Noviembre segunda quincena.

El gobierno neoliberal en Uruguay continúa fantaseando con promesas de crecimiento y desarrollo basadas en posibles tratados de liberalización del comercio con grandes potencias.

En particular sueña con un TLC entre el Mercosur y la Unión europea. El acuerdo fue anunciado en junio de 2019, pero requiere para su vigencia la ratificación de los 27 países del bloque europeo, de los 4 del Mercosur y del parlamento europeo.

Las fuerzas son disímiles y las pautas de los intercambios reiteran la vieja ecuación de productos primos contra bienes industrializados. La enumeración de los principales productos exportados e importados desde Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, hacia y desde la Unión europea no deja lugar a dudas. Los países del área venden soja, celulosa, minerales de hierro, café, cobre, aceites, jugos de naranja, carnes y compran medicinas, aviones, automóviles, buques, grúas, fungicidas, vacunas.

Más allá de argumentos de fondo sobre la inconveniencia de acuerdos que tienden a consolidar esquemas de división internacional del trabajo que fomentan la conformación de enclaves de monocultivos primarios, y obstaculizan el crecimiento de sectores industriales en los países dependientes, se agregan condimentos vinculados a la coyuntura actual, que dificultan su instrumentación.

La pandemia del coronavirus, medidas tendientes al auto abastecimiento alimenticio y de productos estratégicos en potencias dominantes, rearticulación de cadenas y redes por parte de grandes conglomerados económicos y financieros, generan mayor volatilidad de demanda y precios.

La discriminación comercial desde los centros de poder mundial exceden largamente instrumentos meramente arancelarios. Barreras sanitarias, subsidios, medidas anti dumping, etiquetado, trazabilidad, lentitud en procedimientos para la aprobación de requisitos fitosanitarios. Incluso los acuerdos en discusión habilitan la continuidad de las políticas de subsidios agrícolas en la comunidad europea y cupos de importación.

De todas maneras en el seno de la Unión europea, subsisten enormes resistencias a la liberalización de importaciones primarias. Si bien los sectores industriales son favorables a los acuerdos, los países con mayor peso de sectores agrícolas o ganaderos como Francia e Irlanda, difícilmente acepten el ingreso indiscriminado de estos tipos de mercancías desde los países sudamericanos.

Uno de los elementos más paradójicos, son los argumentos utilizados respecto a su supuesta defensa del medio ambiente, especialmente porque muchos de los pestícidas prohibidos en la Unión europea por su toxicidad y sus efectos negativosi son provistos por las compañias alemanas BASF y Bayer, la suiza Syngenta, la estadounidense Du Pont para que los países del Mercosur produzcan y exporten soja, maíz, azúcar, entre otros productos agrícolas, hacía centros dominantes, destruyendo vida, floresta y naturaleza.

Aún en el caso de alcanzarse una posible reducción de aranceles, es discutible que ello beneficie a los pueblos del sur. Posiblemente redunde en mayores ganancias para los importadores o comerciantes dentro de la Unión europea, quizás en mejores precios para los grandes exportadores de la región del Mercosur favoreciendo esencialmente al denominado agro negocio, cuyo núcleo se ubica en gran medida en manos de grandes corporaciones transnacionales y grupos de poder locales vinculados generalmente a la posesión de grandes latifundios.

La historia demuestra la imposibilidad de gestar bases de desarrollo sustentabla mediante la especialización en la extracción de recursos naturales.

GOTITAS DE ECONOMIA.

  • Uruguay 21, informó que las solicitudes de exportación durante octubre de 2020, se redujeron 0.3% respecto al mismo mes de 2019. Entre enero y octubre la reducción es del 15%.
  • Los datos del INE registran que el IPC de octubre de 2020, en Uruguay, incrementó 0.58% respecto al mes precedente, acumulando 9.31% durante los 10 primeros meses del año. La mencionada institución oficial realizó además una una encuesta de expectativas sobre precios entre los empresarios en el país, que estimaron aumentos del IPC de 10% en 2020 y de 9% entre octubre del presente año y setiembre de 2021. Los costos, según los encuestado, crecerián en magnitudes similares. Aunque los salarios irán a paso de tortuga.
  • El INE registró para el mes de setiembre una tasa de desempleo de 11.1%. Además hay aproximadamente 30.000 trabajadores que no buscaron trabajo por ausencia de oportunidades y 84.000 en seguro de paro. A ojo, la desocupación real, ronda el 20%.
  • El índice de volumen físico de la industria manufacturera localizada en Uruguay, acumula entre enero y setiembre un descenso de 6.2% y las horas trabajadas se redujeron 9.6%.
  • Durante los primeros diez meses de 2020, los principales socios comerciales de Argentina fueron Brasil, China y Estados Unidos.
  • Estados Unidos es el principal importador del mundo y el segundo exportador mundial de servicios comerciales. Sin embargo su comercio exterior no llega a representar el 30% de su PBI.

iSe ha demostrado que muchos neonicotinoides matan poblaciones de abejas”. (…..) “la comisón de la UE decidió porhibir su uso en abril de 2018, desués de un aumento de la mortalidad de colmenas”. (El acuerdo entre el Mercosur y la Unión europea estudio integral de sus claúsulas y efectos. Lucía Ghiotto, Javier Echaide. Febrero 2020).