En el caso de que el 28 de septiembre la Caja Única de salud gane el referéndum, las prestaciones inscritas en la ley ( LAMal), no serán modificadas y serán sobre todo los aseguradores los que deberán restructurarse.
La reforma será enorme. Si los ciudadanos votan por el SI a la Caja de salud Única, los aseguradores van a tener que revisar completamente sus modelos de negocio. Aseguradores de salud que acaban de anunciar que las primas mensuales aumentarán de 4,5% en 2015, o sea, dos veces más que los tres últimos años. Sin embargo, para los asegurados, los cambios serán mínimos.
En un sistema de salud que funciona bien, los suizos no deberían ver las primas bajar de manera drástica, pero para los ciudadanos cansados de tanta opacidad, lo más importante es la transparencia. El sector privado ha usado y abusado del sistema, hasta llegar a límites intolerables que han causado el repudio de la población.

Una caja en vez de 61.

El sistema actual está basado en la libre concurrencia, lo que quiere decir, que las leyes del mercado deberían estabilizar los precios. ¿Pero cómo puede existir libre concurrencia si todos ofrecen el mismo producto? Esto significa que existen 61 aseguradores que se disputan los clientes, teniendo la obligación constitucional de ofrecer exactamente el mismo producto! Es absolutamente contradictorio con todo lo que se conoce del liberalismo económico; es un absurdo teórico y práctico.
Hoy día, 61 Cajas de seguro se dividen el mercado de los seguros de “base”, es decir, los servicios de salud que por la constitución las cajas están obligados de ofrecer. Con el modelo de la Caja pública, esta cantidad será reducida a …solamente una, haciendo que los seguros privados continuarán ofreciendo otros servicios que la ley de base no ofrece, como los relativos a los accidentes, los seguros de vida y los llamados “complementarios”, que cubren aquellos servicios que el seguro de base no ofrece, como las ambulancias, los helicópteros, los tratamientos al extranjero en caso de accidente durante las vacaciones, etc…
A la cabeza de esta Caja pública habrá un consejo de administración compuesto por los representantes de todos los actores del mundo de la salud y por los asegurados, quienes definirán las reglas.
Según Stéphane Rossini (PS/VS), este sistema va a permitir que todos los actores se sienten alrededor de una mesa y discutan la mejor forma de organizar ésta Caja. Estarán obligados de encontrar soluciones y de ponerse de acuerdo, lo que no es el caso hoy día ya que están todos en confrontación permanente y bilateral.

Los aumentos continuarán

Aquellos que proponen el sistema de la Caja Única para combatir la corrupción del sistema privado, no hacen falsas promesas, ya que el aumento del costo de la salud es independiente al proyecto de reforma del sistema.
Según Stéphane Rossini: “No les decimos a la gente que van a pagar primas más baratas, pero si, más equitativas. Hoy día, en un mismo cantón, las diferencias pueden ir del simple al doble. Actualmente no existe ningún motivo para que el aumento de las primas sea, para unos del 2% y para otros del 10% el próximo año. En la actualidad, la fijación de las primas no tiene ninguna relación con los costes de la salud de los que están consideradas depender”. En los hechos, en un mismo cantón, puede haber tantas primas como aseguradores. Si los ciudadanos aceptasen la Caja Única, habría solamente una para cada categoría de asegurado y según la franquía que cada uno escoja.

Las  mentiras de los aseguradores.

Para tratar de influenciar a los electores, los aseguradores, que están aterrorizados frente a la perspectiva de perder semejante mercado, han bombardeado la prensa y los ciudadanos con informaciones engañadoras, cuyo objetivo es de asustar a las personas para que no voten en favor de la caja única, así como en los Estados Unidos, el Tee Party y los Republicanos no midieron los esfuerzos para acabar con el Obamacar, definiéndole de comunista, anti constitucional, etc…
Es verdad que con la reforma los asegurados no podrán escoger la Caja de salud, pero continuarán a decidir de la franquía, del médico y de utilizar o no, los modelos alternativos.
Los iniciantes insisten – frente a la mala voluntad política – , sobre el hecho que con el proyecto de la Caja Única, es únicamente la administración que cambiará, y no las reglas inscritas en la LAMal (Ley sobre el seguro de salud).
La nueva caja aplicará la ley y dará derecho a las mismas prestaciones que las que están hoy día en vigor. Los partidarios del proyecto denuncian las pseudo-libertad que tendrían hoy en día los asegurados, ya que todas las prestaciones reembolsadas por la LAMal serán las mismas en todas las cajas.
Los argumentos de la derecha parecen absurdos e infantiles. Guy Parmelin, del partido UDC ( Unión de Centro demoicrático), se defiende diciendo que “hoy en día podemos escoger la calidad del servicio, o la caja que demora menos tiempo en reembolsarnos”, lo que ya es una contradicción porque la constitución obliga a las Cajas a ofrecer el mejor servicio para sus clientes, y sin diferencias, cosa que no ocurre, ya que actualmente, los aseguradores separan las personas según si son jóvenes o ancianos, en buena salud o enfermos, etc… Precisamente, la iniciativa de la Caja Única es para poder acabar con estas injusticias y con la caza del buen asegurado, ya que es él el que aportará beneficios sin costes a la Caja, lo que quiere decir que la persona en buena salud, raramente gastará en médicos, y cuando lo hará, los gastos caerán normalmente dentro de la franquía, o sea que será el cliente que tendrá que pagar dichos gastos de su propio bolso, ya que la franquía no es acumulativa y cada nuevo año, ésta se renueva. En otras palabras, si un cliente hace exámenes una vez por año por un coste de 250 CHF, y su franquía es de 300, aunque haya pagado mensualmente su seguro de enfermedad, tendrá que pagar de su bolsillo dichos gastos.

UDC, el cinismo como arma política

El cinismo y la campaña tendenciosas de los aseguradores y de la UDC, partido de extrema derecha, xenófobo y contradictorio que siempre está contra todo y todos, sueña con una Suiza de cuentos de hadas, encerrada dentro de sus fronteras y totalmente aislada del resto del mundo. Protectora de la iniciativa privada y del ultra liberalismo, pro que engañó a los electores suizos para poder atacar la libre circulación y las relaciones con la Unión Europea en la nefasta votación del 9 de Febrero, que quedará marcada en la Historia del país como la frontera entre una Suiza abierta al mundo, multicultural y solidaria, y la de una Suiza conservadora, cerrada al exterior, xenófoba y egoísta.
Con las dichas votaciones han mostrado, más que nunca, sus verdaderas intenciones. Existen ya varias denuncias por la campaña poco objetiva hecha por parte de los aseguradores, que habían editado y enviado a los hogares panfletos en los que, sin argumentos contrarios y siendo ilegal, atacaban la caja única. Además estos son obligados a mantener una postura neutral, y no gastar el dinero público, de los asegurados, para hacer campaña, violando así la ley y mostrando la falta absoluta de ética en sus acciones.
De todas maneras, el mercado de los seguros es enorme, principalmente en Suiza en donde existe una verdadera obsesión, y en dónde los aseguradores pueden desarrollar nuevas estrategias para conquistar dichos mercados. Los aseguradores deberán concentrarse únicamente en el sector privado, es decir, en las complementarias.
A parte de los salarios millonarios de los dirigentes de las Cajas privadas, otro de los temas que preocupa los aseguradores, es el impacto sobre el inmobiliario, que hoy en día alberga a su personal. “Estos locales son la propiedad de los asegurados, porque están considerados como englobados en los gastos administrativos percibidos sobre las primas”, explica Stéphane Rossini.
La actitud que tienen los aseguradores de comportarse como propietarios de la propiedad pública es otro elemento que irrita el público.

“No niego la complejidad de la reforma, pero, otra vez más, creo que nuestro país tiene experiencia en este tipo de cosas”, insiste Rossini. Los opositores denuncian que se necesitará de una década para poder organizar e implementar el nuevo sistema, y mucho dinero perdido en la operación de transferencia de datos y de reservas. Esta es una prueba más de la mala fe y del cinismo de los aseguradores, y como la de los políticos que lo apoyan, porque uno de los grandes escándalos de estos últimos años ha sido justamente que los suizos, desde el año 1996, pagaron 2 mil millones de CHF a de más en las primas, y aceptar que tengan que devolver este dinero, ha sido un psicodrama. Finalmente se devolverá menos de la mitad, dividido en varios años. Pero la derecha dogmática y los aseguradores no consideran grave el hecho de haber robado 2 mil millones de CHF a los ciudadanos suizos, pero sin embargo, consideran el proyecto de la Caja Única como un atentado a la libre empresa. El sector privado resalta una vez más que, lo más importantes son los beneficios y no las personas. Una vez más, argumentos inmorales, como los dados para salvar a los bancos en la crisis de 2008, surgen para atacar la Caja Única y mantener los privilegios de un grupo que, en éstos últimos años, se ha comportado como una banda de criminales, explotando la población.

Afonso Vásquez Unternahrer