Poeta, novelista, periodista y dramaturgo portugués, nacido en Azinhaga, Santarém, el 16 de noviembre de 1922.

Perteneciente a una familia de extracción humilde, inició tardíamente la educación primaria debido a los escasos recursos económicos de su padre. Superó con gran actitud diversas contingencias familiares, y a pesar de que debió suspender los estudios por falta de dinero, siempre mantuvo el interés por la lectura de los clásicos. A partir de 1944, después de contraer matrimonio, escribió dos novelas no publicadas, colaboró como crítico literario y formó parte de la primera Asociación de escritores portugueses. Tradujo autores como Tolstoi, Maupassant y Baudelaire, y publicó su primer libro de poemas en 1966 bajo el título “Os poemas possíveis”. En 1969 se afilió al Partido Comunista Portugués, dedicándose por completo al ejercicio literario como escritor y crítico. Obtuvo numerosos galardones y doctorados Honoris Causa, entre los que sobresale el Premio Nobel de Literatura en 1998. Falleció en Tías, Lanzarote, España, en el año 2010

En el largo pasillo de puertas falsas.

De todo se hace nada, y esa nada
De un cuerpo vivo enseguida se puebla,
Como islas del sueño que entre la bruma
Flotan, en la memoria que regresa.

En mí te pierdo, digo, cuando la noche
Sobre la boca viene a colocar el sello
Del enigma que, dicho, resucita
Y se envuelve en los humos del secreto.

En vueltas y revueltas que me ensombrecen,
En el ciego palpar con los ojos abiertos,
¿Cuál es del laberinto la gran puerta,
Dónde el haz de sol, los pasos justos?

En mí te pierdo, insisto, en mí te huyo,
En mí el cristal se funde, se hace pedazos,
Mas cuando el cuerpo cansado se quiebra
En ti me venzo y salvo, en ti me encuentro.

Intimidad
En el corazón de la mina más secreta,
En el interior del fruto más distante,
En la vibración de la nota más discreta,
En la caracola espiral y resonante,

En la capa más densa de pintura,
En la vena que en el cuerpo más nos sonde,
En la palabra que diga más blandura,
En la raíz que más baje, más esconda,

En el silencio más hondo de esta pausa,
Donde la vida se hizo eternidad,
Busco tu mano y descifro la causa
De querer y no creer, final, intimidad.
Hasta la carne
Otros dirán en verso otras razones,
Quién sabe si más útiles, más urgentes.
Éste no cambió su naturaleza,
Suspendida entre dos negaciones.
Ahora, inventar arte y manera
De juntar el azar y la certeza,
Se lleve en eso, o no, la vida entera.
Como quien se muerde las uñas cercenadas.
Catorce de junio
Cerremos esta puerta.
Lentas, despacio, que nuestras ropas caigan
Como de sí mismos se desnudarían dioses.
Y nosotros lo somos, aunque humanos.
Es nada lo que nos ha sido dado.
No hablemos pues, sólo suspiremos
Porque el tiempo nos mira.
Alguien habrá creado antes de ti el sol,
Y la luna, y el cometa, el espacio negro,
Las estrellas infinitas.
Ahora juntos, ¿qué haremos? Sea el mundo
Como barco en el mar, o pan en la mesa,
O el rumoroso lecho.
No se alejó el tiempo, no se fue. Asiste y quiere.
Su mirada aguda ya era una pregunta
A la primera palabra que decimos:
Todo.