No será mi punto de vista, mi rigidez, mi flexibilidad o mi conveniencia, lo que más chispas, leña al fuego o agua, desde mi lujoso balcón pueda aportar, para avivar o contrarrestar  la explosión de las enardecidas masas y nuestra fuerza pública, enfrentadas a sangre y fuego por nuestro bienestar, como consecuencia de la polémica reforma tributaria presentada al congreso por el gobierno de turno.

Mientras los hijos de los cinturones de miseria sigan siendo quienes aporten combatientes de uno y otro lado, las respetadísimas Naciones Unidas, y su excelentísima Comisión de Derechos Humanos, no pueden pretender exigirnos que en nuestro Estado, también de derecho, como todos los que hacen parte de tan distinguidísima organización, se continúen violando los mínimos derechos por los que ustedes tanto abogan.

Anteayer su objetivo democrático fue cumplido: Un pueblo patriota y religioso, que de la aniquilación entre republicanos liberales y republicanos conservadores, pasó al tan civilizado frente nacional. Un pueblo tan patriota y religioso que poco más tarde, pasó del exterminio de la Unión Patriótica (único serio opositor), al multipartidismo racional de todo tipo de tendencias.

Ayer su objetivo democrático fue cumplido: La polarización de nuestro pueblo volvió a ser una realidad, un pueblo que inocentemente creyó que la explosión de los dos partidos tradicionales, en pseudo-partidos podría ser la salvación.

Ayer su objetivo democrático fue cumplido: Un pueblo patriota y religioso, dio su voto por la aniquilación de lo que comenzó como guerrillas marxistas-leninistas, luego recibieron el nombre de castro-chavistas, y ahora toda ideología que pueda derivar de su transformación, será perseguida bajo el nombre de narco-terrorista-comunista.

Hoy su objetivo democrático está cumplido: Un pueblo polarizado, patriota y religioso, dará su voto por la aniquilación de lo que comenzó como un grupo de autodefensa, degeneró en grupos paramilitares, y ahora toda ideología que pueda derivar de su transformación, será perseguida bajo el nombre de narco-terrorista de extrema derecha.

Lo más interesante de todo esto para los estudiosos de ciencias políticas, es que desde los años sesenta son muy pocos los partidos, patriotas y religiosos, que se salven de tener el prefijo “narco”, lo que gracias a la franqueza, y a puerta cerrada, por supuesto, de la alta diplomacia internacional, a la cual tuve el honor de servir, nos fue convirtiendo en un narco-Estado, con los más laureados pergaminos.

¡Un narco-Estado con selvas, oro, esmeraldas y petróleo! ¿Qué mejor cliente para los bancos de desarrollo económico? ¿Acaso no es pendejo el que presta dinero sin un fiador solvente y con buenas referencias bancarias? ¿Acaso no es de buen corazón quien sus préstamos e inversión acompaña con obras de caridad? ¡Otros países no tienen de dónde, correr con la misma suerte!

Una cosa está clara para la opinión pública internacional, quien maneje con más elegancia el tema de la violación de los derechos humanos, con más responsabilidad el pago de la deuda externa, con mejores justificaciones el gasto militar, con mayor discreción la oferta de recursos naturales, y lo más importante, quien maneje con más astucia e inteligencia el equilibrio de la oferta y la demanda de cocaína, tendrá acceso a mayores recursos, a mayor capacidad de endeudamiento, sin necesidad de alterar el orden público, y así por muchos años, podrá lograr mantenerse en el Poder.

Carlos Adolfo Rodríguez

Autor: “Condenados por el Poder”, “Herederos de Tugurios Dorados”, “El Paraíso de los Desterrados”, “El mundo que tanto amó El Quijote”.

Próximas obras disponibles: “Amos de las Tinieblas”, “El Reino de Éliot”, “El Periodista en la Cuerda Floja”.

Publicado por Revista Hebdo Latino Suiza, Editorial Verbum España, Editorial Rove Argentina.