Algo sin precedentes a nivel personal  viví este miércoles 12 de mayo en Culiacán, Sinaloa, con el proyecto de vacunación para los maestros de esta zona del Noroeste del país.

Son varias las sedes que se proyectaron, pero la que está ubicada en la Universidad Autónoma de Sinaloa, justo en las instalaciones de la Preparatoria Emiliano Zapata, ahí, muy cerca de CU (Ciudad Universitaria) estuvo con una organización muy bien aplicada; sobre todo la animación del personal que hacía el trabajo directo.

Por principio de cuentas, les digo que, a mi esposa la programaron para las 10:00 a.m. y a un servidor a las 14:00 p.m. con ello la posibilidad de que fuera dos veces estaba contemplada; pero una vez ahí, el mismo personal me pidió que entrara y que se me aplicaría la vacuna en ese momento. Genial, dije.

Mucho personal de seguridad, desde policías de tránsito, Ejército Mexicano y la Marina Armada de México fueron las corporaciones de seguridad que se vieron caminando y circulando por ese espacio que nos brindó a muchos trabajadores de la educación una tranquilidad impresionante; y qué decir del trato dentro de la Unidad Académica, ahorita de los digo.

Obviamente que como está muy bien organizado, se debe llevar los folios de registro para que ellos corroboren que si están en las listas; desde el inicio piden los documentos y hacen que se sienta bien al estar ahí. Eso al inicio desde fuera del recinto, una vez que se entra al edificio, siguen revisando la documentación y el acompañamiento es permanente, después de varios filtros pasan a la explanada que sirve para que cuestionen respecto de los padecimientos que se han tenido en los últimos tres meses e información que ellos requieren para poder saber si se es candidato a vacunarse.

Ese es el espacio donde más tranquilidad ofrecen los jóvenes, casi todos estudiantes de medicina que están con una energía bárbara, con un deseo de ayudar impresionante; felicidades por ello.

Ahí es donde piden cortar una parte de la documentación, ellos con unas tijeras que traen lo cortan y le dejan el comprobante al usuario para que lo guarde y lo conserve si gusta; de hecho, dijeron que una persona que vacunaron el día anterior dijo que lo conservaría por ser un evento histórico. Así es, y con la experiencia tan bonita que se vivió, con mayor razón

Una vez que ya se está listo, se encaminan hacia los que conforman la fila que se ha de aplicar la vacuna, son varios los jóvenes que traen un acompañante que carga una especie de hielera muy singular y le pasa la jeringa y el contenido lo extraen ellos mismos delante de quien será pinchado por estos buenos humanos.

Habría que decirlo, a mí me vacunó el hijo de una muy buena amiga maestra de Navolato, a quienes les mando un saludo bien fuerte.

Una vez cumplida la hazaña, se pide que nos quedemos 20 minutos para cualquier reacción que se tenga y empiezan por sacar a las personas que, de alguna manera, ya están protegidas con estos virus que han de atacar a otros virus para que no hagan estragos y podamos trabajar como Dios manda. Sacan paulatinamente a los usuarios, ya fuera del edificio se tiene otro lugar a donde llevan a los que se pudieran sentir un poco mal y los hidratan y los checan y están en observación permanente.

Ya salir de ahí, con ese sabor de boca agradable, por el trato por conseguir uno de los objetivos que se tiene en el mundo entero por la pandemia que nos ha dejado sin trabajar cotidianamente por un espacio mayor a un año, ya, vale la pena.

Felicidades a la federación, al estado, al municipio, pero sobre todo a las personas que con un buen corazón están esforzándose al máximo para ayudar a la población entera, todavía más, felicidades a todos los que traen bata blanca, sean hombres o mujeres y que ayudan de forma impresionante en el trabajo de la salud, justo el 12 de mayo se festeja el día de los enfermeros (hombre y mujeres).

A seguir cuidándonos amigos, debemos continuar trabajando en lo que se nos encomienda, seamos responsables con ello, como lo son quienes están tratando de protegernos, de ayudar en términos generales.

Javier Salazar Rodríguez