Estamos de acuerdo que cuando un periódico desaparece, son voces que se apagan, las voces de aquellos que escribían, pero también, y quizás especialmente, las voces de todos aquellos que leían ese periódico.

Son las voces de un barrio, de una ciudad, de un pensamiento plural, que desaparecen para siempre. La prensa local, la “pequeña prensa” (… y no es peyorativo), me refiero a aquella que volaba a ras de las aceras, de las terrazas, de las amistades diversas, de los perros atropellados, sentada en el bar o, en una noche fría, de pie al lado de un fuego de chimenea. Esta prensa, de proximidad, ya no existe. Y lo que, al mismo tiempo, se ésta muriendo, es el tejido social, esa esfera benevolente, hilada durante años y años y quemada en la hoguera de las vanidades financieras. Esta nueva dictadura del pensamiento que quería ser suave y diversa, mientras que, en la realidad, es intratable en su implacable control de la información.

Esta esclavización del pensamiento que estamos observando ahora y estos famosos planes mediáticos que, en última instancia, son solamente el asesinato de un periodismo que no cede ante los mandamientos judiciales, procedentes a menudo de grandes capitales o de finanzas internacionales. En cada país, donde la prensa goza de la libertad de expresión, son solo adquisisiones de los medios escritos por una oligarquía todopoderosa. Ahhhh!.. por supuesto, la promesa está hecha de no interferir en la línea editorial pero, por experiencia, … ¡ sabemos lo que vale una tal promesa ! En casos muy raros, esta promesa será cumplida. En todos los demás, de manera indirecta, untuosa y astuta , la pata del nuevo maestro, se sentirá liviana en un comienzo para después, convertirse en pesada y exigente..

Y luego llegará lo que vemos cada vez más: el corte y la carnicería de la bestia periodística. Las entrañas humeantes arrojadas a la calle,  solo se guardarán los huesos que puedan ser roídos.

Luego, una vez que este banquete indigno haya dado su última gota jugosa, el resto, reducido al estado de un cadáver con solamente la piel sobre los huesos, será enviado a la fosa común de los títulos desaparecidos.

Desafortunadamente para ellos, la prensa escrita incita a la gente a leer. La lectura es lenta porque se hace con atención. La prensa escrita hace a menudo reflexionar a aquellos que la leen.

En nuestro “nuevo mundo”, en donde la imagen meteórica es reina y donde la sucesión de la información, mata la reflexión, es un pecado mortal… ¡ y éste es el objetivo buscado !

Informaciones insignificantes o no, tratadas al mismo nivel y sobre todo pretexto para anuncios publicitarios y anuncios publicitarios y todavía más anuncios publicitarios.

Habría mucho que decir, pero la resistencia, a menudo modesta y más artesanal que arquitectural, se organiza y el Hebdolatino se enorgullece de formar parte de todo ello.

Media digital, apolítica pero anclada en esta tradición de apertura hacia el otro, quiere ser el vínculo entre la numerosa diversidad de la comunidad sudamericana de la ciudad, del cantón de Ginebra y de toda la Suiza. Tejer, o reconfigurar, enlaces humanos y devolver, o dar la voz, a aquellos que trabajan en los subterraneos de nuestra sociedad. El mundo no puede ser blanco o negro, de la misma manera que no puede ser “ trabajo al negro y sueldos para los blancos”. La globalización es una palabra que, a menudo, da miedo por toda la pobreza que genera pero, un mundo multicolor, donde solo la raza humana sería la referencia universal… es el camino que desea llevar Hebdolatino.

Es también un camino de las diferentes luchas por la dignidad humana. Un apoyo a las causas ambientales, las causas de los más pobres, de los niños y de los ancianos. Un apoyo infalible a la causa de las mujeres. Un camino que denuncia, incansablemente, las fatales derivas de ciertas políticas .Un camino que combate una visión dogmática de un mundo basado únicamente en el dinero y en las ganancias.

Un camino que proviene de las profundidades del alma del ser humano para florecer en el terreno del conocimiento y de la tolerancia.

¡Así es el Hebdolatino!

Jean-Yves Le garrec

Traducido del FR al ESP por Lourdes Barros Beltrán