El 65% de los feminicidios fueron cometidos por parejas o exparejas de las víctimas

Baleadas, apuñaladas, golpeadas, estranguladas, incineradas, ahorcadas, asfixiadas, degolladas, descuartizadas, ahogadas, arrojadas por la ventana. Un total de 230 mujeres han sido asesinadas en Argentina de alguno de los modos descritos en los primeros diez meses de este año. Los datos presentados este martes por la ONG La Casa del Encuentro confirman una estadística que se mantiene sin grandes cambios en el país suramericano en los últimos ocho años: una mujer es asesinada cada 31 horas, en promedio. Como consecuencia de este delito, 294 hijos perdieron en 2016 a sus madres, de los que 173 de ellos son menores de edad.

“Dos mujeres fueron arrojadas por la ventana, creo que ni la basura se arroja por la ventana”, señaló la titular de la ONG, Ada Beatriz Rico, en la presentación del informe, elaborado a partir de informaciones publicadas en 120 medios de comunicación. En el 65% de los casos, los feminicidios fueron perpetrados por parejas o exparejas de las víctimas. El resto, por otros familiares, vecinos, conocidos y solo el 5% por extraños. Un año más también el hogar volvió a ser “el lugar más peligroso para las mujeres”, al ser el escenario de 121 de los 230 crímenes cometidos.

Las estadísticas de enero a octubre de 2016 mostraron que 16 mujeres asesinadas habían realizado denuncias y que 12 lograron la exclusión del hogar del violento u órdenes de restricción de acercamiento. Ante esos datos, Rico se preguntó: “¿Cómo actúa la justicia? ¿Qué sucedió con las denuncias? ¿Por qué no se las protegió? No tenemos la respuesta. Tenemos femicidios”.

La ausencia de denuncias en una inmensa mayoría de los casos motivó también nuevos interrogantes de la activista social, que quedaron sin responder: “¿Por qué las mujeres que están en una situación de violencia no denuncian? ¿Les falta información, confianza en la policía y la justicia, no tienen donde hacerlo, no las escucharon?”

La justicia es especialmente inoperante en algunos de los casos de mayor vulnerabilidad: los travesticidios, los asesinatos de prostitutas y de mujeres indígenas: sumaron 13 feminicidios y no hay detenidos por ninguno de ellos.

Los asesinatos de personas trans tienen otro agravante. Si la persona no formalizó su cambio de identidad de género y mantiene el sexo masculino en su DNI su crimen queda fuera de las estadísticas oficiales. El otro gran agujero estadístico del Registro Nacional de Femicidios elaborado por la Corte Suprema de Justicia son los casos en los que el agresor se suicida, que rondan cada año cerca del 20% del total. Al no iniciarse una causa penal, estos crímenes quedan fuera del radar de la Justicia argentina. Estas carencias en las cifras oficiales fueron criticadas también un día antes por la Relatora especial de Naciones Unidas para la Violencia contra la mujer, Dubravka Simonovic.

Apenas un puñado de hombres -frente a decenas de mujeres- estuvieron presentes en la presentación del informe de La Casa del Encuentro, realizada en la sede de Naciones Unidas. El defensor del Pueblo de Buenos Aires, Alejandro Amor, tomó nota de esa presencia desigual. “Me gustaría una reunión en la que hubiera más hombres, porque somos nosotros los que nos aprovechamos de nuestra superioridad física y económica”, dijo Amor durante la conferencia. “No sólo en la violencia física, también aprovechamos para conseguir mejores salarios, trabajos, y cargos de poder”. “Somos los hombres los que tenemos que asumir el cambio cultural, cuánto más tardemos, más femicidios va a haber”, añadió. “No nos acompañen, hagan suya la lucha”, pidió Rico.

http://internacional.elpais.com