Un soplo de esperanza recorre el Lemann. Hay momentos sorprendentes en los acontecimientos humanos, y de esta vez  su epicentro se encuentra  en Laussane. Cansados de la hipocresía ambiente con respecto a los hijos de los emigrantes en situación irregular, el gobierno municipal lanzó una iniciativa para que estos jóvenes puedan obtener el derecho de continuar sus estudios después de la escuela obligatoria ( apprentissage). No es tanto jurídico el núcleo del problema, pero si  moral y ético. Le emigración económica es una realidad, y no sólo aquí en suiza. Todos los países dichos del primer mundo están  confrontándose a esta situación.  Necesitamos de su trabajo, pero no necesitamos de ellos. Entonces los mantenemos en las sombras, fingimos que no existen pero usufruimos del fruto del sudor de sus frentes, del sudor de las nostalgias y de las angustias.

 

Daniel Brélaz declara que la situación de los jóvenes en situación irregular le afecta personalmente: -“El sistema actual es hipócrita “, reconoce, “- Los irregulares trabajan y pagan los seguros obligatorios. Los hijos van a la escuela, siguen sus estudios aquí, van a la universidad. Viven en Suiza, pero están condenados a ser eternos sin papeles. Esta situación es chocante del momento en que están aquí.  Brélaz explica:” -Los jóvenes clandestinos deben ser escolarizados según las convenciones internacionales. Pero es a nivel del aprendizado que se produce la falla. Los ilegales están excluidos. Ya que quién dice aprendizado dice contrato de trabajo y lógicamente autorización de residencia según las leyes federales. El proyecto de Lausanne quiere corregir esta injusticia”.

Oscar Tosato, miembro del Gobierno de la Ville de Lausanne, encargado de la Infancia, de la Juventud y de la educación, también apoya el proyecto. Conoce en piel propia el problema de las leyes que toleran la realidad sin reconocerla. Hijo de emigrantes italianos, estudió como los otros, pero no obtuvo la firma en su diploma, recibió solamente un certificado. Los hijos de  clandestinos pueden ir a la escuela pero, sobre todo, no pueden aprender una profesión. Tosato conoce profundamente la problemática de los jóvenes que no tuvieron el derecho de decidir por ellos mismos y ahora pagan las consecuencias de un sistema extremamente lento y rígido, más centrado en la realidad política que humana. Pero lo importante es que se discute, cada vez más. En Lausanne, Ginebra, en la Berna Federal. Cada vez  hay más gente para denunciar el absurdo de un sistema que solo produce marginalización y un abismo obscuro en ves de futuro. La única solución para la exclusión y la delincuencia es la educación de todos, de donde vengan. El primer deber de una comunidad es educar.