevó los precios mundiales del trigo. Confinamientos en Shangai y Pekin debilitan precios del petróleo. El anuncio de que Polonia y Bulgaria dejarán de recibir gas ruso eleva precios del producto.

Pandemias, guerras, bloqueos, expectativas sobre decisiones de las autoridades monetarias de Estados Unidos o países europeos, informaciones sobre posibles fusiones de grandes empresas, todo puede servir para promover compras y ventas en grandes casinos financieros.

Acciones de empresas, títulos de deudas, valores de todo tipo suben y bajan cotizaciones, en períodos muy cortos de manera relativamente independiente de cosechas, de extracción de petróleo o de la realidad económica de los países que emiten sus billetes.

Proyecciones acertadas o no, pueden sacudir los mercados de los más diversos productos primos. Incrementos o bajas de tasas interés de Bancos centrales son capaces de generar cambios profundos en paridades monetarias alterando pautas de comercio internacional.

Grandes jugadores de los mercados mundiales manejan las piezas. Naipes marcados, dados cargados, ruletas inclinadas desajustan ofertas y demandas de signos de valor con ritmo de vértigo en procesos plagados de intermediarios y especuladores.

El resultado es un gran caos financiero y productivo a nivel mundial, en el que generalmente la Banca gana. Engordan depósitos financieros y se alteran rankings de fortunas fabulosas mientras miles de millones de personas hacen malabares para poder alimentarse diariamente.

La volatilidad de precios y cotizaciones de bienes y servicos, afecta especialmente a los pueblos de los países más “abiertos al mundo” y con menor presencia del Estado en su economía.

En Uruguay abierto indiscriminadamente a la circulación de mercancías y capitales, con impunidad financiera, los impactos de los sube y baja de precios internacionales de productos primos y monedas, son intensos.

Hacia los primeros dias de mayo de 2022, suben los precios de carne, pan, aceites y otras yerbas, y baja la cotización del dólari

Los excelentes precios mundiales de los productos exportados desde Uruguay en 2021 y 2022, han permitido sostener el tipo de cambio en níveles contenidos, sin provocar mayor descontento de los grandes exportadores. ¿Hasta cuando? Es la pregunta natural.

El retraso del tipo de cambio en el marco neoliberal vigente, representa un problema latente. Mantenerlo acentúa la deuda pública utilizada como herramienta para aumentar la oferta de divisas, encarece los precios locales en dólares, quita potencial de crecimiento a la economía.

Adecuar el tipo de cambio para promover mayor competitividad a escala internacional y regional implica el riesgo de acelerar el empuje inflacionario con consecuencias imprevisibles, especialmente por la fuerte interrelación con la evolución del IPC.

Mercados financieros, especuladores, Banco Central, mueven los hilos. El dólar bailotea en la cornisa.

GOTITAS DE ECONOMIA

  • Según los datos más recientes del INE el índice medio de salario real cayó 2.1% entre marzo de 2022 y el mismo mes de 2021 acentuando el descenso del indicador cuyo guarismo era de 142.13 en enero de 2020, y de 135.4% en febrero del 2022. La caída acumulada se aproxima al 6%. El gobierno dice que el adelanto del 2% para los trabajadores públicos que estará vigente desde agosto permitirá recuperar el salario real. Las cuentas no me cierran ni con los datos oficiales.
  • Con el mismo relato oficial se concede un adelanto de 3% para las pasividades y se llama a consejos de salarios de sectores privados que vencían en 2023. La carrera entre precios y salarios tiene un claros ganador. Creo que no es necesario decir cual es.
  • El incremento de la transferencia de ingresos desde los trabajadores al capital en los dos últimos años, la podemos estimar en rangos superiores a 1000 millones de dólares que viajaron desde las billeteras de los trabajadores a pagar intereses de deuda pública y engrosar bolsillos burgueses ajenos y locales. Aun que el índice de salarios reales volviera a los níveles de comienzos de 2020, esa pérdida seguiria vigente.
  • El calendario de pagos publicado por del BCU por concepto de deuda pública suma 9908 millones de dólares para el 2022. De ellos 8193 corresponden a amortizaciones y 1715 a intereses. Y falta agregar las obligaciones en forma de fideicomisos y emprendimientos públicos-privados, como el del sistema ferroviario para UPM entre otros.
  • Se cumplió el 28 de abril un nuevo aniversario del fallecimiento del revolucionario Raul Sendic Antonaccio. Las banderas de su lucha por tierra para el que la trabaja, crítica a las zonas francas, entre otras continuan siendo materia pendiente.
  • Bolivia registra la menor inflación de la región sudamericana con menos de 1% anual. Los recursos provenientes de fuentes de energía y litio estatizados, permiten financiar políticas de subsisdios a alimentos básicos como la harina, factores que han estabilizado los precios.
  • Declaraciones de Collin Powell, presidente de la FED auguran 7 alzas de las tasas de interés en Estados Unidos durante 2022. La proyección del PBI pasó de una estimación de 4% a 2.8%.
  • Fondo de OPEP financiará la construcción de un gasoducto entre Nigeria y Marruecos.

i El BCU elevó tasas de interés y creció el endeudamiento, radicalizando las políticas de contención del tipo de cambio en un contexto de fuertes incrementos de los precios internacionales de productos vendidos desde Uruguay.